1. Antes de que el tiempo fuera contado, cuando el primer «En el principio» resonó en el cosmos, la Palabra ya existía en una comunión eterna. Él no era solo un eco de la Divinidad, sino que estaba cara a cara con el Padre en una relación de pacto perfecta; pues la Palabra era, en Su esencia más pura, Dios mismo —el cumplimiento vivo de toda promesa y la realidad definitiva tras cada sombra del santuario.
2. Desde el inicio absoluto, Él permanecía en esa intimidad inquebrantable con Dios, poseyendo en Sí mismo la autoridad para ser el Mediador de todo lo que habría de venir.
3. A través de Su voz, el universo entero fue llamado a la existencia. No hay una sola molécula en el vasto escenario del conflicto cósmico, ni un solo suspiro de vida en la creación, que no haya sido diseñado por Su mano. Él es el Arquitecto divino, aquel que transforma el caos en orden y el vacío en plenitud.
4. En Él residía la Vida —no una existencia derivada, sino la Vida original, no prestada y eterna. Esa Vida era el resplandor de la Verdad, la antorcha que revela el carácter del Padre a una humanidad que busca desesperadamente su origen. Él es la Luz que invita a todo buscador a salir de la confusión y entrar en la claridad del Reino.
5. Esa Luz brilla con una intensidad soberana en medio de la densa oscuridad de la rebelión. Y aunque las tinieblas —ese sistema de engaño que se opone al gobierno de Dios— han intentado por todos los medios rodearla, asfixiarla o comprenderla bajo sus propios términos oscuros, no han podido ni podrán jamás extinguirla. La Luz sigue avanzando, invicta en el gran conflicto, reclamando el terreno que el enemigo pretendía usurpar.
Juan el Bautista, testigo de la luz
6. En este momento crucial de la historia de la salvación, apareció un hombre enviado directamente desde la corte celestial como un mensajero del pacto. Su nombre era Juan, el último y más grande de los profetas que señalaban el cumplimiento de la promesa.
7. Él no vino por iniciativa propia, sino como un testigo legal en el juicio cósmico. Su misión era testificar a favor de la Luz, para que, a través de su proclamación, todos los buscadores —desde el judío piadoso hasta el gentil sediento— tuvieran la oportunidad de ejercer una fe salvadora.
8. Es necesario aclarar que Juan no era la Luz; él era simplemente la lámpara que reflejaba el resplandor de otro. Su función era estrictamente testificar que la verdadera Aurora estaba por despuntar sobre un mundo en tinieblas.
9. Y entonces, la Luz Verdadera —la realidad sustancial que da sentido a cada sacrificio y sombra del Santuario— estaba entrando en el mundo. Él es quien ilumina la conciencia de cada ser humano, ofreciendo a cada individuo en el campo de batalla cósmico la claridad necesaria para elegir su bando.
10. Él ya estaba presente en el mundo que Sus propias manos habían formado. Pero aquí radica la tragedia del conflicto: aunque el mundo fue creado por Él y para Él, el sistema del «cosmos» —dominado por la ceguera espiritual— se negó a reconocer Su soberanía.
11. Vino a Su propia casa, a Su propiedad legal, al pueblo que Él mismo había cultivado a través de los siglos de promesas y pactos. Pero los Suyos, los guardianes de las sombras tipológicas, cerraron la puerta al Rostro que esas sombras representaban.
12. Sin embargo, para aquellos que rompieron filas con la rebelión y lo recibieron —aquellos que depositaron su confianza absoluta en Su nombre y autoridad—, Él les otorgó algo asombroso: el derecho legal y la autoridad real (exousia) de ser constituidos hijos e hijas de Dios.
13. Esta nueva identidad no proviene de la herencia genética, ni del esfuerzo de la voluntad humana, ni de rituales externos de linaje. Es un nacimiento que surge directamente de la voluntad soberana de Dios, una recreación espiritual que nos devuelve a la familia celestial.
El Verbo se hizo carne
14. Y la Palabra eterna, el Arquitecto del cosmos, se revistió de nuestra frágil humanidad. Él «plantó Su tienda» entre nosotros, convirtiéndose en el verdadero Tabernáculo donde la presencia real de Dios habita con Su pueblo. Nosotros fuimos testigos oculares de Su Shekinah, una gloria que no infunde terror, sino que brilla con la majestad del Hijo único del Padre, rebosante de una bondad inmerecida y una fidelidad absoluta al pacto.
15. Juan el Bautista, actuando como el heraldo oficial en este juicio cósmico, proclamó con voz potente: «¡Aquí está el que les anuncié! Aquel que viene después de mí en el tiempo me ha superado en autoridad, porque Su existencia es anterior a la mía; Él es el Eterno entrando en la historia».
16. De Su plenitud inagotable —esa fuente de vida que no conoce límites— todos nosotros hemos recibido un flujo constante de favor divino; es una gracia que se edifica sobre la gracia, una bendición del pacto que se renueva y se profundiza en cada paso de nuestra caminata con Él.
17. Pues mientras que la estructura del pacto y la instrucción moral fueron dadas a través de Moisés como un diseño preparatorio, la Sustancia misma, la Gracia viva y la Verdad definitiva, se hicieron realidad tangible en Jesucristo. Él no vino a anular lo antiguo, sino a llenarlo de significado y poder.
18. A Dios nadie lo ha contemplado jamás en Su esencia infinita; pero el Hijo único, quien habita en la intimidad más profunda del corazón del Padre, nos lo ha dado a conocer. Él ha hecho la «exégesis» definitiva de Dios, desmantelando las mentiras del acusador y revelando, de una vez por todas, quién es realmente nuestro Creador.
Una voz en el desierto
19. Este es el testimonio legal y oficial que Juan presentó cuando la jerarquía religiosa de Jerusalén —aquellos encargados de custodiar las sombras del santuario pero ciegos a su cumplimiento— envió una delegación de sacerdotes y levitas. El interrogatorio era directo, una confrontación en el marco del gran conflicto: «¿Quién pretendes ser tú en este escenario profético?».
20. Juan no esquivó la pregunta ni buscó gloria propia. Con una claridad que desarmaba las tinieblas de la especulación, confesó abiertamente su posición subordinada en el pacto: «Yo no soy el Mesías; no soy el Ungido de la promesa».
21. Pero ellos, atrapados en sus categorías rígidas y literales, insistieron: «¿Entonces quién? ¿Eres acaso Elías, el restaurador que esperábamos?». Él respondió: «No lo soy». «¿Eres entonces «El Profeta» anunciado por Moisés?». Su respuesta fue un «No» rotundo, forzándolos a mirar más allá de los títulos hacia la Realidad que estaba por manifestarse.
22. Desesperados por llevar un informe a quienes ostentaban el poder institucional, le dijeron: «Danos una respuesta definitiva sobre tu identidad. En este juicio de credenciales, ¿qué dices de ti mismo?».
23. Juan, recurriendo a la intertextualidad profunda de los profetas, respondió: «Yo soy simplemente la Voz de la que habló Isaías. Soy un mensajero en el desierto —en este mundo árido y en rebelión— clamando para que despejen el camino y enderecen la calzada para la llegada del Rey del Pacto. Mi identidad se disuelve en Su mensaje».
24. Entre los inquisidores se encontraban fariseos, expertos en la ley pero distantes del espíritu de la misma.
25. Ellos cuestionaron su autoridad misionera: «Si no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta, ¿con qué derecho legal inicias este rito de purificación y bautismo? ¿Quién te autorizó a alterar el orden del santuario?».
26. Juan les respondió con un «doble sentido» punzante, señalando su ceguera espiritual: «Yo los bautizo con agua, un rito exterior de arrepentimiento. Pero justo aquí, en medio de ustedes —caminando en sus plazas y observando sus corazones—, se encuentra Alguien a quien ustedes, a pesar de su teología, no logran reconocer».
27. «Él es quien viene después de mi proclamación, pero cuya dignidad es infinitamente superior. Yo, como Su siervo más humilde, no soy digno ni siquiera de agacharme para desatar la correa de Su calzado; pues Él es el Soberano del universo entrando en Su dominio».
28. Todo este careo legal ocurrió en Betania, al otro lado del Jordán, en el límite geográfico que recordaba la entrada de Israel a la Promesa, donde Juan seguía señalando el cumplimiento tipológico de toda la historia hebrea.
El Cordero de Dios
29. Al día siguiente, en un momento cargado de significado profético, Juan vio a Jesús que se dirigía hacia él. Rompiendo el silencio de los siglos, exclamó con una urgencia misionera: «¡Miren! ¡He aquí el Cordero de Dios! No es un animal de los rebaños terrenales, sino la provisión divina definitiva. Él es el cumplimiento de cada sacrificio del santuario y el Siervo que carga sobre Sí mismo, legal y victoriosamente, la rebelión y el pecado del cosmos entero».
30. «Este es el Varón de quien les hablaba cuando dije: «Después de mi labor ministerial viene uno que posee una preeminencia absoluta, porque Su existencia es eterna y anterior a mi propio nacimiento». Él es el Señor del Pacto entrando en Su heredad».
31. «Incluso yo, Su heraldo oficial, no lo reconocí plenamente en Su dimensión divina al principio. Pero mi misión de bautizar con agua tenía un propósito cósmico: que Él, la Realidad tras las sombras, fuera manifestado y revelado públicamente ante todo Israel, el pueblo del pacto».
32. Entonces Juan presentó su testimonio legal ante el tribunal del cielo y de la tierra: «Contemplé con mis propios ojos cómo el Espíritu Santo descendía del trono celestial en una forma de paz y pureza, como una paloma, y se posó de manera permanente sobre Él, marcándolo como el Ungido».
33. «Yo no habría podido identificarlo por mis propios medios en medio del conflicto de opiniones humanas; pero Aquel que me envió a bautizar me dio la señal judicial: «Aquel sobre quien veas descender y permanecer el Espíritu, ese es el que tiene la autoridad para bautizar, no solo con agua, sino con el fuego purificador del Espíritu Santo»».
34. «Yo lo he visto, he analizado la evidencia de Su gloria y hoy firmo mi declaración como testigo fiel en el gran conflicto: ¡Este es, sin lugar a dudas, el Hijo de Dios, el heredero legítimo del trono davídico y celestial!».
Los primeros discípulos
35. Al día siguiente, Juan el Bautista se encontraba de nuevo en su puesto de centinela, acompañado por dos de sus seguidores. Su labor de preparar el camino estaba llegando a su culminación profética.
36. Al fijar su mirada en Jesús, que caminaba con la determinación de quien conoce su misión redentora, Juan repitió el veredicto que resume toda la tipología del santuario: «¡He aquí el Cordero de Dios! Contemplen la realidad que pone fin a todos los sacrificios temporales».
37. Los dos discípulos, al captar la profundidad de ese testimonio legal, comprendieron que su lealtad debía transferirse de la sombra a la Sustancia. En ese instante, dejaron atrás al mensajero y comenzaron a seguir los pasos de la Palabra hecha carne, iniciando su marcha en el bando de la Luz.
38. Jesús, sintiendo que el corazón de la humanidad comenzaba a buscar su origen, se volvió hacia ellos. Con una pregunta que resuena para cada buscador moderno en medio del conflicto espiritual, les dijo: «¿Qué es lo que realmente están buscando?». Ellos, reconociendo en Él la autoridad del maestro supremo, le respondieron: «Rabbi, ¿dónde habitas? ¿Dónde está Tu morada en este mundo en rebelión?».
39. Él no les dio una dirección geográfica ni un dogma abstracto, sino una invitación misionera: «Vengan y vean por ustedes mismos». Fueron, pues, y contemplaron el lugar de Su presencia real; y permanecieron con Él aquel día, pues eran cerca de las cuatro de la tarde cuando el tiempo cronológico se encontró con la eternidad.
40. Uno de los dos que habían escuchado el veredicto de Juan y habían seguido a Jesús era Andrés, hermano de Simón Pedro.
41. El primer impulso de Andrés, nacido del encuentro directo con la Luz, fue puramente misionero: buscó primero a su propio hermano y le anunció la noticia que todo el Israel del pacto anhelaba oír: «¡Hemos hallado al Mesías!». Con este título, declaraba que el Ungido, el Rey victorioso del Gran Conflicto, estaba finalmente en escena.
42. Y Andrés lo condujo ante la presencia de Jesús. Al verlo, Jesús fijó en él Su mirada soberana —una mirada que atraviesa las pretensiones humanas— y declaró con la autoridad de quien redefine el destino de Sus criaturas: «Tú eres Simón, el hijo de Jonás; pero de ahora en adelante, en el marco de Mi reino, serás llamado Cefas (que significa Pedro, la Roca)». En ese cambio de nombre, Jesús ejerció Su derecho como Creador, otorgándole una nueva identidad y una función estratégica en la batalla que estaba por librarse.
