Quizá a usted pueda parecerle blasfemo el título de este libro. Indudablemente, los inmaduros lo interpretarán mal. Algunos podrían usarlo como pretexto para vivir una vida licenciosa y disipada; otros, como una razón para criticar al autor. Pero si leen el libro, obtendrán el mensaje correcto.
Los cristianos maduros pueden hacer lo que gusten, porque lo que a ellos les agrada hacer, le agrada también a Dios. Escuchen las buenas nuevas en palabras mejores que las mías:
“Y si nosotros consentimos, se identificará de tal manera con nuestros pensamientos y fines, amoldará de tal manera nuestro corazón y mente en conformidad con su voluntad, que cuando le obedezcamos estaremos tan sólo ejecutando nuestros propios impulsos” (DTG 621).
“Si moramos en Cristo, si el amor de Dios está en nosotros, nuestros sentimientos, nuestros pensamientos, nuestros designios, nuestras acciones, estarán en armonía con la voluntad de Dios” (CC 61).
“Mirando a Jesús obtenemos vislumbres más claras y distintas de Dios, y por la contemplación somos transformados. La bondad, el amor por nuestros semejantes, llega a ser nuestro instinto natural”. (PVGM 289-290)
“Cuando nos sometemos a Cristo, el corazón se une con su corazón, la voluntad se fusiona con su voluntad, la mente llega a ser una con su mente, los pensamientos se sujetan a Él; vivimos su vida. Esto es lo que significa estar vestidos con el manto de su justicia”. (PVGM 312)
¿Para qué contarle mis cosas a Jesús si ya sabe todo?
“Orar es el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo. No es que se necesite esto para que Dios sepa lo que somos, sino a fin de capacitarnos para recibirle. La oración no baja a Dios hacia nosotros, antes bien nos eleva a Él” (CC 93.2)
¿No hay que orar únicamente por pedidos y agradecimientos?
“Debemos ir a Jesús y explicarle todas nuestras necesidades. Podemos presentarles nuestras pequeñas cuitas y perplejidades, como también nuestras dificultades mayores. Debemos elevar al Señor en oración cualquier cosa que se suscite para perturbarnos o angustiarnos. Cuando sintamos que necesitamos la presencia de Cristo a cada paso, Satanás tendrá poca oportunidad de introducir sus tentaciones. Su estudiado esfuerzo consiste en apartarnos de nuestro mejor Amigo, el que más simpatiza con nosotros. A nadie, fuera de Jesús, deberíamos hacer confidente nuestro. Podemos comunicarle con seguridad todo lo que está en nuestro corazón” (5TPI 187).
“Cuando estéis desalentados, permaneced mudos ante los hombres; no echéis sombra sobre la senda de los demás; mas decídselo todo a Jesús.” (Or 33)
“Si mantenemos al Señor constantemente delante de nosotros… Nuestras oraciones tomarán la forma de una conversación con Dios, como si habláramos con un amigo” (PVGM 99)
“Entonces el rey David entró y se sentó delante del Señor y dijo: ¿Quién soy yo, oh Señor Dios, y qué es mi casa para que me hayas traído hasta aquí?” (LBLA 2 Samuel 7:18)
Parado
“Y cuando estéis de pie orando, perdonad si tenéis algo contra alguien, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone vuestras transgresiones.” (LBLA Marcos 11:25)
De rodillas
“Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra, y poniéndose de rodillas, oraba” (LBLA Lucas 22:41)
Postrado en el suelo
“Mientras Esdras oraba y hacía confesión, llorando y postrándose delante de la casa de Dios, una gran asamblea de Israel, hombres, mujeres y niños se juntó a él; y el pueblo lloraba amargamente.” (LBLA Esdras 10:1)
Postrado sobre el rostro
“Y adelantándose un poco, cayó sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú quieras.” (LBLA Mateo 26:39)
Con las manos elevadas
“Por consiguiente, quiero que en todo lugar los hombres oren levantando manos santas, sin ira ni discusiones.” (LBLA 1 Timoteo 2:8)
Fundamentos en el Espíritu de Profecía
Caminando
“Podemos hablar con Jesús mientras andamos por el camino, y él dice: Estoy a tu diestra.” (Or 9.1)
“Con mi voz clamé a Jehová, Y él me respondió desde su monte santo.» (RV’60 Sal 3:4)
«Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, Porque a ti oraré. Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.» (RV’60 Sal 5:2-3)
«En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó «delante de» él, a sus oídos.» (RV’60 Sal 18:6)
«Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo; Ten misericordia de mí, y respóndeme.,» (RV’60 Sal 27:7)
«Oye la voz de mis ruegos cuando clamo, a ti, Cuando alzo, mis manos hacia tu santo templo.» (RV’60 Sal 28:2)
«Decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos; Pero tú oíste la voz de mis ruegos cuando a ti clamaba.» (RV’60 Sal 31:22)
«Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi voz.» (RV’60 Sal 55:17)
«Escucha, oh Dios, la voz de mi queja; Guarda mi vida del temor del enemigo.» (RV’60 Sal 64:1)
“Con mi voz clamé a Dios, A Dios clamé, y él me escuchará» (RV’60 Sal 77:1)
«Con mi voz clamaré a Jehová; Con mi voz pediré a Jehová misericordia. Delante de él expondré mi queja; Delante de él manifestaré mi angustia.» (RV’60 Sal 142:1-2)
«Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.» (RV’60 He 5:7)
«Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.» (RV’60 Hch 7:60)
«Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» (RV’60 Mt 27:46)
«Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.» (RV’60 Lc 23:46)
«Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.» (RV’60 Jn 11:41-42)
Fundamentos en el Espíritu de Profecía
“Finalmente Cristo les dice que no han de ir más lejos. Apartándose un poco de ellos, el Varón de dolores derrama sus súplicas con fuerte clamor y lágrimas. Implora fuerzas para soportar la prueba en favor de la humanidad” (SSJ 7.4)
“Nuestro Salvador dio dos veces el Padrenuestro: la primera vez, a la multitud, en el Sermón del Monte; y la segunda, algunos meses más tarde, a los discípulos solos. Éstos habían estado alejados por corto tiempo de su Señor y, al volver, lo encontraron absorto en comunión con Dios. Como si no percibiese la presencia de ellos, él continuó orando en voz alta. Su rostro irradiaba un resplandor celestial. Parecía estar en la misma presencia del Invisible; había un poder viviente en sus palabras, como si hablara con Dios.” (DMJ 87)
“Aprended a orar en voz alta cuando únicamente Dios puede oíros” (NEV 132)
“Daniel no procuró esconder su lealtad a Dios. No oró en su corazón, sino que con su voz y en un tono alto, con sus ventanas abiertas hacia Jerusalén, ofreció sus peticiones al Señor” (RH 3 de Mayo de 1892)
“Zacarías había expresado duda acerca de las palabras del ángel. No había de volver a hablar hasta que se cumpliesen. “He aquí—dijo el ángel, —estarás mudo hasta el día que esto sea hecho, por cuanto no creíste a mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.” El sacerdote debía orar en este culto por el perdón de los pecados públicos y nacionales, y por la venida del Mesías; pero cuando Zacarías intentó hacerlo, no pudo pronunciar una palabra.” (DTG 74.1)
¿Si oro en voz audible, Satanás tiene ventaja al escucharme?
“Satanás no puede soportar que se recurra a su poderoso rival, porque teme y tiembla ante su fuerza y majestad. Al sonido de la oración ferviente, toda la hueste de Satanás tiembla. Él continúa llamando legiones de malos ángeles, para lograr su objeto. Cuando los ángeles todopoderosos, revestidos de la armadura del cielo, acuden en auxilio del alma perseguida y desfalleciente, Satanás y su hueste retroceden, sabiendo perfectamente que han perdido la batalla” (1JT 122)
¿Y qué acerca de las siguientes citas del Espíritu de Profecía o la Biblia?
Cita 1
“Si trabajáramos para reprimir los pensamientos y sentimientos pecaminosos, sin darles expresión en palabras o acciones, Satanás sería derrotado, pues no podría preparar sus engañosas tentaciones adecuadas para el caso.” (1MS 143)
Veamos el contexto de la cita:
“¡Pero con cuánta frecuencia abren la puerta al adversario de las almas los profesos cristianos por su falta de dominio propio! En las iglesias son frecuentes las divisiones y aun las amargas disensiones que deshonrarían a cualquier colectividad mundana, porque se hace muy poco para dominar los malos sentimientos y para reprimir cada palabra de la que pueda aprovecharse Satanás. Tan pronto como hay algún motivo de discordia, el asunto es presentado delante de Satanás para que lo revise, y se le da la oportunidad de usar su sabiduría de serpiente y su habilidad para dividir y destruir la iglesia. Hay una gran pérdida en cada disensión. Los amigos personales de ambas partes toman el bando de sus respectivos favoritos y así se amplía la brecha. No puede permanecer una casa dividida contra sí misma. Se producen y multiplican los reproches y recriminaciones. Satanás y sus ángeles trabajan activamente para lograr una cosecha de la semilla así sembrada.” (1MS 143.2)
Elena G. White no habla de la oración privada en voz audible sino de las quejas, chismes, rumores y expresiones de debilidad en el círculo social de la iglesia, es decir, en público, frente a otros creyentes.
A continuación podemos ver otro texto en el que Elena G. White se refiere a lo mismo:
“Satanás no puede leer nuestros pensamientos, pero puede ver nuestras acciones, oír nuestras palabras; y por su antiguo conocimiento de la familia humana, da a sus tentaciones la forma necesaria para sacar partido de los puntos débiles de nuestro carácter. Y con cuánta frecuencia le hacemos saber el secreto de cómo obtener mejor la victoria sobre nosotros. ¡Ojalá pudiéramos dominar nuestras palabras y acciones! Cuán fuertes seríamos si nuestras palabras fuesen tales que no tuviésemos que avergonzarnos de ellas cuando se nos presente su registro en el día del juicio. Y en el día de Dios, cuán diferentes parecerán de lo que parecen cuando las pronunciamos. (RH 27 Febrero 1913)” (MJ 232.3)
Cita 2
“La oración secreta es frecuentemente desvirtuada y sus suaves propósitos perdidos, por la oración en voz alta. En lugar de calma, serena confianza y fe en Dios, con el suplicante persistiendo en acentos bajos y humildes, la voz se levanta en altos tonos, produciendo agitación, y la oración secreta pierde su suave y sagrada influencia. Hay una tempestad de sentimientos y palabras, tornando imposible discernir la voz mansa y delicada (1 Reyes 19:12) que le habla al corazón cuando está en su secreta, real y sincera devoción.» (2TS 189)
Elena G. White no está hablando de voz audible y pensamiento, pero sí de voz alta (volumen fuerte) y voz baja (acentos bajos). Ambas voces son audibles.
