Capítulo 8: ¿Murciélagos y una víbora en plena vigilia?

Estábamos en una reunión de oración en Brasilia. Eran como vigilias, de madrugada.

A mí esas reuniones siempre me costaron. Por el frío, por el sueño o por el desánimo.

En una de esas noches estaba aburrido, sin ganas de orar. Estaba arrodillado orando, y de repente empecé a ver sombras.

Cuando miré bien, vi que eran murciélagos volando alrededor mío. No eran chiquitos. Eran grandes.

Eso me dio bastante adrenalina. Se me fue el sueño, y me puse a orar con más fervor.

En ese lugar había un cañaveral cerca. Por eso, se ve, había tantos murciélagos. Así que cambié de lugar.

Yo soy estructurado. Cuando encuentro un lugar, vuelvo siempre al mismo. Así que todas las noches iba a orar a ese lugar nuevo.

Una de esas noches, cuando llegué, había una pequeña víbora.

Otra vez, la adrenalina. Esa noche estuve mucho más atento. Más atento en la oración, más atento en lo que decía. Y esa noche se volvió muy especial.

No sé por qué aparecieron esos animales esas noches. Pero yo lo viví así: Jesús estaba usando la naturaleza para despertarme. Para que me mantuviera atento. Para que no bajara la guardia.

Muchas veces, la naturaleza me había hablado con cosas lindas: flores violetas, una paloma. Esta vez me habló asustándome. Pero los murciélagos no me hicieron nada, y la víbora tampoco. Sólo me despertaron.

Me recuerda a Getsemaní. La última noche antes de la cruz, Jesús les pidió a Pedro, a Santiago y a Juan que velaran con Él mientras oraba. Volvió y los encontró dormidos. Le dijo a Pedro: «¿Así que no pudieron velar conmigo ni una hora? Velen y oren. El espíritu está dispuesto, pero la carne es débil».

Junto con la pregunta, Jesús dijo algo que es verdad para todos: uno quiere, pero el cuerpo no acompaña. Con toda la distancia que hay entre esa noche y una vigilia en Brasilia, yo me reconozco en esos discípulos. Quería orar, pero el sueño y el frío ganaban.

A mí me parece que los murciélagos y la víbora fueron una forma de cuidado. Como alguien que te toca el hombro cuando te estás quedando dormido en un momento importante. No para retarte, sino para que no te pierdas lo que está pasando.

¿Qué cosas incómodas me están despertando para algo que no me quiero perder?

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