Jesús llama a Felipe y a Natanael
43. Al día siguiente, con la determinación soberana de quien avanza en Su misión redentora, Jesús decidió partir hacia Galilea. Allí encontró a Felipe y, con la autoridad del Creador que reclama lo suyo, le hizo un llamado directo al discipulado: «Sígueme, únete a la marcha del Reino».
44. Felipe, al igual que Andrés y Pedro, provenía de Betsaida, la «ciudad de la pesca», un territorio donde la Luz comenzaba a penetrar en las periferias del mundo.
45. Impactado por el encuentro, Felipe buscó a Natanael y le anunció con una convicción basada en las promesas del pacto: «¡Lo hemos hallado! Aquel de quien escribió Moisés en la Ley y a quien señalaron todos los Profetas en sus visiones tipológicas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José, el heredero de nuestras esperanzas».
46. Natanael, nublado por los prejuicios culturales que a menudo oscurecen la visión de la Verdad, respondió con escepticismo: «¿De Nazaret? ¿Puede salir algo que cumpla el propósito de Dios de un lugar tan insignificante y carente de gloria?». Felipe, aplicando la metodología misionera de la Luz, no discutió, sino que simplemente lo invitó a la experiencia directa: «Ven y compruébalo por ti mismo».
47. Cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, reveló Su conocimiento divino de los corazones, un atributo del Juez en el Gran Conflicto. Declaró: «¡Miren! He aquí un verdadero israelita, un hijo del pacto en quien no hay rastro del engaño que una vez caracterizó a nuestro antepasado Jacob».
48. Natanael, asombrado ante esta intrusión en su intimidad, preguntó: «¿De qué manera puedes conocerme si es la primera vez que me ves?». Jesús le respondió con una alusión a su vida de oración secreta: «Antes de que Felipe te llamara, cuando buscabas la verdad en la soledad, bajo la sombra de la higuera, Mi mirada ya estaba sobre ti».
49. Ante la evidencia de una mente que lee el alma, las defensas de Natanael se desmoronaron y confesó con voz solemne: «Rabbi, ¡Tú eres en verdad el Hijo de Dios! ¡Tú eres el Rey teocrático de Israel, el cumplimiento de todo nuestro destino nacional!».
50. Jesús le respondió: «¿Tu fe se basa solo en este destello de Mi conocimiento sobre tu vida privada? Te aseguro que, en el desarrollo de este conflicto cósmico, verás realidades mucho más vastas que estas».
51. Entonces, elevando el tono con un «Amén, Amén» que subraya la certeza judicial del cielo, concluyó: «En verdad les digo: a partir de ahora verán el cielo —una vez cerrado por la rebelión— abierto de par en par. Verán a los mensajeros angélicos del gobierno divino subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre. Yo soy la verdadera Escalera de Jacob, el único puente vivo que reconecta el cosmos con el trono de Dios».
Paso 1: Análisis Filológico y Lexicografía Joánica (Eje Paulien/BDAG)
En este primer nivel, desentrañamos la estructura sintáctica y el peso semántico del texto griego para establecer la base ontológica del Logos como Creador.
«Todas las cosas por medio de él llegaron a ser, y sin él ni una sola cosa llegó a ser de lo que ha llegado a ser».
2. Análisis Lexicográfico y Filtro Teológico
A. El contraste ontológico: ēn vs. egeneto
Siguiendo la observación de Paulien sobre la precisión joánica, existe una distinción fundamental entre los versículos 1-2 y el versículo 3:
En v. 1-2: Se usa el verbo εἶναι (ēn – era/estaba), un imperfecto que denota existencia continua, eterna y sin principio.
En v. 3: Se introduce γίνομαι (egeneto – llegó a ser/fue hecho), un aoristo que indica un punto de inicio en el tiempo.
Implicación: El Logos pertenece a la esfera de lo que «es» (ēn), mientras que todo lo demás pertenece a la esfera de lo que «llegó a ser» (egeneto). Esto establece el dualismo joánico: hay una línea divisoria absoluta entre el Creador y la criatura.
B. Di’ autou (Por medio de él)
Según BDAG, la preposición dia con genitivo indica agencia intermedia. Juan no dice que las cosas fueron hechas «por» (hypo) él como una causa aislada, sino «por medio de» (dia) él.
Perspectiva Paulien: Esto vincula el pasaje con Proverbios 8 y el concepto de la Sabiduría personificada. El Logos es el Agente Ejecutivo de la Deidad.
C. Panta y Oude hen (Totalidad y Exclusividad)
Juan utiliza una estructura enfática negativa para cerrar cualquier brecha:
Panta: No usa kosmos (el mundo ordenado), sino panta (todas las cosas en sentido distributivo), abarcando lo visible y lo invisible.
Oude hen: Literalmente «ni siquiera una cosa». En el griego joánico, esta es una técnica de «testimonio absoluto» para negar cualquier forma de gnosticismo o dualismo donde la materia sea preexistente o mala por naturaleza.
3. Trasfondo del «Yo Soy» (Ego Eimi)
Aunque la frase explícita Ego Eimi aparece más adelante (Jn 4:26, 8:58), el versículo 3 es su fundamento exegético.
Trasfondo en Éxodo e Isaías: Al declarar que nada de lo que existe llegó a ser sin Él, Juan está atribuyendo al Logos la prerrogativa de YHWH en Isaías 44:24 («Yo soy Jehová, que lo hago todo, que despliego solo los cielos»).
Para Juan, la capacidad creativa es la prueba máxima de la deidad. El Logos que «hace» en el v. 3 es el mismo que dirá «Yo Soy» en el resto del Evangelio, reclamando el nombre divino revelado en la zarza ardorosa.
4. Términos de Carga Pesada (BDAG/EDNT)
Logos: No es solo «palabra», sino el pensamiento divino expresado en acción creadora (el Dabar hebreo).
Zoe (Vida): Aunque se desarrolla plenamente en el v. 4, el v. 3 establece que la Zoe no es una propiedad inherente a la creación, sino que depende directamente de su relación con el Agente Creador.
Paso 2: El Trasfondo del Santuario y las Fiestas (Eje LaRondelle/Stefanović)
En este módulo, el análisis se desplaza desde la mecánica del lenguaje hacia la tipología del Santuario, identificando cómo la actividad creativa del Verbo en Juan 1:3 prefigura su función como el centro del culto y la presencia de Dios.
1. La Creación como Santuario Cósmico
Desde la perspectiva de la teología del reemplazo y el cumplimiento, el versículo 3 no solo describe un acto cosmogónico, sino la edificación del primer Santuario: la Creación misma.
La intertextualidad con el Éxodo: Así como Dios es el arquitecto del Tabernáculo terrenal, el Logos es el Agente a través del cual se construye el «Santuario Cósmico». Nada de lo que existe (oude hen) está fuera de este diseño sagrado.
Jesús como el Nuevo Templo (naos): Si el pecado profanó el santuario de la creación, Juan 1:3 establece que el Verbo tiene el derecho legal y ontológico de restaurarlo. Él es el verdadero Templo porque es el origen de toda estructura donde habita la vida (Zoe).
2. El Concepto de «Tabernaculización» (eskenosen) y su vínculo con el v. 3
Aunque el término técnico eskenosen (tabernaculizó/habitó) aparece en el versículo 14, su fundamento legal está en el versículo 3.
Derecho de Propiedad: El Verbo puede «poner su tienda» entre la humanidad porque la humanidad y el mundo «llegaron a ser por medio de Él». No es un extraño entrando en territorio ajeno; es el Dueño y Arquitecto regresando a su propiedad para habitarla.
La Gloria del Shekinah: El versículo 3 prepara el camino para entender que la gloria que llenaba el Tabernáculo en el desierto es la misma energía creativa que dio origen a «todas las cosas». La Doxa no es algo añadido a Jesús, sino su naturaleza intrínseca como Creador.
3. Las Fiestas de Israel: El Verbo y la Fiesta de las Cabañas (Sucot)
En la macroestructura del evangelio, el trasfondo de las Fiestas es vital para entender la identidad de Cristo.
Cumplimiento del Rito: Juan presenta a Jesús como el cumplimiento de la Fiesta de los Tabernáculos, donde se celebraba la provisión de Dios en la creación (cosecha) y su guía en el desierto.
Tipología de la Salvación: Al afirmar que todas las cosas fueron hechas por Él, Juan sitúa a Jesús como el dador del agua y la luz, elementos centrales de Sucot. El rito del templo era una sombra; el Verbo creando en el v. 3 es la realidad que da sentido a la fiesta.
4. La Continuidad del Ministerio de Cristo
Siguiendo la tipología de salvación de LaRondelle, existe una progresión ininterrumpida:
Creación (v. 3): El Verbo crea el espacio para la comunión.
Santuario Terrenal: El tipo simbólico del ministerio del Verbo.
Encarnación (v. 14): El Verbo se hace el antitipo viviente, el «Tabernáculo» de carne.
Santuario Celestial: El Verbo continúa su mediación basada en su autoridad como Creador y Redentor.
Paso 3: Dualismo Joánico y Técnica de Malentendidos (Eje Paulien)
En este nivel, aplicamos el marco de Jon Paulien para entender la geografía teológica de Juan. El versículo 3 es la piedra angular del dualismo vertical joánico, estableciendo la distinción absoluta entre las dos esferas de la realidad.
1. El Dualismo Vertical: «Lo de Arriba» vs. «Lo de Abajo»
Para Paulien, Juan no presenta un dualismo platónico (materia mala vs. espíritu bueno), sino un dualismo de origen y autoridad.
La Esfera del Logos (Arriba): Definida por el verbo ēn (ser/existir). Es la esfera de la eternidad, la luz y la verdad.
La Esfera de las Cosas Hechas (Abajo): Definida en el v. 3 por el verbo egeneto (llegar a ser). Es el mundo del tiempo, el espacio y la dependencia.
La Tensión: El versículo 3 establece que «lo de abajo» no tiene autonomía. Su propia existencia es un eco de la voluntad de «lo de arriba». El conflicto surge cuando «lo de abajo» intenta explicarse a sí mismo sin referencia a su Creador.
2. El Fundamento de la Técnica del «Malentendido»
Aunque el v. 3 es una declaración narrativa y no un diálogo, constituye la base de todos los malentendidos posteriores en el Evangelio (como los de Nicodemo en el cap. 3 o la Samaritana en el cap. 4).
La raíz del error: Los personajes joánicos suelen operar bajo la lógica de que las cosas «llegaron a ser» por causas puramente horizontales (biología, herencia, esfuerzo humano).
El lente de Paulien: El malentendido ocurre porque el hombre natural solo percibe el panta (las cosas hechas), pero ignora el di’ autou (por medio de Él).
Ejemplo Proyectado: Cuando Jesús habla de «nacer de nuevo» (arriba), Nicodemo entiende «entrar en el vientre materno» (abajo). Nicodemo ve el egeneto físico, mientras Jesús reclama Su autoridad como el Agente del egeneto espiritual del versículo 3.
3. La Función Pedagógica: Del Objeto al Sujeto
Juan utiliza el versículo 3 para forzar al lector a subir de nivel.
Observación: Miramos el mundo material (panta).
Interrupción: Juan nos detiene y dice: «Nada de esto existe por sí solo».
Revelación: Nos obliga a mirar al Agente (Logos).
Esta técnica busca que el lector no se quede «atrapado» en los signos (semeia), sino que a través de lo creado reconozca al Creador. El malentendido pedagógico sirve para humillar la sabiduría humana y elevar la revelación divina.
4. El Conflicto Cósmico
Desde esta perspectiva, el pecado es el intento de la creación de vivir «sin Él» (chōris autou). El v. 3 declara que esto es ontológicamente imposible; intentar existir fuera del Verbo es, literalmente, caminar hacia la nada o la no-existencia.
Paso 4: Tipología y Universalización (Eje LaRondelle)
Bajo la lente de Hans LaRondelle, el versículo 3 no es solo una declaración científica o metafísica, sino el cumplimiento máximo de la tipología del Antiguo Testamento. Aquí, la transición del símbolo a la realidad alcanza una dimensión cósmica.
1. El «Fiat» de la Creación como Tipo
En la teología de LaRondelle, los actos de Dios en el Antiguo Testamento son «sombras» de la realidad en Cristo.
El Tipo: La palabra hablada de Yahvé en Génesis 1 («Dijo Dios: Sea…»). Esa palabra era el instrumento de creación.