Cita 3
“Nuestras oraciones no tienen por qué ser largas ni decirse en voz alta. Dios lee los pensamientos ocultos. Podemos orar en secreto, y el que ve en secreto oirá y nos recompensará en público” (MJ 245.2)
Veamos el contexto de esta cita:
“La fuerza adquirida por la oración a Dios nos preparará para nuestros deberes cotidianos. Las tentaciones a que estamos diariamente expuestos hacen de la oración una necesidad. A fin de ser mantenidos por el poder de Dios mediante la fe, los deseos de la mente debieran ascender continuamente en oración silenciosa. Cuando estamos rodeados por influencias destinadas a apartarnos de Dios, nuestras peticiones de ayuda y fuerza deben ser incansables” (MJ 246.2)
Elena G. White no está diciendo que “no podemos” orar en voz alta, sino que la oración no es “solamente”, “necesariamente”, u “obligatoriamente” en voz alta. Ella dice que “también” podemos orar de forma silenciosa y constante, en todo tiempo, en todo momento, de continuo, y en cualquier lugar.
El siguiente texto muestra el mismo contraste anterior: “No pueden estar constantemente de rodillas, pero pueden elevar sus corazones a Dios. Ésta es la forma como Enoc anduvo con Dios” (Ev 493)
Es decir, arrodillarse para orar no es obligatorio o exclusivo, sino que es tan válido arrodillarse como no hacerlo.
Cita 4
«La red del evangelio recoge todo tipo de gente. Hay quienes creen que su experiencia religiosa no sería genuina se no fuese caracterizada por clamores ruidosos y efusivos de gloria a Dios, oraciones en voz alta, como emocionantes y vigorosos “amén”. Aquí nuevamente la Iglesia en su experiencia inicial recibió una nota de alerta, exigiendo decoro y solemnidad en la adoración a Dios.» (PE 301.7)
Aquí ella está hablando de “desorden”, de “oraciones ruidosas y sin sentido”. También se refiere a la oración en voz alta que “obstaculiza”, que perjudica la solemnidad del culto o comunión con Dios. Pero no está diciendo que no se puede orar en voz alta cuando estamos solos.
Cita 5
“Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Más tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensara en público” (Mateo 6:5-6)
No está hablando de orar en “voz alta” o en “silencio”, sino que está hablando de orar “escondido”, orar “secretamente” en relación con las personas, no con el diablo. El objetivo era no ser visto y escuchado por los hombres.
Otro ejemplo similar al contraste anterior es el siguiente: “Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que en lo secreto te recompensara en público” (Mateo 6:16-18)
Mark Finley
«Aprenda a orar en voz alta.
La oración secreta no es necesariamente silenciosa. Durante nuestras actividades diarias, a menudo resulta apropiado enviar al Cielo peticiones silenciosas. Pero, durante nuestros momentos de devoción, orar en voz alta mantiene la mente concentrada en Dios. Jesús oraba en voz alta.
Los discípulos quedaron tan impresionados cuando escucharon al Salvador orar en voz alta que le pidieron que les enseñara a orar (Luc. 11:1). En el Getsemaní, Jesús determinó hacer la voluntad del Padre sin importar el costo. El Evangelio de Mateo registra que Jesús cayó tres veces sobre su rostro, a la vez que decía: “No sea como yo quiero, sino como tú”. Es obvio que Jesús estaba orando en voz alta (ver Mat. 26:36-44).
El libro de Hebreos nos dice que Jesús, “ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente” (Heb. 5:7).
Elena de White nos indica que debemos “aprender a orar en voz alta cuando únicamente Dios puede oír” (Nuestra elevada vocación, p. 132).
No necesitamos temer que Satanás de alguna manera escuche nuestras oraciones, sepa lo que pedimos y prepare estrategias para engañarnos, porque “al sonido de la oración ferviente, toda la hueste de Satanás tiembla”. Y Dios responde a nuestras peticiones enviando a legiones de ángeles que hacen retroceder a las huestes de Satanás (Joyas de los testimonios, t. 1, p. 122).
Siga el ejemplo de Jesús, y ore en voz alta durante sus momentos de devoción. Al principio le resultará un poco difícil; pero, al continuar, el Espíritu Santo lo conducirá a una rica experiencia con el Maestro». (Reavívanos, Capítulo 1, Mark Finley)
“Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, esto haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.” (RV’60 Juan 14:13-14)
Aquí, la frase “al Padre” es una adición del traductor de la Reina Valera, no está en el original. Además, como dice el Comentario Bíblico Adventista, en la última parte (vers. 14) la evidencia textual establece un “me”, que no está en la Reina Valera. Por ejemplo, la Biblia de las Américas dice: “Y todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.” O sea que Jesús, se está refiriendo a pedirle a él.
