Orar con la pluma – Nicolás Bertoa


Reseña

Vivimos apurados dentro de la fe. Corremos de un estudio bíblico al siguiente, de una reunión a otra, y el culto personal —lo más importante— lo hacemos rápido o lo delegamos en el devocional de otro. El resultado es una fe que funciona hacia afuera, pero que por dentro está seca.

Orar con la pluma propone una herramienta tan antigua como inesperada: tomar una pluma, abrir un cuaderno, y escribir despacio. No para producir un libro ni dejar testimonio a la posteridad, sino para habitar —lenta, conscientemente— el momento presente con Dios.

A través de ocho figuras históricas —George Müller, Nina Atcheson, Sarah Young, Roger Morneau, Lee Venden, Ellen White, John Wesley y Jim Elliot— Nicolás Bertoa muestra cómo la escritura manuscrita fue, en cada caso, el andamiaje de una relación real con Jesús. Cada uno llegó a ella por un camino distinto: un cuaderno de peticiones y respuestas, una lista de veinticinco mil nombres, un diario donde dos voces se distinguen por la cursiva, madrugadas con el fuego encendido y la pluma en la mano. Lo que tienen en común no es el método, sino la convicción de fondo: que escribir a mano produce algo en la relación con Dios que ningún otro gesto produce exactamente igual.

El libro cierra con la neurociencia que explica por qué, y con el testimonio del propio autor.

Una herramienta para los que oran pero sienten que la conversación es de una sola voz.


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