El Antitipo: El Logos en Juan 1:3. Juan revela que aquella «palabra» no era un mero sonido o fuerza impersonal, sino una Persona divina. El éxito de la creación en el Edén es el tipo que prefigura el éxito de la nueva creación en la redención.
2. De la Roca y el Maná a la Fuente de la Existencia
LaRondelle enfatiza que Jesús asume los símbolos de la provisión de Israel y los universaliza.
La Roca y el Maná: En el desierto, eran medios creados para sostener la vida física de una nación.
La Realidad de Juan 1:3: Al declarar que «todas las cosas por medio de él llegaron a ser», Juan establece que Jesús no es solo el que da el pan o el agua, sino el Creador de la sustancia misma del pan y del agua. La provisión en el Éxodo era una lección objetiva limitada; Juan 1:3 expande esa provisión a la totalidad de la existencia humana.
3. La Universalización: De Israel al Panta
Un punto clave de la Escuela de Andrews es cómo Jesús hereda la identidad de Israel para extenderla al mundo.
El Israel de Dios: En el AT, la actividad creativa de Dios a menudo se centraba en la formación de Israel como pueblo («el que te creó, oh Jacob», Is 43:1).
La Expansión Joánica: Juan 1:3 rompe los límites del nacionalismo religioso. El Agente de la creación no es un dios local, sino el Creador de panta (todo). Por tanto, la salvación que Él ofrece no es un privilegio étnico, sino un derecho de redención sobre todo lo que salió de sus manos.
La Iglesia Universal: Al ser el Verbo el origen de toda vida, la comunidad de fe (la Iglesia) se convierte en la «primicia» de esa creación restaurada. La tipología del remanente de Israel se cumple en aquellos que reconocen al Verbo como su Hacedor y Señor.
4. El Modelo de la «Doble Creación»
LaRondelle sostiene que la salvación es, esencialmente, un acto creativo.
Creación Original (Jn 1:3): El Verbo trae orden del caos.
Nueva Creación (Jn 1:12-13): El mismo Verbo trae vida espiritual del caos del pecado.
«Sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho» asegura que nadie puede ser «re-creado» o salvado aparte de la agencia de Cristo. La redención es legal porque el Redentor es el Propietario original.
Paso 5: Morfosintaxis y la Progresión de «La Hora» (Eje Stefanović)
Desde la perspectiva de Ranko Stefanović, el Prólogo de Juan no es solo una introducción, sino el plano arquitectónico de todo el Evangelio. El versículo 3 actúa como la base legal que justifica por qué la «hora» de Jesús tiene un alcance universal.
1. Desglose Morfosintáctico: El Peso de los Tiempos
Juan selecciona sus tiempos verbales con precisión quirúrgica para distinguir entre el acto creativo y el estado de la creación:
ἐγένετο (egeneto) — Aoristo Indicativo Medio: Se usa dos veces en el v. 3 para referirse a la creación. El aoristo indica una acción puntual en el pasado. Las cosas «llegaron a ser» en un momento determinado bajo la agencia del Logos. Es el punto de inicio de la historia.
γέγονεν (gegonen) — Perfecto Indicativo Activo: Este es el término crítico al final del verso. En griego, el perfecto denota una acción pasada con resultados que permanecen en el presente.
Implicación teológica: Lo que llegó a ser por el Verbo no solo fue hecho en el pasado, sino que sigue existiendo y dependiendo de Su poder sustentador. No hay un «deísmo» en Juan; el Verbo es el Creador continuo.
2. Ubicación en la Macroestructura
Stefanović divide el Evangelio en el Libro de las Señales (1:19-12:50) y el Libro de la Gloria (13:1-20:31).
El V. 3 como Fundamento de las Señales: Cada milagro (convertir agua en vino, multiplicar panes) es una manifestación de la autoridad del v. 3. Jesús puede manipular la materia porque Él es quien la hizo «llegar a ser» (egeneto). Las señales son recordatorios visuales de la identidad del Agente Creador.
El Prólogo como Obertura: El v. 3 establece la identidad del protagonista antes de que entre en el conflicto de «La Hora».
3. La Progresión hacia «La Hora» (hē hōra)
En la teología de Stefanović, «La Hora» es el momento de la glorificación de Jesús en la cruz.
La Paradoja de la Doxa: La gloria (Doxa) que el Verbo tenía antes de que el mundo «llegara a ser» (v. 3) es la misma gloria que se manifiesta en su máxima vulnerabilidad en la cruz.
Conexión Crucial: El que es colgado en el madero es el mismo por medio del cual el madero fue creado. Juan 1:3 asegura que el sacrificio de Cristo no es el de una criatura, sino el del Creador. Solo porque Él es el origen de toda vida (Zoe), Su muerte puede tener un valor infinito para restaurar a toda la creación.
4. La Revelación de la Doxa antes de la Cruz
Antes de llegar al Libro de la Gloria, Juan 1:3 ya nos dice que la gloria del Verbo es la gloria del Arquitecto.
Stefanović destaca que la humanidad de Jesús es el «velo» que permite que la criatura (el panta del v. 3) soporte la presencia del Creador sin ser consumida, revelando Su carácter de amor antes de Su poder soberano.
Paso 6: Síntesis Cristocéntrica y Aplicación Devocional
Llegamos al punto culminante de nuestro Protocolo Modular. Aquí, los hilos de la filología, la tipología y la estructura literaria convergen en la persona de Jesucristo, transformando la información académica en transformación espiritual.
1. Clasificación de Hallazgos (Escala de Probabilidad)
Categoría
Hallazgo Exegético
Cierto
La distinción ontológica entre el Logos (que es) y la creación (que llegó a ser). La deidad absoluta de Cristo basada en Su función creadora.
Probable
El uso del tiempo Perfecto (gegonen) como evidencia de la soberanía y el sustento continuo de Cristo sobre la materia y la historia.
Posible
La estructura de Juan 1:3 como el fundamento literario que prefigura específicamente la liturgia de la Fiesta de las Cabañas y la purificación del Templo.
2. Síntesis Cristocéntrica: El Modelo de Emaús
Al igual que en el camino a Emaús, «comenzando desde Moisés» (el Bereshit de Génesis), vemos cómo Juan 1:3 nos revela que la suficiencia de Cristo no es una concesión tardía, sino un diseño eterno.
Suficiencia en la Creación: Si Cristo es el Agente de panta (todas las cosas), no hay rincón del universo, ni aspecto de nuestra existencia física o espiritual, que le sea ajeno o escape a su autoridad.
Deidad Eterna: El texto aniquila cualquier intento de subordinacionismo. El Verbo no es la primera criatura; es el Creador de la primera criatura. Su divinidad es el prerrequisito legal para que Su muerte en la cruz tenga valor infinito (Stefanović).
Invitación a la Fe: Juan 1:3 no se escribió para satisfacer la curiosidad científica, sino para generar confianza. Si «sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho», entonces nuestra vida tiene propósito y diseño; no somos el resultado del azar, sino del Logos.
3. Aplicación Devocional: «Caminar en la Luz»
Meditación:
Caminar en la luz es reconocer que el suelo que pisamos, el aire que respiramos y el corazón que late en nuestro pecho son «por medio de Él». El versículo 3 nos llama a una rendición intelectual y existencial. Si intentamos construir nuestra vida «sin Él» (chōris autou), estamos intentando construir sobre la nada, sobre lo que no tiene permanencia.
Fortalecer nuestro caminar en la luz hoy significa:
Gratitud Creativa: Reconocer la firma del Verbo en cada detalle de la creación.
Dependencia Radical: Entender que nuestra «nueva creación» espiritual depende del mismo poder que desplegó los cielos.
Seguridad en la Hora: Saber que aquel que sostuvo el universo en Juan 1:3 es el mismo que sostuvo nuestros pecados en la Cruz, asegurando que nada de lo que Él ha redimido se pierda.
En Palabras Simples
1. La diferencia entre «siempre estuvo» y «empezó a existir»
El texto hace una distinción clave: Jesús (el Logos) no tiene fecha de cumpleaños. Él simplemente «era». En cambio, todo lo demás (el universo, las plantas, tú y yo) «llegó a ser».
La idea: Hay una línea clara. De un lado está el que hace las cosas (Jesús) y del otro lado está todo lo que fue hecho. Él no es parte de la creación; Él es el autor.
2. El Arquitecto vuelve a su casa
A veces pensamos que cuando Jesús vino al mundo, estaba visitando un lugar extraño. Pero este estudio dice lo contrario: Él es el Dueño.
Él diseñó el mundo como si fuera un gran templo para encontrarse con nosotros. Por eso, cuando se hizo hombre, no fue un «turista»; fue el Arquitecto regresando a su propia obra para repararla desde adentro.
3. El error de mirar solo lo de afuera
La gente en el Evangelio de Juan suele confundirse mucho (como Nicodemo). Miran el mundo físico y piensan que eso es todo lo que hay.
La idea: El estudio explica que nos perdemos cuando olvidamos que nada de lo que vemos se mantiene en pie solo. Jesús es como el «sistema operativo» que hace que todo el universo siga funcionando hoy mismo. Si Él quitara su mano, nada existiría.
4. Las sombras vs. La realidad
Todo lo que pasó en el Antiguo Testamento (el maná en el desierto, el tabernáculo, las leyes) eran como «tráilers» de una película.
La idea: Jesús es la película completa. Él no solo da pan, Él es el que creó el trigo. Él no solo da luz, Él es el origen de la energía. Él toma las historias de Israel y las agranda para que alcancen a todo el mundo.
5. La Cruz: El Creador reparando lo que nosotros rompimos
Este es el punto más fuerte: El que murió en la cruz es el mismo que creó la madera de esa cruz.
La idea: Jesús no murió como una víctima débil. Murió como el Propietario que decide dar su vida para rescatar lo que Él mismo diseñó. Su muerte tiene un valor infinito porque no murió una «criatura», sino el Creador mismo.
En resumen: Juan 1:3 nos dice que no somos un accidente. Fuimos diseñados por alguien que siempre ha existido, que sostiene nuestra vida cada segundo y que nos ama tanto que estuvo dispuesto a venir a su propia creación para rescatarnos.
Función Paulina: Actúa como un mecanismo de recapitulación y énfasis. No es solo un conector gramatical hacia el v. 1; Paulien sugiere que Juan utiliza este pronombre para consolidar la identidad del Logos antes de introducir su actividad creadora. Aquí, «Este» encapsula las tres premisas del v. 1: su preexistencia, su relación personal y su deidad esencial.
B. ἦν (ēn – «Estaba/Era»)
Análisis: Verbo eimi, tiempo imperfecto activo indicativo, tercera persona singular.
Carga Teológica: A diferencia del aoristo (egeneto – «llegó a ser») usado para la creación, el imperfecto denota una existencia continua y lineal en el pasado sin un punto de inicio. Bajo el lente de Stefanović, este tiempo verbal es fundamental para establecer la atemporalidad de la deidad antes de su entrada en la «economía del tiempo» humana.
C. ἐν ἀρχῇ (en archē – «En el principio»)
Análisis: Sustantivo con preposición (locativo de tiempo).
Intertextualidad (Paulien): Es una alusión directa al Bereshit de Génesis 1:1. Sin embargo, mientras Génesis usa el término para marcar el inicio del tiempo y la materia, Juan lo usa para situar al Logosantes de dicho inicio. BDAG define archē aquí no como un punto cronológico, sino como el «estado primigenio» o la «eternidad absoluta».
D. πρὸς τὸν θεόν (pros ton theon – «Con Dios»)
Análisis: Preposición pros con acusativo.
Matiz BDAG/Paulien:Pros con acusativo no indica solo proximidad (como para o meta), sino direccionalidad y relación dinámica. Literalmente sugiere un «cara a cara». Refuerza el dualismo joánico: la distinción de personas dentro de la unidad de la Deidad. El Logos no solo existía «junto a», sino que estaba orientado «hacia» el Padre en una comunión eterna de «testimonio» mutuo.
Observaciones de Alta Precisión
Ausencia del Artículo en v. 1c vs. Presencia en v. 2: En el v. 1, theos es anártro (sin artículo) para enfatizar la naturaleza o esencia (deidad). En el v. 2, al decir ton theon (con el artículo), Juan identifica la persona del Padre. El v. 2 funciona como el sello de la distinción personal: el Hijo no es el Padre, pero «este» (el Hijo) siempre ha estado en comunión íntima con «el Dios» (el Padre).
Relación con el «Ego Eimi»: Aunque el término no aparece explícitamente aquí, el uso del imperfecto ēn prepara el terreno para las declaraciones de auto-identificación de Jesús en el resto del Evangelio, vinculándolo con el nombre divino de Éxodo 3:14.