Dice el Comentario Bíblico Adventista sobre el versículo 14: “Si algo pidiereis. ’Si me pedís algo’ (BJ). Este versículo, tal como está en la RVR, es una repetición enfática del vers. 13. Sin embargo, la evidencia textual favorece la inserción del pronombre personal “me”, como aparece en la BJ. Esta variante implicaría que las peticiones pueden ser dirigidas tanto a Jesús como al Padre, como lo indican otros pasajes (Juan 15:16, Juan 16:23). Hay varios ejemplos en el NT de oraciones dirigidas a Jesús (Hech. 7:59; Apoc. 22:20)”
Ejemplos citados por el Comentario:
“Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.” (Hechos 7:59-60)
“El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús.” (Apoc. 22:20)
También Pablo rogó 3 veces a Jesús que le quitara el aguijón de la carne: “Tres veces le rogué al Señor que me la quitara; pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.» Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo.” (2 Corintios 12:8-9)
Fundamentos en el Espíritu de Profecía
“Podemos hablar con Jesús mientras andamos por el camino, y él dice: Estoy a tu diestra” (Or 7.1)
“No hay mejor manera de agradar al Salvador que teniendo fe en sus promesas. Su misericordia puede llegar a ti, y tus oraciones llegarán a Él. Nada puede interrumpir esta línea de comunicación. Debemos aprender a llevar todas nuestras perplejidades a Jesucristo, porque Él nos ayudará, escuchará nuestros pedidos. Podemos acudir a Él, sin ninguna duda, en completa seguridad de fe, porque Él es el camino viviente. (ATO 318.4)
«Este gran Sumo Sacerdote, que está en los cielos, está rogando en nuestro favor. Él te ama; y cuando vas a él con tus penas, tus dolores y tus problemas él te oirá. Él escuchará tus oraciones, y responderá tus peticiones. Cuando derramas tu corazón ante él, entonces su gran corazón de amor es abierto a ti, y será tocado con tus penas y tus dolores» (ST Enero 31, 1878, par. 19)
“Son pocos los que aprecian o aprovechan debidamente el precioso privilegio de la oración. Debemos ir a Jesús y explicarle todas nuestras necesidades. Podemos presentarle nuestras pequeñas cuitas y perplejidades, como también nuestras dificultades mayores. Debemos llevar al Señor en oración cualquier cosa que se suscite para perturbarnos o angustiarnos. Cuando sintamos que necesitamos la presencia de Cristo a cada paso, Satanás tendrá poca oportunidad de introducir sus tentaciones. Su estudiado esfuerzo consiste en apartarnos de nuestro mejor Amigo, el que más simpatiza con nosotros. A nadie, fuera de Jesús, debiéramos hacer confidente nuestro. Podemos comunicarle con seguridad todo lo que está en nuestro corazón”. (2JT 60)
“Descansad completamente en las manos de Jesús. Contemplad su gran amor, y mientras meditáis en su abnegación, su infinito sacrificio hecho a nuestro favor a fin de que creyéramos en él, vuestro corazón se llenará de santo gozo, tranquila paz e indescriptible amor. Mientras hablamos de Jesús, mientras lo invocamos en oración, se robustece nuestra confianza de que es nuestro Salvador personal y amante, y su carácter aparecerá cada vez más hermoso”. (Carta 52, 1894)
“Hay muchos que están llenos de planes que los tienen atareados, siempre activos, y no tienen tiempo ni lugar para que el precioso Jesús sea su compañero amado e íntimo. No le refieren todo pensamiento y acción preguntando: “¿Es ése el camino del Señor?” Si lo hiciesen, andarían con Dios, como anduvo Enoc”. (4TS 398)
“El sacerdote que en el lugar santo dirigía sus plegarias por fe hacia el propiciatorio, que no podía ver, representa al pueblo de Dios que dirige sus plegarias a Cristo quien se encuentra frente al propiciatorio del santuario celestial. No puede ver a su Mediador con sus ojos naturales, pero mediante el ojo de la fe puede ver a Cristo frente al propiciatorio, y le dirige sus oraciones, y con seguridad suplica los beneficios de su obra mediadora”. (HR 158.3)
“Satanás recurre a todos sus poderes para el ataque en el último cercano conflicto, y la paciencia del seguidor de Cristo es probada al máximo. A veces parece que va a ceder. Pero una palabra de oración al Señor Jesús llega como una flecha hasta el trono de Dios, y ángeles de Dios son enviados al campo de batalla. Cambia la marea”. (VAAn 265.3)
“Mientras oras, habla a Cristo como hablarías a un amigo de confianza y muy amado.” (6TPI 323)
«Jesús debiera ser el Huésped honrado en el círculo familiar. Debiéramos conversar con él, traerle todas nuestras cargas y conversar de su amor, su gracia y su perfección de carácter. ¡Qué lección podría ser dada diariamente por padres piadosos si llevaran todas sus dificultades a Jesús, el Portador de las cargas, en vez de regañar y refunfuñar por los cuidados y perplejidades que no pueden evitar!» (CN 460)
Enoc eludía el asociarse continuamente con ellos [los impíos], y pasaba mucho tiempo en la soledad, dedicándose a la meditación y a la oración. Así esperaba ante el Señor, buscando un conocimiento más claro de su voluntad a fin de cumplirla. (PP 72). «El Dios que anduvo con Enoc era nuestro Dios y Salvador Jesucristo». (3JT 43.3)