2. El Trasfondo del Santuario y las Fiestas (Eje LaRondelle/Stefanović)
En Juan 1:2, la frase «estaba en el principio con Dios» no es solo una declaración temporal, sino una declaración de ubicación espiritual dentro de la tipología del Santuario.
A. El Logos como la Shekhinah Original (Eje LaRondelle)
Hans LaRondelle enfatiza que la realidad de Cristo (el Antitipo) siempre precede a la sombra del Antiguo Testamento (el Tipo).
La Presencia Real: Mientras que en el Tabernáculo del desierto la presencia de Dios (Shekhinah) habitaba entre los querubines sobre el Propiciatorio (Éxodo 25:22), Juan 1:2 presenta al Logos como la Shekhinah eterna.
Cumplimiento del Propósito: El propósito del Santuario era «habitaré en medio de ellos» (ve-shakhanti). Juan 1:2 establece que el Logos es el único que cumple este propósito de forma absoluta, pues su estado original es de comunión total (pros ton theon) con la Fuente de la Deidad.
B. El «Principio» como el Plano del Templo (Eje Stefanović)
Stefanović señala que en el pensamiento hebreo y joánico, el Templo es el centro del cosmos.
Arquitectura Cósmica: Al situar al Logos «en el principio», Juan lo identifica como el Arquitecto y el Fundamento del Templo cósmico. Antes de que existiera un velo, un altar o un candelero, el Logos ya ejercía la función de Mediador de la Presencia.
La Doxa antes del Tabernáculo: El v. 2 asegura que la Gloria (Doxa) que más tarde «tabernaculizará» (eskenosen) en el v. 14, no es una gloria adquirida o creada, sino la gloria intrínseca del Templo celestial que existía antes de la fundación del mundo.
C. La Conexión con las Fiestas: El Preludio a Sucot
Aunque el término «tabernaculizar» aparece explícitamente en el v. 14, el v. 2 sienta las bases para la Fiesta de los Tabernáculos (Sucot).
El Reposo Eterno: En la teología de Andrews, Sucot celebra la morada de Dios con su pueblo. Juan 1:2 nos dice que el «reposo» y la «comunión» que Sucot simboliza son, en realidad, la condición natural y eterna del Hijo con el Padre. Jesús no es un invitado en el Santuario; Él es el Dueño de la Casa que decide salir al atrio (el mundo) para buscarnos.
Nota Tipológica: El uso de pros ton theon (hacia el Dios) evoca la disposición del mobiliario del Santuario: todo está orientado hacia la Presencia en el Lugar Santísimo. El Logos es el único que permanece «cara a cara» sin el velo de la criatura.
Entramos en la dinámica del Paso 3, donde Jon Paulien es nuestro guía principal. Aunque en Juan 1:2 aún no hay un diálogo con personajes (como Nicodemo o la Samaritana), este versículo establece la infraestructura metafísica que permite que los malentendidos ocurran más adelante.
3. Dualismo Joánico y Técnica de Malentendidos (Eje Paulien)
A. El Dualismo Vertical: El «Arriba» Absoluto
Jon Paulien destaca que Juan no utiliza un dualismo filosófico griego (materia vs. espíritu), sino un dualismo vertical (Cielo vs. Tierra / Creador vs. Criatura).
La Ubicación del Logos: El v. 2 sitúa al Logos en el punto más alto del eje vertical: en archē (en el principio).
La Tensión: Al enfatizar que «Este estaba… con Dios», Juan traza una línea divisoria. Todo lo que vendrá después del v. 3 es «lo de abajo» (lo creado). El v. 2 es el anclaje de la identidad «de arriba» de Jesús.
B. La Función del Versículo 2 como «Salvaguarda» contra el Malentendido
¿Por qué repetir lo que ya se insinuó en el v. 1? Paulien argumenta que Juan es un maestro de la pedagogía de la repetición.
Prevención del error: El lector podría pensar que el Logos «llegó a ser» Dios en algún momento del proceso creativo. El v. 2 detiene ese pensamiento: «Este [ya] estaba…».
El Malentendido de la Identidad: Más adelante, los judíos dirán: «¿No es este el hijo de José?» (Juan 6:42). Ese es un malentendido basado en la perspectiva «de abajo». El v. 2 proporciona al lector la «información privilegiada» (perspectiva «de arriba») para que no caiga en el mismo error que los personajes del relato.
C. El «Diálogo de Sordos» Incipiente
El recurso del malentendido joánico funciona porque Jesús habla desde la realidad del v. 2, mientras sus interlocutores responden desde la realidad del v. 3 en adelante.
Términos Espirituales vs. Físicos: Cuando Jesús hable de «agua viva» o «nacer de nuevo», estará operando desde su preexistencia y comunión eterna (pros ton theon).
La Función Pedagógica: El v. 2 entrena al lector para ser un «insider». Juan nos dice: «Ustedes saben que Él estaba con Dios desde el principio; por lo tanto, cuando el mundo no lo conozca (v. 10), ustedes entenderán que el problema es la ceguera de ‘abajo’, no la falta de credenciales de ‘arriba’».
Perspectiva Paulien: La técnica del malentendido no busca confundir, sino revelar la distancia infinita entre el pensamiento humano caído y la realidad divina, una distancia que solo el Logos puede cerrar al descender.
Entramos en el Paso 4. Bajo la tutela teológica de Hans LaRondelle, analizaremos cómo Juan 1:2 no solo mira hacia atrás (al origen), sino hacia adelante (a la misión), transformando los símbolos nacionales de Israel en realidades universales en Cristo.
4. Tipología y Universalización (Eje LaRondelle)
A. El Logos como el «Israel» Primordial
LaRondelle sostiene que Jesucristo es el Antitipo que asume y cumple la historia de Israel. En Juan 1:2, esta tipología se eleva a su máxima expresión:
La Elección: Así como Israel fue elegido «de entre las naciones» para estar con Dios, el Logos es el Elegido eterno que está pros ton theon.
La Primogenitura: Israel es llamado «mi hijo primogénito» (Éxodo 4:22). Juan 1:2 establece que la base de esa filiación histórica es la filiación ontológica del Verbo. Él es el verdadero Hijo que siempre ha estado en casa.
B. Del Plano de la Montaña a la Realidad de la Eternidad
En la tipología del Santuario, Moisés recibió el «modelo» (tabnit) en el Sinaí (Éxodo 25:40).
El Tipo: El Tabernáculo terrenal era una copia.
El Antitipo: Juan 1:2 nos presenta el original. El «principio» (archē) no es solo un momento cronológico, sino el plano maestro. La comunión del Verbo con el Padre es el verdadero Lugar Santísimo del cual el tabernáculo de Moisés era apenas un boceto en el tiempo.
C. Universalización: De la Tienda de Israel al Cosmos
LaRondelle enfatiza que Cristo «universaliza» las promesas.
Rompiendo el Etnocentrismo: Al situar la identidad de Jesús en el en archē (antes de la existencia de Abraham, Isaac o Jacob), Juan despoja al Mesías de una identidad puramente nacionalista.
La Inclusividad del Logos: Si el Verbo estaba con Dios antes de que existiera la distinción entre judío y gentil (que ocurre en la creación y posterior caída), entonces su obra de «reemplazo» del Templo no es una destrucción, sino una expansión. Él es el centro de adoración para «todo hombre» (v. 9) porque su origen trasciende toda geografía sagrada.
Reflexión de LaRondelle: La tipología joánica no es una alegoría caprichosa; es una hermenéutica de cumplimiento. El v. 2 garantiza que la salvación no es un «Plan B», sino la manifestación de una relación que preexistía a la necesidad de salvación.
Entramos en el Paso 5, bajo la dirección de Ranko Stefanović. Aquí analizamos la arquitectura literaria del Evangelio y cómo el versículo 2 actúa como el ancla de la Doxa (gloria) antes de que el reloj de la historia marque el inicio de «La Hora».
5. Morfosintaxis y la Progresión de «La Hora» (Eje Stefanović)
A. El Imperfecto Eterno: El Peso de ἦν (ēn)
En la morfosintaxis joánica, la elección de los tiempos verbales es teológicamente deliberada. Stefanović enfatiza la distinción entre el ser y el llegar a ser:
Contraste Gramatical: Mientras que en los versículos siguientes (v. 3 y v. 14) Juan usará el Aoristo (egeneto – «llegó a ser/se hizo») para referirse a la creación y la encarnación, en el v. 2 mantiene el Imperfecto (ēn – «era/estaba»).
Significado Teológico: El imperfecto denota una acción continua en el pasado sin referencia a un inicio o fin. Para Stefanović, esto sitúa al Logos fuera del flujo de «La Hora» humana. Antes de que el tiempo fuera medido, el Verbo «estaba siendo» en comunión con Dios.
B. Ubicación en la Macroestructura: El Prólogo como Cimiento
Stefanović divide el Evangelio en el Libro de las Señales (1:19-12:50) y el Libro de la Gloria (13:1-20:31).
El V. 2 como el «Overture»: Este verso no pertenece a ninguno de los dos libros, sino al Prólogo, que funciona como la clave interpretativa para todo el Evangelio.
La Función de la Doxa: Sin el v. 2, las «señales» de Jesús podrían ser vistas como simples milagros de un profeta. Pero al establecer que «Este estaba en el principio con Dios», Juan asegura que cada semeion (señal) es una filtración de la gloria eterna en el tiempo. La gloria que veremos en la cruz es la misma gloria de la que el v. 2 da testimonio.
C. La Progresión hacia «La Hora»
En el pensamiento de Stefanović, todo el Evangelio es un movimiento rítmico hacia «La Hora» (hē hōra), que es el momento de la glorificación a través de la cruz.
De la Eternidad a la Hora: El v. 2 presenta al sujeto de «La Hora». Solo aquel que «estaba en el principio con Dios» tiene la autoridad de decir: «Mi hora aún no ha llegado» (2:4) o «Padre, la hora ha llegado» (17:1).
La Paradoja de la Gloria: La Doxa de Juan 1:2 es absoluta y majestuosa; la Doxa de «La Hora» es sacrificial. El v. 2 garantiza que el sacrificio de Jesús no es la pérdida de su deidad, sino la revelación del carácter de la deidad que ya poseía en la eternidad.
Observación de Stefanović: La estructura de Juan es concéntrica. El v. 2 es el espejo del v. 18 («el Hijo único, que está en el seno del Padre»). Lo que en el v. 2 es una posición metafísica (pros ton theon), en el v. 18 se convierte en una relación íntima y reveladora para nosotros.
Llegamos al cierre de nuestro Protocolo de Exégesis Modular. En este Paso 6, destilamos todo el rigor técnico de los pasos anteriores para encontrar el corazón de la revelación joánica: la suficiencia absoluta de Jesucristo.
6. Síntesis Cristocéntrica y Aplicación Devocional
Escala de Probabilidad Exegética
Hallazgo
Nivel de Certeza
Sustento Académico
Preexistencia Ontológica: El Logos no tuvo un inicio cronológico (ēn vs egeneto).
Cierto
Morfosintaxis de Stefanović / BDAG.
Distinción de Personas: El Logos es una entidad personal distinta al Padre (pros ton theon).
Cierto
Lexicografía de Paulien / Intertextualidad.
Tipología del Santuario: El v. 2 presenta al Logos como la Shekhinah o el original del Tabernáculo.
Probable
Teología del Reemplazo de LaRondelle.
Estructura Quiástica: El v. 2 es el eje que prepara el descenso de la Gloria hacia el v. 14.
Probable
Estructura Literaria de Stefanović.
El Filtro de Emaús: La Suficiencia de Cristo
Al igual que los discípulos en el camino a Emaús, este análisis nos lleva a reconocer que «nuestro corazón ardía» no por el griego técnico, sino por la Persona revelada.
Suficiencia: Si Jesús «estaba en el principio con Dios», no hay vacío en nuestra existencia que Él no haya previsto. Él no es un intermediario de segunda categoría; es el Dios que estaba allí antes de que existiera el «allí».
Deidad Eterna: El v. 2 es el antídoto contra cualquier intento de minimizar a Cristo. Su divinidad no fue un premio por su obediencia en la tierra, sino su identidad desde la eternidad.
Invitación a la Fe: Juan no escribe para que sepamos gramática, sino para que creamos. El v. 2 nos invita a confiar en alguien que tiene la perspectiva de la eternidad (en archē) sobre nuestros problemas temporales.
Meditación: Caminar en la Luz del Logos
Caminar en la luz, en términos joánicos, es vivir en la realidad de que el mundo «de abajo» no es todo lo que hay.
«Este estaba en el principio con Dios».
Esta frase es un ancla. Cuando el caos del día a día parece desbordarnos, el v. 2 nos recuerda que nuestra fe está depositada en el Testigo Eterno (Paulien). Él es el Santuario Real (LaRondelle) donde podemos refugiarnos, y es el dueño de La Hora (Stefanović) que garantiza que, aunque la oscuridad parezca densa, la luz del Logos ya ha vencido porque ella siempre ha sido.
Vivir bajo la luz de Juan 1:2 es entender que nunca estamos solos; estamos con aquel que siempre ha estado «cara a cara» con el amor del Padre.
En Palabras Simples
¡Claro que sí! Olvidémonos por un momento de las palabras griegas complicadas y de los nombres de académicos. Si tuviéramos que explicar Juan 1:2 («Este estaba en el principio con Dios») en una charla de café, aquí tienes lo esencial:
1. El «Dedo que Señala» (Este)
Juan usa la palabra «Este» para que no haya pierde. Es como si dijera: «Ese mismo Jesús/Logos del que te hablé en el verso 1, el que es Dios y creó todo… de ÉL estoy hablando». No es otro, no cambió, es el mismo desde el segundo cero.
2. Él no «llegó», Él ya «estaba»
Hay una diferencia enorme entre «aparecer» y «estar».
Las cosas creadas (como tú, yo o las estrellas) llegamos a existir en un momento.
Jesús, en cambio, ya estaba ahí. Nunca tuvo un comienzo. Cuando el tiempo empezó a correr, Él ya estaba sentado en la mesa.
3. Una relación «Cara a Cara»
Cuando dice que estaba «con Dios», no significa que estaba sentado en el cuarto de al lado. En el original, da la idea de estar «orientado hacia» alguien.
Es una relación dinámica, de frente, cara a cara con el Padre.
Imagina una amistad tan perfecta y profunda que siempre ha existido. Eso es lo que Juan nos quiere mostrar: Jesús y el Padre son distintos, pero están pegados por un amor eterno.
4. El «Plan Maestro» y el Santuario
¿Te acuerdas del Tabernáculo o el Templo de la Biblia? Eran lugares donde la gente iba a encontrarse con Dios.
Juan nos dice que Jesús es el «Templo Original».
Antes de que hubiera edificios o carpas, el lugar donde Dios «vivía» era en esa relación con su Hijo. Él es el plano original de todo lo que es sagrado.
5. La «Información Privilegiada» para nosotros
Juan nos cuenta esto para que no nos confundamos más adelante.
Mucha gente en el Evangelio ve a Jesús y dice: «Ah, es solo el hijo del carpintero».
Pero Juan nos da el spoiler: «No se dejen engañar por lo que ven abajo; Él viene de lo más alto, de estar cara a cara con Dios desde siempre».
En resumen:
Juan 1:2 es como un ancla. Nos asegura que Jesús no es un «plan B» de Dios, ni alguien que se hizo importante con el tiempo. Él es el compañero eterno del Padre, el que siempre estuvo ahí y el que conoce a Dios mejor que nadie porque siempre ha vivido frente a Él.
Paso 1: Análisis Filológico y Lexicografía Joánica (Eje Paulien/BDAG)
Para entender el primer suspiro del cuarto evangelio, debemos despojarnos de lecturas superficiales y sumergirnos en el griego del Novum Testamentum Graece (NA28). Juan no escribe una biografía; redacta un testimonio cósmico.
Traducción: «En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y Dios era el Verbo».
2. Filtro Lexicográfico y Teológico
Archē (ἀρχῇ): Siguiendo a Paulien, este término no es meramente cronológico. Es una alusión intertextual directa a Bereshit (Génesis 1:1). Mientras que Génesis narra el inicio del tiempo creado, Juan se sitúa en la preexistencia absoluta. El uso de la preposición en sin artículo sugiere un estado eterno, no un punto de partida en una línea de tiempo.
Logos (λόγος): Según BDAG, aquí no es solo «palabra» (discurso), sino la «expresión personificada del pensamiento divino». En el pensamiento joánico, el Logos es el mediador de la creación y la revelación. Es el Testigo fiel que Paulien destaca: aquel que comunica lo invisible a lo visible.
Pros (πρὸς): Esta preposición es crítica. No significa simplemente «con» (meta), sino que implica un movimiento hacia o una relación «cara a cara». Indica una distinción de personas dentro de la deidad y una comunión íntima y dinámica. El Verbo no solo existe al lado de Dios; existe en una orientación eterna hacia el Padre.
Theos (θεός): En la tercera cláusula (kai Theos ēn ho Logos), Theos carece de artículo. Según la Regla de Colwell, esto enfatiza la naturaleza o esencia: el Verbo posee toda la cualidad de la deidad. No es «un dios» (error de traducción arriano), sino que es «Dios por esencia», distinguiéndose del Padre (ton Theon con artículo).
3. La Morfología de la Eternidad: El Verbo «Was» (ἦν)
El tiempo imperfecto ēn (era/estaba) es la columna vertebral de este verso. A diferencia del verbo egeneto (llegó a ser/se hizo) que Juan usará en el v. 14 para la encarnación, el ēn denota una existencia continua en el pasado.
Nota de Paulien: Cuando el tiempo comienza, el Verbo ya «estaba siendo».
4. Trasfondo del «Ego Eimi» (Yo Soy)
Aunque el uso explícito del predicado aparecerá más tarde, Juan 1:1 establece la base ontológica del «Ego Eimi». El Logos que «era Dios» es el mismo que en Éxodo 3:14 se revela como Ehyeh asher Ehyeh y en Isaías 43:10 como el Ani Hu. Juan está preparando al lector para entender que cuando Jesús diga «Yo Soy», no está usando una frase común, sino reclamando el ēn (la existencia eterna) del primer verso.
Paso 2: El Trasfondo del Santuario y las Fiestas (Eje LaRondelle/Stefanović)
En este nivel, dejamos la gramática pura para entrar en la geografía sagrada. Para LaRondelle, Juan 1:1 no es solo un prólogo filosófico, sino el plano arquitectónico del Santuario Celestial proyectado hacia la tierra.
1. El Logos como la «Shekinah» Preexistente
Aunque la palabra «tabernáculo» (eskēnōsen) aparece explícitamente en el verso 14, Stefanović argumenta que el verso 1 establece la identidad de aquel que habita en el Tabernáculo.
La Presencia (Pros ton Theon): En el mobiliario del Santuario, el Arca del Pacto representaba el trono de Dios. La relación «cara a cara» (pros) del Verbo con el Padre evoca la posición de los querubines sobre el Propiciatorio, mirando hacia la gloria de Dios.
La Deidad como Luz: Juan vincula inmediatamente al Verbo con la luz (v. 4-5). Tipológicamente, esto conecta con la columna de nube y fuego que guiaba a Israel y con la Menorah (el candelabro) que iluminaba el Lugar Santo. El Verbo es la fuente de esa luz teofánica.
2. Teología del Reemplazo: De la Estructura a la Persona
Hans LaRondelle enfatiza que Juan presenta a Jesús como el cumplimiento antitípico que «reemplaza» y «eleva» las instituciones de Israel.
El Nuevo Templo (Naos): En Juan 1:1, se nos presenta al Verbo no como un objeto dentro del templo, sino como el sujeto que le da sentido. Si el Santuario era el lugar donde Dios se encontraba con Su pueblo, el Logos es el «Lugar» de encuentro eterno.
Cumplimiento de la Fiesta de las Cabañas (Sukkot): Durante esta fiesta, Israel celebraba la presencia de Dios en el desierto. Juan 1:1 declara que la presencia no era un símbolo, sino una Persona eterna. El Verbo «siendo Dios» valida por qué Su posterior «tabernaculización» (v. 14) tiene poder salvífico: no es un profeta habitando entre nosotros, es el Dueño de la tienda.
3. El Logos y el Sistema Sacrifical
Desde la perspectiva de la tipología de la salvación de LaRondelle, la preexistencia del Verbo es lo que otorga valor infinito al sacrificio.
«Solo aquel que es «igual a Dios» (Jn 1:1) puede satisfacer la justicia de la Ley manifestada en el Santuario. El Verbo no se convierte en Dios tras el sacrificio; Su divinidad eterna es la que hace eficaz la redención».
4. La Estructura de la Gloria (Doxa)
Stefanović señala que Juan 1:1 inicia el camino de la Doxa. En el AT, la gloria llenaba el Tabernáculo (Éxodo 40:34); en Juan, la gloria es la naturaleza misma del Verbo. Este verso es el «Lugar Santísimo» del Evangelio, donde se revela la esencia de la Deidad antes de que esta sea velada por la humanidad.
Paso 3: Dualismo Joánico y Técnica de Malentendidos (Eje Paulien)
En este nivel, Jon Paulien nos invita a observar cómo Juan establece una frontera cósmica. Juan 1:1 no es solo una declaración de fe; es el despliegue del mapa dualista que gobernará todo el Evangelio.
1. El Dualismo Vertical: El «Arriba» vs. el «Abajo»
Para Paulien, Juan 1:1 define el reino del «Arriba» (ek tōn anō). Mientras que los sinópticos comienzan con genealogías o el nacimiento humano, Juan arranca en la estratosfera de la eternidad.
Lo que está arriba: El Logos, la preexistencia, la comunión con Dios (pros ton Theon), la deidad plena.
Lo que está abajo: El tiempo, el espacio creado, y eventualmente, la carne (sarx). Este verso establece que la realidad verdadera y definitiva no se encuentra en lo que se ve, sino en aquel que «era» antes de que todo «llegara a ser».
2. La Raíz del «Malentendido» Joánico
Aunque los diálogos de sordos (como el de Nicodemo en el cap. 3) ocurren más adelante, la semilla se planta aquí. Paulien argumenta que el término Logos es, en sí mismo, un potencial malentendido para el lector del siglo I:
El lector griego: Podría entenderlo como una fuerza impersonal o una razón filosófica (el Logos de los estoicos).
El lector judío: Podría verlo como la Memra (la palabra creadora de Dios) o la Sabiduría personificada.
El giro joánico: Juan toma un concepto familiar y lo «estira» hasta que se rompe la comprensión humana: el Logos no es un concepto, es una Persona que es Dios. El malentendido ocurre cuando el hombre intenta encasillar al Logos en una categoría del «abajo».
3. La Función Pedagógica del Verso 1
Juan utiliza este lenguaje elevado para forzar al lector a una decisión de fe. Paulien sostiene que este prólogo actúa como una «prueba de visión»:
«Si no puedes aceptar la identidad del Verbo en el «Arriba» (v. 1), jamás comprenderás Sus señales en el «Abajo»».
Este verso funciona como el ancla del testimonio (martyria). Juan nos dice: «Lo que vas a leer a continuación sobre este hombre galileo solo tiene sentido si primero aceptas que Él es el Dios de Juan 1:1». Es la técnica de Paulien de presentar la verdad más profunda al inicio para que el resto del relato actúe como una aclaración progresiva de esa verdad.
Paso 4: Tipología y Universalización (Eje LaRondelle)
En este módulo, aplicamos la lente de Hans LaRondelle para observar cómo Juan 1:1 trasciende los límites del nacionalismo cúltico de Israel para presentar una salvación de alcance cósmico. Aquí, el Verbo no es solo una figura mesiánica local, sino la realidad última (Antitipo) de toda la revelación previa.
1. El Logos como el «Antitipo» de la Creación y la Ley
Para LaRondelle, la tipología joánica no es solo una comparación de textos, sino una progresión histórica-salvífica.
Del Dabar al Logos: En el AT, la «Palabra» de Dios es el agente de la creación y la portadora de la voluntad divina (Salmo 33:6). Juan 1:1 eleva este «tipo» a una dimensión personal: la Palabra no es un instrumento que Dios usa, es Dios mismo en acción.
El Reemplazo de la Torah: En el judaísmo intertestamentario, se creía que la Torah (la Ley) era preexistente y que el mundo fue creado por ella. Juan realiza un movimiento audaz: desplaza a la Torah y coloca al Logos en ese lugar de preexistencia. La verdadera instrucción de Dios no son letras en piedra, sino una Persona eterna.
2. La Universalización del «Principio»
Mientras que la mayoría de los tipos del Antiguo Testamento están ligados a la geografía de Canaán o a la genealogía de Abraham, Juan 1:1 rompe estos moldes:
Génesis 1:1 vs. Juan 1:1: Al evocar el «principio» de la creación, Juan sitúa la identidad de Jesús en un plano donde no hay distinción entre judío y gentil. Cristo es el Creador de toda la raza humana (panta di’ autou, v. 3).