“De rodillas pídanle a Cristo que impresione sus corazones mediante su Santo Espíritu, y no se aparten de su ley” (SE1 208.1)
Hay pocos que realmente aprecian y aprovechan el precioso privilegio de la oración. Deberíamos ir a Jesús y contarle todas nuestras necesidades. Podemos llevarle nuestras cargas y problemas, pequeños y grandes. Todo lo que pueda causarnos dificultades, deberíamos llevarlo al Señor en oración. DNC 167.2
«Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi sentido me fue vuelto; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre; porque su señorío es eterno, y su reino por todas las edades.» (RVG Dn 4:34)
«Entonces quitaron la piedra de donde el muerto había sido puesto: Y Jesús alzando sus ojos, dijo: Padre, gracias te doy que me has oído.» (RVG Jn 11:41)
Fundamentos en el Espíritu de Profecía
«Qué privilegio es que nosotros, mortales pecadores, tengamos la oportunidad de hablar con Dios. En nuestra habitación, cuando caminamos por la calle, cuando estamos trabajando, nuestros corazones pueden ascender a Dios para requerir su consejo; podemos elevar el alma a Dios para recibir el aliento celestial. Dios escuchará todas las súplicas del alma. Podemos llevar al Señor todos nuestros problemas. Sus manos llenas de amor infinito se mueven para suplir nuestras necesidades» (PUD 60.1 – PUD 60.2)
«Podemos comulgar con Dios en nuestros corazones; podemos andar en compañerismo con Cristo. Mientras atendemos a nuestro trabajo diario, podemos exhalar el deseo de nuestro corazón, sin que lo oiga oído humano alguno; pero aquella palabra no puede perderse en el silencio, ni puede caer en el olvido. Nada puede ahogar el deseo del alma. Se eleva por encima del trajín de la calle, por encima del ruido de la maquinaria. Es a Dios a quien hablamos, y el oye nuestra oración» (OE 271)
«La fuerza adquirida por la oración a Dios nos preparará para nuestros deberes cotidianos. Las tentaciones a que estamos diariamente expuestos hacen de la oración una necesidad. A fin de ser mantenidos por el poder de Dios mediante la fe, los deseos de la mente debieran ascender continuamente en oración silenciosa. Cuando estamos rodeados por influencias destinadas a apartamos de Dios, nuestras peticiones de ayuda y fuerza deben ser incansables» (MJ 246)
«Mientras atendemos nuestros quehaceres diarios, deberíamos elevar el alma al cielo en oración… El cristiano cuyo corazón se apoya así en Dios, no puede ser vencido» (MJ 247)
“Orad en vuestro gabinete; y al ir a vuestro trabajo cotidiano, levantad a menudo vuestro corazón a Dios. De este modo anduvo Enoc con Dios. Esas oraciones silenciosas llegan como precioso incienso al trono de la gracia. Satanás no puede vencer a aquel cuyo corazón esta así apoyado en Dios. No hay tiempo o lugar en que sea impropio orar a Dios. No hay nada que pueda impedirnos elevar nuestro corazón en ferviente oración. En medio de las multitudes y del afán de nuestros negocios, podemos ofrecer a Dios nuestras peticiones e implorar la divina dirección, como lo hizo Nehemías cuando hizo la petición delante del rey Artajerjes. En dondequiera que estemos podemos estar en comunión con él. Debemos tener abierta continuamente la puerta del corazón, e invitar siempre a Jesús a venir y morar en el alma como huésped celestial” (CC 99)
“Nuestra confesión de su fidelidad es el factor escogido por el Cielo para revelar a Cristo al mundo. Debemos reconocer su gracia como fue dada a conocer por los santos de antaño; pero lo que será más eficaz es el testimonio de nuestra propia experiencia. Somos testigos de Dios mientras revelamos en nosotros mismos la obra de un poder divino. Cada persona tiene una vida distinta de todas las demás y una experiencia que difiere esencialmente de la suya. Dios desea que nuestra alabanza ascienda a él señalada por nuestra propia individualidad. Estos preciosos reconocimientos para alabanza de la gloria de su gracia, cuando son apoyados por una vida semejante a la de Cristo, tienen un poder irresistible que obra para la salvación de las almas.” (DTG 313.2)
¿A qué enviaba Jesús a las personas luego de sanarlas?
Salvo cuando no quería todavía que lo declararan Mesías, siempre enviaba a contar el testimonio personal de lo que Él había hecho por la persona:
Endemoniado de Gadara (Lc 8, Mt 8, Mr 5)
Paralítico de Betesda (Jn 5)
Ciego de nacimiento (Jn 9)
¿La testificación es natural o debo esforzarme en hacerlo?
“El primer impulso del corazón regenerado es el de traer a otros también al Salvador” (CS 76)
“Los que han experimentado el poder de la gracia de Cristo tienen una historia que contar” (CDCD 107)
“Tan pronto como uno acude a Cristo nace en el corazón un vivo deseo de hacer saber a otros cuan precioso Amigo encontró en Jesús» (CC 78)
¿Para qué se nos da la tarea de testificar?
Cambio de carácter
“Dios podría haber alcanzado su objeto de salvar a los pecadores sin nuestra ayuda, pero a fin de que podamos desarrollar un carácter como el de Cristo, debemos participar en su obra” (DTG 116)
Fortalecer la fe
«Para nuestro propio beneficio, debemos refrescar en nuestra mente todo don de Dios. Así se fortalece la fe para pedir y recibir siempre más. Hay para nosotros mayor estímulo en la menor bendición que recibimos de Dios, que en todos los relatos que podemos leer de la fe y experiencia ajenas» (DTG Cap 36)
“No tenemos nada que temer del futuro, a menos que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido, y lo que nos ha enseñado en nuestra historia pasada.” (EUD 64)
¿Es lo mismo testificar contando testimonios ajenos?
«Para nuestro propio beneficio, debemos refrescar en nuestra mente todo don de Dios. Así se fortalece la fe para pedir y recibir siempre más. Hay para nosotros mayor estímulo en la menor bendición que recibimos de Dios, que en todos los relatos que podemos leer de la fe y experiencia ajenas» (DTG Cap 36)
¿Qué pasa si elijo no testificar?
“La gracia de Dios no permanecerá mucho tiempo en el alma de aquel que, habiendo tenido grandes privilegios y oportunidades, permanece en silencio. Tal persona descubrirá pronto que no tiene nada que contar” (RH 22 de Agosto de 1899)
«Y había cuatro hombres leprosos a la entrada de la puerta, los cuales dijeron el uno al otro: ¿Para qué nos estamos aquí hasta que muramos? Si tratáremos de entrar en la ciudad, por el hambre que hay en la ciudad moriremos en ella; y si nos quedamos aquí, también moriremos. Vamos pues ahora, y pasémonos al ejército de los sirios; si ellos nos dieren la vida, viviremos; y si nos dieren la muerte, moriremos. Se levantaron, pues, en el principio de la noche, para irse al campamento de los sirios; y al llegar a la entrada del campamento de los sirios, no había allí hombre. Porque el Señor había hecho que en el campamento de los sirios se oyese estruendo de carros, ruido de caballos y estrépito de grande ejército; y se dijeron unos a otros: He aquí el rey de Israel ha pagado contra nosotros a los reyes de los heteos, y a los reyes de los egipcios, para que vengan contra nosotros. Y así se levantaron y huyeron al anochecer, dejando sus tiendas, sus caballos, sus asnos, y el campamento como estaba; y huyeron para salvar sus vidas. Y cuando los leprosos llegaron a la entrada del campamento, entraron en una tienda y comieron y bebieron, y tomaron de allí plata y oro y vestiduras, y fueron y lo escondieron; y volvieron y entraron en otra tienda, y de allí también tomaron, y fueron y lo escondieron. Y se dijeron el uno al otro: No hacemos bien; hoy es día de buena nueva, y nosotros callamos; y si esperamos hasta la luz de la mañana, nos alcanzará la maldad. Vamos pues, ahora, entremos y demos la nueva en casa del rey.» (RVG 2R 7:3-9)
¿Cuáles son los métodos de testificación?
Oral
Endemoniado de Gadara (Lc 8, Mt 8, Mr 5)
Paralítico de Betesda (Jn 5)
Ciego de nacimiento (Jn 9)
Escrito
Diario personal: “Lleven… un registro diario, y cuando el Señor les dé una experiencia interesante, anótenla como hizo Samuel cuando los ejércitos de Israel obtuvieron una victoria sobre los filisteos. Levantó un monumento de gratitud, diciendo: «Hasta aquí nos ayudó Jehová». Hermanos, ¿dónde están los monumentos mediante los cuales recuerdan el amor y la bondad de Dios?… Anoten en el registro de su diario cada lágrima que el Señor les ha ayudado a enjugar de ojos dolientes, cada temor que ha sido ahuyentado, cada misericordia manifestada: «Como tus días serán tus fuerzas».” (MS 62, 1905).
Biblia y Publicaciones
Audiovisuales
Sermones o grabaciones testimoniales en audio o video.
«Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda.» (RV’60 Is 30:21)
«Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.» (RV’60 Jn 14:26)
Fundamentos en el Espíritu de Profecía
“El Señor no trabaja valiéndose del azar. Buscadlo muy fervientemente en oración. Él impresionará la mente, y dará lenguaje y expresión. Los hijos de Dios deben ser educados para que no confíen en invenciones humanas ni en pruebas inciertas como un recurso para conocer la voluntad de Dios acerca de ellos. Satanás y sus agentes siempre están listos para penetrar por cualquier abertura que se presente con el propósito de descarriar las almas de los puros principios de la Palabra de Dios. Los que son conducidos y enseñados por Dios no darán lugar a artificios para los cuales no hay un «Así dice Jehová» (Comentarios de Elena G. de White en CBA, t. 6, p. 1054)
“Hermanos, les digo que cuando el Espíritu de Dios se manifieste en medio nuestro, impresionará las mentes que estén dispuestas a recibirlo. Pero si sus mentes no se hallan listas para recibirlo, entonces estarán prestas para juzgar al mensajero y las palabras que ha pronunciado. En vez de acudir a Dios y pedirle que les dé un nuevo corazón y una nueva mente, para que la influencia transformadora de la gracia del Señor sea con ellos, comienzan a buscar faltas y defectos. El Espíritu Santo no los impresiona, pues no está en sintonía con las ideas de ellos, y se mantendrán en esa conducta hasta que no se resuelvan sus problemas, pues se creen con el derecho de juzgar. Así ocurrió en Mineápolis.