La Identidad de Israel Expandida: LaRondelle sostiene que Cristo es el «Verdadero Israel». En el verso 1, Jesús asume la posición de autoridad que Israel debía representar ante las naciones. Al ser el Verbo que estaba «con Dios», Él es el único capaz de representar a la humanidad entera ante el Padre, universalizando así la promesa de la salvación.
3. El Modelo de la «Doble Identidad»
Siguiendo a LaRondelle, Juan 1:1 establece la base para que Jesús asuma las funciones de las instituciones de Israel:
Sacerdote: Porque tiene acceso directo al Padre (pros ton Theon).
Sacrificio: Porque Su divinidad otorga valor infinito a Su futura entrega.
Templo: Porque es el lugar de la presencia divina.
Reflexión de LaRondelle: «El universalismo de Juan no nace de una negación del Antiguo Testamento, sino de su cumplimiento total. En el Verbo, el Dios que habitaba en el Tabernáculo de una nación se revela como el Dios que sostiene la existencia de todo el cosmos».
Paso 5: Morfosintaxis y la Progresión de «La Hora» (Eje Stefanović)
En este nivel, Ranko Stefanović nos guía a través de la arquitectura literaria de Juan para observar cómo el verso 1 pone en marcha el cronómetro profético del Evangelio. Aquí, la gramática no es estática; es el motor que impulsa la revelación de la Doxa (gloria).
1. El Imperfecto «En» (ἦν) vs. el Tiempo de la Historia
Stefanović enfatiza que la elección del tiempo verbal en Juan 1:1 es un golpe de autoridad teológica.
El Imperfecto Eterno: El uso repetido de ēn (era/estaba) en las tres cláusulas del verso 1 describe un estado de ser continuo y sin interrupción. En la morfosintaxis griega, el imperfecto denota una acción lineal en el pasado. Al aplicarlo al Logos, Juan establece una «eternidad lineal»: el Verbo ya estaba allí, siempre en relación con el Padre.
Contraste con el «Reloj» Terrenal: Este ēn eterno contrasta con el egeneto (llegó a ser/sucedió) que aparecerá en el verso 14 y a lo largo de los «libros» del Evangelio. Juan establece primero la estabilidad de la deidad para que podamos apreciar la dinámica de la encarnación.
2. Ubicación en la Macroestructura: El Preludio a la Gloria
Stefanović divide el cuarto evangelio en dos grandes secciones: el Libro de las Señales (1:19-12:50) y el Libro de la Gloria (13:1-20:31). Juan 1:1 es el «Ancla de la Gloria».
La Doxa antes de la Cruz: En Juan, la gloria no es algo que Jesús adquiere; es algo que posee (Jn 17:5) y que decide manifestar. El verso 1 define esa gloria como intrínseca.
La Progresión hacia «La Hora»: La «Hora» (hē hōra) en Juan es el momento culminante de la crucifixión/exaltación. Stefanović argumenta que la fuerza del verso 1 es lo que da significado a la «Hora»: si el que muere en la cruz no fuera el Theos del verso 1, la «Hora» sería una tragedia humana y no una victoria cósmica.
3. La Progresión Narrativa: De la Palabra al Testimonio
La morfosintaxis de Juan 1:1 también prepara el desarrollo del concepto de Testimonio:
Cláusula A:En archē ēn ho Logos (Identidad eterna).
Cláusula B:Kai ho Logos ēn pros ton Theon (Relación eterna).
Cláusula C:Kai Theos ēn ho Logos (Esencia divina).
Esta estructura circular y ascendente asegura que, cuando el lector entre en la narrativa de los milagros (señales), ya esté condicionado por la gramática de la deidad. Según Stefanović, cada vez que Jesús actúa en la historia, el eco del ēn de Juan 1:1 resuena, recordándonos que el tiempo de los hombres está siendo invadido por la eternidad de Dios.
Nota Crítica: El verso 1 es la única base que permite a Juan llamar a la muerte de Jesús «exaltación». Sin la preexistencia del v. 1, la cruz es un descenso; con ella, es el regreso del Logos a Su posición original.
Paso 6: Síntesis Cristocéntrica y Aplicación Devocional
Llegamos a la cumbre de nuestro protocolo. Tras desglosar la gramática, la tipología y la estructura cósmica, debemos permitir que el texto pase de la mesa de disección al corazón. Como diría LaRondelle, la exégesis sin adoración es solo arqueología espiritual.
1. Escala de Probabilidad de Hallazgos
Siguiendo el rigor académico de la Escuela de Andrews, clasificamos las conclusiones de este análisis modular:
Nivel de Certeza
Hallazgo Exegético
Cierto
El Logos es preexistente, distinto del Padre en persona (pros) pero idéntico en esencia de deidad (Theos). La conexión con Génesis 1:1 es intencional y fundamental.
Probable
El prólogo está estructurado para presentar al Verbo como el reemplazo antitípico del Santuario y la Torah (Eje LaRondelle).
Posible
El uso de Logos busca específicamente corregir y «redimir» el concepto filosófico platónico/estoico para la audiencia griega (Eje Paulien).
2. El Modelo de Emaús: Suficiencia y Deidad
En el camino a Emaús, Jesús explicó cómo todas las Escrituras hablaban de Él. Juan 1:1 es la «llave maestra» de esa explicación:
Suficiencia: Si el Verbo que murió por ti es el mismo que «era Dios» en el principio, no hay pecado cuya profundidad supere la altura de Su gracia. Su divinidad garantiza que Su sacrificio no tiene fecha de caducidad ni límite de alcance.
Invitación a la Fe: Juan no escribe para que sepamos datos sobre Jesús, sino para que creamos (Jn 20:31). El verso 1 nos confronta: ¿Es Jesús para ti un buen maestro del «abajo» o es tu Dios del «arriba»? No hay punto medio en la cristología joánica.
3. Aplicación Devocional: Caminar en la Luz
Para Paulien, el propósito de conocer al Logos es aprender a «caminar en la luz».
Meditación: Si el Verbo estaba «cara a cara» (pros) con Dios desde la eternidad, Su misión fue venir para que nosotros pudiéramos estar «cara a cara» con Él. Juan 1:1 nos asegura que cuando miramos a Jesús, no estamos viendo una sombra de Dios, sino el resplandor exacto de Su ser. Caminar en la luz es vivir hoy bajo la seguridad de que el Creador del universo nos conoce por nombre y ha «tabernaculizado» en nuestra propia historia.
Conclusión del Protocolo
Hemos viajado desde la partícula griega más pequeña hasta el diseño cósmico de la salvación. Juan 1:1 no es solo el inicio de un libro; es el ancla de nuestra identidad como hijos de Dios. El Verbo que era, el Verbo que estaba con Dios, es el Verbo que hoy te llama a la comunión.
En Palabras Simples
Imagínate que estamos tratando de entender quién es realmente Jesús. No es solo un «personaje histórico» o un «buen maestro». Para explicarlo, usamos los lentes de tres grandes expertos que nos dicen lo siguiente en palabras muy sencillas:
1. Jesús no tiene fecha de cumpleaños
Normalmente, todos empezamos a existir cuando nacemos. Pero Juan dice que cuando el tiempo empezó, Jesús ya estaba ahí. No es que «apareció» después, sino que Él es eterno. Es como si fuera el arquitecto que ya existía antes de poner el primer ladrillo del universo.
2. Él es «el mejor amigo» de Dios y es Dios mismo
El texto dice que Jesús estaba «cara a cara» con Dios el Padre. Imagina una relación tan íntima y perfecta donde no hay secretos. Pero además, Juan aclara que Jesús tiene el mismo «ADN» divino. No es un «dios chiquito», es Dios al 100%.
3. Es la versión «Original y Mejorada» de todo
En el pasado, la gente iba al Templo o leía la Ley para encontrar a Dios.
Los expertos dicen que el Templo era como una «maqueta» o una foto.
Jesús es la persona real. Él es el verdadero lugar donde nos encontramos con Dios. Ya no necesitas un edificio, lo necesitas a Él.
4. El mundo de «Arriba» bajó al de «Abajo»
Hay un choque de mundos. Nosotros vivimos aquí abajo (con problemas, muerte y dudas). Jesús viene de «Arriba» (donde todo es luz y vida eterna).
El secreto: Juan nos dice que para entender lo que Jesús hizo en la tierra, primero tienes que creer de dónde vino. Si no entiendes que es Dios, sus milagros te parecerán solo trucos.
5. ¿Por qué esto es una buena noticia? (Lo más importante)
Si un hombre común muere por ti, es un gesto noble pero limitado. Pero si el Dios que creó las estrellas es quien muere por ti, entonces:
Su amor no tiene fin.
Sus promesas no fallan.
Tu perdón está garantizado porque el que lo firma es el dueño del universo.
Actúa como un erudito bíblico especializado en la tradición hermenéutica de Hans LaRondelle, Jon Paulien y Ranko Stefanovic. Tu tarea es parafrasear el pasaje del Evangelio de Juan que te proporcionaré, aplicando los siguientes criterios teológicos:
Enfoque en Cristo (LaRondelle): Asegúrate de que la paráfrasis resalte a Jesús como el cumplimiento tipológico de las instituciones, fiestas y promesas del Antiguo Testamento. No lo veas solo como ética, sino como la presencia real de Dios cumpliendo el pacto.
Contexto Misionero y Literario (Paulien): Identifica las sutilezas del lenguaje de Juan (el «doble sentido») y cómo el texto habla tanto a la cultura de la época como a los buscadores modernos. Mantén un tono que refleje la «misión de Dios» y la lucha entre la luz y las tinieblas.
Intertextualidad y Conflicto Cósmico (Stefanovic): Busca ecos del Antiguo Testamento y la dimensión del Gran Conflicto. La paráfrasis debe dejar claro que lo que sucede en el texto tiene implicaciones universales y cósmicas.
Estilo: La paráfrasis debe ser solemne pero accesible, evitando caer en un lenguaje puramente técnico, pero manteniendo la profundidad teológica.
Formato: Quiero que la paráfrasis sea versículo a versículo, donde cada versículo sea un párrafo distinto y empiece con el número del versículo en negrita y un punto. Ejemplo: 1. [PARÁFRASIS].
La muerte del Papa Juan Pablo II y la elección de su sucesor despertaron un gran interés entre los adventistas por la bestia de siete cabezas de Apocalipsis 17. Una oleada de correos electrónicos de pastores, amigos y exalumnos indicó un gran revuelo sobre las posibles implicaciones del capítulo para la actualidad. Y no era la primera vez que experimentaba un gran interés por el capítulo 17. Por lo tanto, sería negligente si no mencionara en absoluto los temas que trata.
El punto de mayor interés es el versículo 10, que describe las siete cabezas de la bestia como consecutivas. «Cinco han caído; una es ahora, la otra aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que permanezca por un corto tiempo». Durante varias décadas, los intérpretes laicos adventistas han buscado conectar las cabezas con la serie de papas que han ocupado el cargo desde el restablecimiento del Vaticano como nación reconocida en 1929. La mayoría de los estudios a lo largo de los años han considerado a Juan Pablo II como el último o penúltimo de la secuencia. Por lo tanto, su muerte y la edad de su sucesor reavivaron la especulación sobre la proximidad del fin, especialmente dado que Benedicto XVI es el séptimo papa desde 1929.
La posición de las investigaciones convencionales
En el amplio mundo académico convencional, la investigación sobre Apocalipsis 17 se limita en gran medida a un enfoque preterista, que considera el libro de Apocalipsis como una reflexión simbólica sobre la situación de la época de Juan. Según esta perspectiva, las siete iglesias del Apocalipsis enfrentaron amenazas tanto internas como externas. Los «nicolaítas» y los seguidores de «Jezabel» (presuntamente un líder de la iglesia en desacuerdo con Juan a finales del siglo I) desafiaron a las iglesias desde dentro. Los judíos y el au romanoLas autoridades confrontan a las iglesias desde afuera. El simbolismo de la visión de Juan, por lo tanto, abordaría cómo la iglesia debía responder a estas amenazas en el contexto del siglo I, en particular las provenientes de las autoridades romanas.
En cuanto a Apocalipsis 17, la postura preterista señala que las “siete montañas” del versículo 9 también podrían traducirse como “siete colinas”. (El bíblico “Monte” de los Olivos, por ejemplo, es una simple colina, que se eleva apenas varios cientos de pies sobre el sitio de la antigua Jerusalén). Varios escritores del primer siglo se refirieron a Roma como la “ciudad de las siete colinas”. 1 Por lo tanto, la mayoría de los eruditos preteristas ven en las siete cabezas referencias a siete emperadores específicos del primer siglo.