Reconozco que el mismo espíritu se ha manifestado aquí, y que no debemos darle lugar ni por un momento entretanto digo estas cosas. Sé que mientras el Espíritu de Dios impresionará nuestras mentes, el enemigo vendrá y sacará el mayor provecho posible a cualquier pequeñez, y la levadura comenzará a obrar porque el diablo así lo quiere. Ahora, hermanos y hermanas, quiero prevenirlos. Deseo preguntarles si están satisfechos con su frialdad, con su falta de fe, con sus rebeliones. ¿No han tenido suficiente? Si no, el diablo les dará todo lo que ustedes quieran. No queremos más.” (SE1 90.2-91.1)
“A veces el corazón de los perseguidores es susceptible de recibir impresiones divinas como lo era el corazón de Pablo antes de su conversión” (3JT 400.4)
“Al atender a los enfermos, más que en cualquier ocupación secular, el éxito depende del espíritu de consagración y de sacrificio con que se hace la obra. Los que asumen responsabilidades necesitan colocarse donde puedan recibir honda impresión del Espíritu de Dios. Debéis tener tanto más vivos deseos que otros de la ayuda del Espíritu Santo y del conocimiento de Dios por cuanto vuestro puesto de confianza es de más responsabilidad que el de ellos.” (MC 409.3)
“De rodillas pídanle a Cristo que impresione sus corazones mediante su Santo Espíritu, y no se aparten de su ley” (SE1 208.1)
“Padre mío, Padre mío, por amor a Cristo, permite que tu Espíritu impresione las mentes de los que están en esta casa y que puedan preparar el camino del Rey y preparar el camino para que obres en las mentes humanas. Ayúdalos a eliminar las piedras de tropiezo y que éstas sean apartadas del camino. Están obstaculizando tu camino. ¡Oh, impresiona sus corazones de tal modo, de tal manera, que se arrepientan, se arrepientan, se arrepientan y se conviertan, antes de que sea eternamente demasiado tarde!” (SE1 329.3)
“Tenemos una obra que hacer. Eduquen, eduquen, eduquen a jóvenes para que se consagren al ministerio de la palabra. Edúquenlos para que lleguen a ser colportores, con el fin de que vendan los libros que el Señor por su Espíritu ha impresionado las mentes a escribir. Este material de lectura será dado así a una numerosa clase de personas que nunca oiría la verdad a menos que fuera llevada hasta sus puertas. Esta es la obra del evangelista” (CE 20.1)
“La conciencia es la voz de Dios que habla en medio del conflicto de las pasiones humanas; al desoírla se contrista al Espíritu de Dios.” (FV 60.2)
“Cuando la convicción toca las cuerdas sensibles de la conciencia, ¿por qué no prestarle oídos para escuchar la voz del Espíritu de Dios? Cada vacilación y postergación nos sitúa en una posición en la que nos resulta cada vez más difícil aceptar la luz celestial y, por último, parece imposible que las admoniciones y advertencias nos impresionen. Los pecadores expresan cada vez con mayor facilidad: “Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré” (Hechos 24:25). Conozco los peligros en que se encuentran los que rehúsan andar en la luz que Dios les ha dado. Ellos mismos provocan la terrible crisis por seguir sus propios caminos y proceder según su criterio personal. La conciencia resulta cada vez menos sensible y la voz de Dios parece cada vez más lejana; así es como el obrador de maldad queda liberado a su propia infatuación. Con obstinación resiste cada llamado, desprecia cada consejo y advertencia. Como el mensajero de Dios ya no impresiona su mente, rechaza cada provisión que garantiza su propia salvación. El Espíritu de Dios deja de ejercer su poder para refrenar. Como consecuencia, se escucha la sentencia: “Efraín es dado a ídolos; déjalo” (Oseas 4:17). ¡Oh, cuán obscura, sombría y obstinada es la independencia! Parece que la insensibilidad de la muerte se apoderara del corazón. Este es el proceso que sigue el que rechaza la obra del Espíritu Santo” (RH 29 de Junio de 1897)
Así como por la fe Abrahán salió al llamamiento de Dios, “sin saber dónde iba;” así como por la fe Israel siguió la columna de nube hasta la tierra prometida, estos gentiles salieron para hallar al Salvador prometido. En el Oriente abundaban las cosas preciosas, y los magos no salieron con las manos vacías. Era costumbre ofrecer presentes como acto de homenaje a los príncipes u otros personajes encumbrados, y los magos llevaron los más ricos dones de su tierra como ofrenda a Aquel en quien todas las familias de la tierra iban a ser bendecidas. Era necesario viajar de noche a fin de poder ver la estrella; pero los viajeros pasaban el tiempo repitiendo sus dichos tradicionales y oráculos proféticos relativos a Aquel a quien buscaban. En cada descanso, escudriñaban las profecías; y se afirmaba en ellos la convicción de que eran guiados divinamente. Mientras tenían la estrella por delante como señal externa, tenían también la evidencia interna del Espíritu Santo que estaba impresionando sus corazones, y les inspiraba esperanza. El viaje, aunque largo, fué para ellos muy feliz. DTG 42.1
Se me ha indicado que aun donde la gente oye el mensaje del predicador, el colportor debe realizar su obra en cooperación con el ministro; porque aunque el predicador presente fielmente el mensaje, la gente no lo puede retener todo. La página impresa es, por lo tanto, esencial, no sólo para despertarlos y hacerles comprender la importancia de la verdad para este tiempo, sino también para arraigarlos y fundamentarlos en la verdad, y corroborarlos contra los errores engañosos. Los libros y periódicos son los medios dispuestos por el Señor para tener constantemente el mensaje para este tiempo delante de la gente. En cuanto a iluminar y confirmar a la gente en la verdad, las publicaciones harán una obra mayor que el solo ministerio de la palabra hablada. Los mensajeros silenciosos, que son colocados en los hogares de la gente por medio del trabajo del colportor, fortalecerán la obra del evangelio de todas maneras, porque el Espíritu Santo impresionará la mente de quienes lean los libros, como impresiona la mente de los que escuchan la predicación de la Palabra. El mismo ministerio de los ángeles que acompaña a la obra del predicador, acompaña también a los libros que contienen la verdad.—Testimonios Selectos 4:356 (1900).