Sin embargo, esta perspectiva es errónea, ya que no existe consenso sobre los emperadores a los que se refería. 2 David Aune, autor del comentario más detallado sobre el Apocalipsis jamás escrito, 3 resume nada menos que nueve listas contradictorias de emperadores que se encuentran en la literatura académica. 4 Así que, incluso si la interpretación preterista fuera la intención de Juan, no está del todo claro qué tenía en mente. Y descubrimientos recientes plantean dudas sobre si hubo una persecución extensa contra los cristianos durante la época de Domiciano. 5 Por lo tanto, la hipótesis del emperador romano es, en el mejor de los casos, inestable. 6
Por lo tanto, varios eruditos preteristas, como Aune, ven las siete cabezas de Apocalipsis 17 en términos más simbólicos, aunque también en este caso observamos una falta de consenso sobre su significado. 7 Así pues, para la academia convencional, Apocalipsis 17:10 sigue siendo un texto confuso, uno de los más desconcertantes de toda la Biblia. Este hecho debería ser una advertencia para cualquiera que busque encontrar significado para la actualidad en una lectura superficial del pasaje. 8
Principales interpretaciones adventistas
En cuanto a la interpretación adventista del pasaje, Elena de White, la intérprete adventista más autorizada, no parece abordar en absoluto el tema de Apocalipsis 17:10. De hecho, tiene muy poco que decir incluso sobre Apocalipsis 17 en su conjunto. 9
Uriah Smith también comentó relativamente poco sobre las siete cabezas de Apocalipsis 17:7-11. Aunque parece creer que la cabeza que dice «uno es ahora» del versículo 10 es la Roma de los días de Juan 10, no intenta interpretar la frase «cinco han caído».
En su revisión y actualización del trabajo de Smith, 11 Mervyn Maxwell parece alejarse de la posición de Smith de que la cabeza “uno es ahora” debe ser Se entiende que reinaba en los días de Juan (aunque no lo tiene del todo claro). En cambio, sugiere que el «uno es ahora» podría ser el tiempo de la cabeza herida de Apocalipsis 13:3, que él entiende como «la Roma cristiana en su estado herido». En este esquema, las siete cabezas son Babilonia, Persia, Grecia, Roma pagana, Roma cristiana, Roma cristiana (herida) y Roma cristiana (revivida). 12 Jacques Doukhan ha respaldado la postura de Maxwell con cierto detalle. 13
Kenneth Strand, en un artículo presentado al Comité de Daniel y Apocalipsis de la Conferencia General, coincidió con Smith en que la perspectiva del «uno ahora es» corresponde a la época de Juan. 14 Pero, al igual que Smith, se limitó a afirmar esa perspectiva, sin argumentar en su favor. También argumentó que deberíamos traducir las «colinas» de Apocalipsis 17:9 como «montañas» 15 y que las montañas en la profecía bíblica nunca representan individuos, sino siempre reinos o imperios. Strand continúa enumerando a los cinco «que han caído» como Egipto, Asiria, Babilonia, Persia y Grecia, y al «uno ahora es» como la Roma de la época de Juan. 16 De los comentarios de Strand en otras partes se puede inferir que él entendía que la séptima cabeza era la Roma papal de la Edad Media. 17 Su presentación, desafortunadamente (para nuestros propósitos), fue más un ataque al preterismo que un esbozo de lo que los adventistas podían o debían hacer con el texto.
Ranko Stefanovic, en su reciente comentario, parece adoptar la opinión de Strand, pero sin una argumentación detallada. 18
En conclusión, quisiera señalar que ni los eruditos ni los administradores de la iglesia han dedicado un gran esfuerzo a la interpretación de Apocalipsis 17:7-11. Esto podría reflejar el aparente desinterés de Elena de White, la dificultad del pasaje y la sensación de que no es crucial para la fe e identidad adventistas. Sin embargo, el interés actual en el pasaje exige un análisis más cuidadoso del texto desde una perspectiva adventista.
El proceso exegético
Lo que sigue no es un estudio exhaustivo de las posibilidades del texto ni de las conclusiones de la literatura secundaria sobre el pasaje. Pero confío en que será un punto de partida útil y una guía para trabajos futuros. Quienes deseen contribuir a la comprensión de este texto por parte de la iglesia deberían considerar la metodología que se ofrece en mi libro The Deep Things of God, páginas 93-176. Si alguien conoce un método más completo para abordar el texto del Apocalipsis, me gustaría conocerlo. Hasta entonces he fundamentado lo siguiente en esa metodología.
Se justifica una breve nota sobre el papel de la exégesis académica en la exploración de la Biblia por parte de la iglesia. Muchos creen que si tan solo pudiéramos examinar toda la evidencia académica en las fuentes griegas y de otro tipo, cada texto bíblico se aclararía. Otros consideran que los desacuerdos entre los eruditos indican que todo el proceso de la erudición bíblica es una pérdida de tiempo. Ambas posturas extremas se alejan de la realidad. El proceso de exégesis a veces aclarará aspectos que no se comprendían bien. Pero en otras ocasiones, enturbiará aguas que antes creíamos claras.
En términos sencillos, la exégesis nos ayuda a discernir qué textos de la Biblia son claros y cuáles no. «En la multitud de consejeros hay seguridad». Cuando exégetas de diversos orígenes y perspectivas coinciden en un texto, podemos concluir con seguridad que el pasaje es razonablemente claro. Cuando los mismos exégetas encuentran poco en qué concordar en un texto, suele tratarse de un «texto problemático» o un «pasaje difícil». Mi descripción lúdica de un texto poco claro es aquella en la que «es mucho más fácil ver las fallas en la interpretación de otra persona que construir una interpretación propia convincente». Apocalipsis 17:10 es uno de esos textos poco claros.
Los textos pueden ser ambiguos por muchas razones. Quizás no estemos familiarizados con el significado exacto de ciertas palabras. La gramática y la sintaxis del griego pueden permitir más de una interpretación de una construcción. Quizás desconozcamos el público al que se dirige una obra. El punto de vista que un autor bíblico contradice o al que responde puede haberse perdido, o el contexto o la época en que se presentó una revelación. Un autor puede estar aludiendo a un texto literario anterior y ahora desaparecido. O puede estar haciendo eco de una tradición oral a la que no tenemos acceso. Dios se encuentra con las personas donde están. Y cuando no estamos donde estaban los lectores originales, las probabilidades de malentendidos pueden ser grandes.
Pero Dios tiene el control de sus revelaciones. El Espíritu está disponible para ayudarnos a comprender lo que tiene validez e importancia constantes. Ciertas herramientas de exégesis nos abrirán los ojos a la evidencia y descubrirán posibilidades que de otro modo pasaríamos por alto. Por lo tanto, existe la esperanza de que una exégesis cuidadosa pueda arrojar algo de luz sobre Apocalipsis 17:7-11, aportando al menos algunos detalles de claridad a lo que antes era confuso. Como mínimo, puede ayudarnos a ver qué es claro y qué no lo es, y por qué. Esto puede ayudarnos a evitar exagerar nuestra interpretación del texto.
Un breve análisis del contexto
Relación con los capítulos 16 y 18
Como hemos visto, Apocalipsis 17 se basa en la visión anterior de las siete plagas de las copas en Apocalipsis 15 y 16. Dado que la mujer de Apocalipsis 17:1 se llama Babilonia (versículo 5), y las «muchas aguas» de Babilonia son el río Éufrates (Jeremías 51:7, 13), Apocalipsis 17 es particularmente una exégesis de Apocalipsis 16:12-16 (que incluye una referencia a Armagedón), la sexta plaga de las copas. Por lo tanto, Apocalipsis 17 trata sobre la batalla final de la historia de la tierra (Apocalipsis 17:12-17).
Tras el encuentro inicial de Juan con el ángel de la copa (Apocalipsis 17:1, 2), Juan tiene una visión espiritual (versículo 3). Ve a una mujer (presumiblemente la prostituta de los versículos 1 y 2) sentada sobre una bestia escarlata con siete cabezas y diez cuernos (versículo 3). La mujer está vestida de forma espectacular y regia (versículo 4), lo que evoca a la ciudad de Babilonia (Apocalipsis 18:16) y, quizás, al sumo sacerdote de Israel (Éxodo 28). 19 Sobre su frente lleva una mitra que la nombra «Babilonia la Grande, Madre de las Prostitutas» (Apocalipsis 17:5). Juan ve que la mujer está ebria con la sangre de los santos y los mártires de Jesús (versículo 6). La visión lo asombra (versículo 6). El resto del capítulo es una explicación angelical de la visión de los versículos 3-6. Así, podríamos estructurar el capítulo 17 de la siguiente manera:
1, 2: Introducción angelical a la visión
3-6: visión de la mujer montada sobre la bestia y la reacción de Juan
7-11: explicación angelical de la bestia y sus siete cabezas
12-14: explicación angelical de los 10 cuernos y la guerra del Cordero
15-18: explicación angelical de la destrucción de la mujer
La distinción crucial aquí radica en la visión (versículos 3-6), en la que Juan ve imágenes sin explicación, y la explicación angélica, en la que el ángel explica y, a veces, amplía varios detalles de la visión (versículos 1, 2, 7-18). Esta distinción entre visión y explicación resultará útil en una etapa posterior de nuestro estudio.
Apocalipsis 18 es, en cierto modo, un reflejo de Apocalipsis 17: dos caras de la misma moneda. Apocalipsis 17 representa a Babilonia como una prostituta, mientras que Apocalipsis 18 la simboliza como la gran ciudad. Apocalipsis 17:18 une ambas imágenes en una sola: «Y la mujer que has visto es la gran ciudad que tiene dominio [griego: «reinado»] sobre los reyes de la tierra» (ESV). Dado que Apocalipsis 18 describe claramente algunos de los eventos finales de la historia de la tierra, Apocalipsis 17 también describe las realidades del fin de los tiempos.
Relación con bestias anteriores
Un segundo aspecto del contexto es que tanto la mujer como la bestia tienen antecedentes interesantes en los capítulos 12 y 13. La bestia de siete cabezas y diez cuernos es precedida por el dragón en Apocalipsis 12 y la bestia del mar en Apocalipsis 13. Las siete cabezas en Apocalipsis 17 son claramente consecutivas (Apocalipsis 17:10). En Apocalipsis 12, por otro lado, no encontramos ninguna indicación de si las cabezas del dragón funcionan todas a la vez o en secuencia. Apocalipsis 13, sin embargo, afirma sobre la bestia del mar que «una de sus cabezas estaba como herida de muerte» (versículo 3). Por lo tanto, también deberíamos ver las siete cabezas de Apocalipsis 13 como consecutivas. 20
Si esto es así, el dragón del capítulo 12, la bestia marina del capítulo 13 y la bestia escarlata del capítulo 17 manifiestan tres etapas diferentes de una misma bestia. El dragón del capítulo 12 se asocia mejor con las acciones del Imperio Romano (en la persona de Herodes el Grande) contra el niño Jesús (Apocalipsis 12:5). 21 Las actividades de la bestia marina son posteriores. 22 Evidentemente, la bestia marina opera bajo dos cabezas distintas. La primera es herida de muerte, pero luego la bestia marina regresa con una nueva cabeza en un momento posterior (Apocalipsis 13:3, 12). Los adventistas han sido bastante unánimes en ver las acciones de la bestia marina antes de ser herida como un pronóstico de la iglesia medieval.
La bestia escarlata de Apocalipsis 17 opera claramente en el contexto de las siete últimas plagas, por lo que es la forma final de la bestia, presumiblemente bajo la octava cabeza. Es la última manifestación antes de que la bestia se una al falso profeta en el lago de fuego (Apocalipsis 19:17-21). Por lo tanto, las siete cabezas de la bestia en Apocalipsis 17:7-11 parecen incluir las acciones del dragón y la bestia que sale del mar, acciones que son manifestaciones de la bestia bajo cabezas anteriores.
Relación con la mujer de Apocalipsis 12
La mujer de Apocalipsis 17 evoca a la mujer fiel de Apocalipsis 12. La última vez que Juan vio a la mujer fiel fue en el desierto. Allí, la tierra la rescató del diluvio que salió de la boca del dragón (Apocalipsis 12:15, 16). Cuando vuelve a ver a una mujer en el desierto, ¡es la ramera Babilonia! Con razón Juan se asombra (Juan 17:6). Claramente, la Babilonia de Apocalipsis 17 tiene rostro cristiano. Representa la falsificación religiosa del remanente fiel de Dios, la descendencia de la mujer, en los últimos tiempos (Apocalipsis 12:17).