Así hoy el Señor no impresiona todas las mentes de la misma manera. A menudo mediante experiencias insólitas, bajo circunstancias especiales, da a algunos estudiantes de la Biblia visiones de la verdad que otros no alcanzan. Es posible que el maestro más sabio no alcance a enseñar todo lo que debiera enseñar. CM 418.4
Cuando hicieron la promesa, fueron bendecidos con abundancia; pero los sentimientos cambian rápidamente cuando están arraigados en terreno profano. A medida que la impresión inmediata del Espíritu Santo pierde intensidad, a medida que la mente y el corazón vuelven a absorberse en los negocios mundanales, les resulta más difícil mantener la consagración a Dios de sí mismos y de sus propiedades. Satanás los asalta con su tentación: “Fuisteis unos necios al prometer ese dinero, porque lo necesitáis para invertirlo en vuestros negocios; y si pagáis esa promesa experimentaréis pérdida”. CMC 327.3
La misma Inteligencia divina que obra en las cosas de la naturaleza habla al corazón de los hombres, y crea en él un deseo indecible de algo que no tienen. Las cosas del mundo no pueden satisfacer su ansia. El Espíritu de Dios les suplica que busquen las únicas cosas que pueden dar paz y descanso: la gracia de Cristo y el gozo de la santidad. Por medio de influencias visibles e invisibles, nuestro Salvador está constantemente obrando para atraer el corazón de los hombres y llevarlos de los vanos placeres del pecado a las bendiciones infinitas que pueden obtener de El. A todas esas almas que procuran vanamente beber en las cisternas rotas de este mundo, se dirige el mensaje divino: «El que tiene sed, ¡venga! ¡y el que quiera, tome del agua de la vida, de balde!» Vosotros, en cuyo corazón existe el anhelo de algo mejor que cuanto este mundo pueda dar, reconoced en este deseo la voz de Dios que habla a vuestra alma. CC 27.3 – CC 28.1
María no conocía el significado pleno de su acto de amor. No podía contestar a sus acusadores. No podía explicar por qué había escogido esa ocasión para ungir a Jesús. El Espíritu Santo había pensado en lugar suyo, y ella había obedecido sus impulsos. La Inspiración no se humilla a dar explicaciones. Una asistencia invisible habla a la mente y al alma, y mueve el corazón a la acción. Es su propia justificación. DTG 515.1
¿Y qué acerca de las siguientes citas del Espíritu de Profecía?
Cita 1
“Habrá sueños falsos y visiones espurias, que tendrán una parte de verdad, pero que alejarán de la fe original. El Señor ha dado una regla para detectarlos: “¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido” (Isaías 8:20). Si empequeñecen la ley de Dios, si no prestan atención a su voluntad como ha sido revelada en los testimonios de su Espíritu, son engañadores. Están controlados por el impulso y las impresiones, los cuales creen que provienen del Espíritu Santo, y los consideran más dignos de confianza que la Palabra inspirada. Pretenden que todos los pensamientos y sentimientos constituyen una impresión del Espíritu; y cuando se los hace razonar poniendo las Escrituras como base, declaran que poseen algo más digno de confianza. Pero mientras piensan que son conducidos por el Espíritu de Dios, en realidad están siguiendo fantasías promovidas por Satanás (Bible Echo, Septiembre de 1886).” (2MS 112.4)
Allí no está diciendo que el Espíritu Santo no impresiona la mente. Lo que allí dice es que habrá personas que pretenderán que todos sus pensamientos y sentimientos son impresiones del Espíritu Santo y que las pondrán por encima de la Biblia. De hecho, Elena G. White, en esa misma cita, nos explica la manera en la que podemos detectar estas falsedades.