El contexto de Daniel 7
Un contexto adicional de las tres bestias es su trasfondo en Daniel 7. Al observar cuidadosamente esa visión, se da cuenta de que las cuatro bestias de Daniel 7 suman un total de siete cabezas y diez cuernos. La conexión con Daniel 7 es más clara en la bestia que sube del mar (Apocalipsis 13:1-10). Tiene características del león, el oso, el leopardo y la cuarta bestia (cf. Apocalipsis 13:1, 2). Esta, al igual que las bestias de Daniel 7, emerge del mar (Apocalipsis 13:1; Daniel 7:2). Las tres bestias están diseñadas para recordar la visión de Daniel 7. La profecía de Apocalipsis 17 está modelada, por lo tanto, en las bestias de Daniel 7. Las diversas cabezas allí simbolizan más que reyes o líderes religiosos individuales: representan naciones o imperios enteros que gobiernan durante períodos prolongados. Por lo tanto, las siete cabezas de Apocalipsis 17 probablemente simbolizan naciones o imperios enteros en lugar de individuos.
Apocalipsis 17:7-11
El pasaje comienza de forma bastante inocente. El ángel le dice a Juan que le explicará el misterio de la mujer y la bestia de siete cabezas y diez cuernos que el profeta había visto en la visión (Apocalipsis 17:7). Pero después de eso, todo se vuelve confuso. En el versículo 8, la bestia «era, y ya no es, y subirá del abismo e irá a su destrucción» (NVI). Luego, el ángel describe el asombro de los malvados («los que moran en la tierra») al ver a la bestia que «era, y ya no es, y se hará presente» (véase el versículo 8).
En el versículo 9, la mente sabia aprende que las siete cabezas son en realidad siete montes, «sobre los cuales se sienta la mujer. Estos también son siete reyes» (versículos 9 y 10, NVI). Así que la mujer no solo está sentada sobre una bestia, sino sobre siete montes (que son los mismos que las siete cabezas). Y los siete montes también son siete «reyes» (probablemente «reinos», como en Daniel 2:36-45, donde el último reino está representado por una montaña).
Luego, en el versículo 10, Juan aprende que cinco de las cabezas/montes/reyes «han caído; uno es [ahora], y el otro aún no ha venido; pero cuando venga, es necesario que permanezca por un breve tiempo» (NVI). La pregunta crucial de este versículo es cuándo debemos entender el «ahora». ¿Es el tiempo de Juan, como han sugerido Strand y Stefanovic? ¿Quizás es el tiempo de la visión, cuando la mujer se sienta sobre la bestia? ¿O es el tiempo de la herida mortal en Apocalipsis 13:3, como ha sugerido Maxwell? Algunos que han visto en las siete cabezas a siete papas recientes han propuesto que la «herida mortal» fue en realidadLa herida de Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro hace más de 20 años. Pero Juan Pablo II no murió en esa ocasión, y la fuerza del griego en Apocalipsis 13:3 es «herida de su muerte». La muerte de Juan Pablo II no estuvo relacionada con la herida que sufrió 24 años antes.
En Apocalipsis 17:11, la situación se complica aún más. «Y la bestia que era y no es, es la octava [cabeza], y es una de las siete, e irá a su destrucción». El pasaje no menciona la palabra «cabeza», lo que deja en la duda si «octava» se refiere a bestia, cabeza o ambas. La presencia de «octava» conecta este versículo con las siete cabezas de Apocalipsis 17:9, 10. Pero la «bestia» es la «octava», y esta se describe con el mismo lenguaje que la bestia en el versículo 8: «irá a su destrucción». Entonces, ¿es la octava cabeza lo mismo que la bestia? ¿Qué hay de las otras cabezas? ¿Son «la bestia» o son independientes de ella?
Cuanto más cuidadosamente se examina el pasaje, más cosas se encuentran que no parecen tener sentido. La mejor explicación del versículo 11 parecería ser que la bestia existe en siete (u ocho) fases consecutivas, cada una con su propia cabeza. Cuando Juan ve a la bestia en la visión (Apocalipsis 17:3), está en su octava fase. Pero las siete cabezas que ve son ecos de las siete fases anteriores. 23 Así que, mientras que la bestia aparece con siete cabezas en la visión, la imagen de una bestia de siete cabezas representa una bestia que vive, muere y resucita siete u ocho veces. 24 ¿Ya te da vueltas la cabeza? A mí también.
Lo que sabemos con certeza hasta ahora
Hasta ahora, algunas cosas están claras. 1. Apocalipsis 17 se encuentra entre dos pasajes del fin de los tiempos: las plagas de las copas de Apocalipsis 16 y la caída de Babilonia en Apocalipsis 18. Por lo tanto, el enfoque principal de la visión es la batalla de Armagedón y la caída de Babilonia en el fin de los tiempos. 2. En cuanto a la realidad a la que apuntan los símbolos, las siete cabezas de la bestia son consecutivas o secuenciales; no están todas en la bestia al mismo tiempo. 3. La descripción detallada de las siete cabezas forma parte de una explicación angelical (Apocalipsis 17:7-18) y, por lo tanto, no forma parte de la visión propiamente dicha (versículos 3-6).
Anteriormente en este libro muestro cómo la mujer sentada sobre la bestia representa la autoridad religiosa mundial en oposición al remanente del tiempo del fin. La bestia misma simboliza los poderes civiles y seculares del mundo unidos contra el pueblo de Dios y en apoyo de la prostituta Babilonia. Para salvar… En cuanto al espacio, no repetiré la evidencia bíblica que sustenta estas conclusiones. Por lo tanto, la bestia en sí no debe confundirse con el papado del fin de los tiempos, la posible cabeza de la autoridad religiosa mundial. La bestia representa a los poderes civiles del mundo que terminan atacando a Babilonia y destruyéndola (versículo 16). Por lo tanto, una cuarta cosa es razonablemente cierta: 4. La bestia de Apocalipsis 17 representa el poder político y militar, más que la autoridad religiosa.
El tiempo del “ahora”
Una pregunta importante sin resolver es cuándo exactamente funcionan las siete cabezas. ¿Se encuentran todas al final de los tiempos? ¿O al menos cinco de ellas ya existían cuando Juan escribió su libro? ¿O el tiempo de la cabeza que «es ahora» se encuentra en un punto intermedio, como sugirió Maxwell? ¿Existen patrones en la profecía bíblica que puedan guiarnos a una respuesta sólida a nuestras preguntas? Creo que debemos tener presentes dos principios básicos.
Dios se encuentra con las personas donde están
Un principio generalmente aceptado de la interpretación bíblica es que Dios se encuentra con las personas donde están. En otras palabras, Él da las Escrituras en el tiempo, lugar, idioma y cultura de seres humanos específicos. 25 Él respetó el conocimiento, la experiencia y los antecedentes de los escritores bíblicos. Pablo, con su «Ph.D.», expresa la revelación de Dios a él de una manera diferente a como lo hace Pedro, el pescador. Juan escribe en un griego simple, claro, casi infantil. Por otro lado, el autor de Hebreos tiene el griego más complejo y literario en todo el Nuevo Testamento con la excepción de los primeros cuatro versículos de Lucas. En Mateo tienes a alguien que entiende la mente judía. 26 Marcos, por otro lado, llega a la mente gentil. 27 Así que las revelaciones registradas en la Biblia llegaron de una manera comprensible para cada audiencia.
Elena White articula claramente este principio en Mensajes Selectos :
Los escritores de la Biblia tuvieron que expresar sus ideas en lenguaje humano. Fue escrita por hombres. Estos hombres fueron inspirados por el Espíritu Santo…
“Las Escrituras fueron dadas a los hombres, no en una cadena continua de expresiones ininterrumpidas, sino pieza por pieza a través de generaciones sucesivas, a medida que Dios en su providencia vio una oportunidad adecuada para impresionar al hombre en diversos momentos y lugares. . . .
“La Biblia, perfecta como es en su simplicidad, no responde a las grandes ideas de Dios; porque las ideas infinitas no pueden ser perfectamente encarnadas en vehículos finitos de pensamiento” (libro 1, págs. 19-22; cursiva agregada). 28
Si bien este principio es cierto para la Biblia en general, ¿se aplica a las extensas secuencias históricas del apocalíptica? ¿Consideró Dios el lenguaje, el tiempo y el lugar de Daniel y Juan al proporcionar las visiones que registran en sus libros? De hecho, lo hizo. El apocalíptica bíblico también se encontró con el pueblo de Dios donde se encontraba. El libro de Apocalipsis se basa firmemente en la experiencia de siete iglesias en Asia Menor (Apocalipsis 1:11, 19; 22:16). Dios quiso que tuviera sentido tanto para quien lee como para quienes escuchan (Apocalipsis 1:3). 29 La visión de Cristo utilizó el lenguaje del pasado de Juan, el Antiguo Testamento, como fuente principal de su simbolismo.
Y Dios también se encuentra con las personas donde se encuentran en Daniel. Si bien los adventistas tienden a distinguir entre el “sueño” de Nabucodonosor y la “visión” de Daniel, 30 el texto bíblico no hace esa distinción. La experiencia de los dos “profetas” fue la misma. 31 En Daniel 2:28, el profeta le dice a Nabucodonosor: “Tu sueño y las visiones que pasaron por tu mente mientras estabas acostado en tu cama son estos” (NVI). Daniel 7:1 explica que “Daniel tuvo un sueño, y visiones pasaron por su mente mientras estaba acostado en su cama” (NVI). El arameo de Daniel 7:1 es esencialmente idéntico al de Daniel 2:28. 32 En ambos casos, Dios eligió revelarse en forma visionaria. Él tenía el control total de la revelación. 33
Para Nabucodonosor en Daniel 2, Dios representa los futuros imperios mundiales por medio de un ídolo. 34 Dichas imágenes tienen sentido en ese tiempo y lugar porque, para el rey pagano, las naciones del mundo eran contrapartes brillantes y resplandecientes de los dioses que adoraban. Para Daniel, el profeta hebreo, por otro lado, las naciones del mundo eran como bestias feroces y voraces que lastimaban a su pueblo. Entonces, en la visión de Daniel 7, Dios nuevamente recurre al conocimiento y el contexto del profeta. Esta vez, en lugar del simbolismo extraído del mundo babilónico, moldea la visión según las líneas del relato de la Creación en Génesis 1 y 2. 35 Dios describe el futuro de Daniel en términos de una nueva creación.
La secuencia histórica en ambas visiones es prácticamente la misma (Dan. 2:45; 7:17), al igual que el mensaje principal: Dios tiene el control de la historia (Dan. 2:37, 38; 7:26, 27). Pero en su elección de imágenes, ¡Dios se encuentra con los escritores apocalípticos donde ellos se encuentran! 36 El resumen anterior me lleva a un par de conclusiones:
1. Dios habla a los profetas en el contexto de su propio tiempo, lugar y circunstancias. Se comunica en un lenguaje que pueden comprender y apreciar, incluso cuando emplea términos apocalípticos. El Señor usa el lenguaje del pasado del profeta para representar su futuro. Dios se encuentra con las personas donde se encuentran. Por lo tanto, al estudiar profecías bíblicas como Apocalipsis 17, es imperativo que busquemos comprenderlas en función del tiempo, lugar, lenguaje y circunstancias originales, así como del contenido de toda la Escritura. Así, el significado de Dios para hoy no contradirá el mensaje que Él presentó en la visión inicialmente.
No debemos confundir esto con la postura preterista. Esta última argumenta que Daniel y Apocalipsis no ofrecen ninguna perspectiva sobre el futuro lejano de sus profetas. Los libros apocalípticos, en cambio, se refieren a la situación inmediata, y solo a ella. Un enfoque adventista, por otro lado, cree que Dios proporciona en las visiones apocalípticas información precisa sobre el futuro lejano, pero que lo describe en el lenguaje del tiempo y lugar del profeta. Si queremos entender lo que Dios le decía a Juan sobre el futuro, primero debemos comprender lo que el profeta mismo captó.
2. El propósito de las visiones apocalípticas no es simplemente satisfacer la curiosidad humana sobre el futuro (aunque esto pudo haber influido en primer lugar, según Daniel 2:29). Son un mensaje sobre el carácter y la obra divina. Dios no solo comunica algo sobre el curso futuro de la historia, sino que se revela como quien la controla. Estudiar la apocalíptica solo como una clave para descifrar los detalles del futuro es pasar por alto su mensaje sobre una Deidad que busca ser conocida por su pueblo. Desde una perspectiva cristiana, la apocalíptica nunca se entiende correctamente a menos que se centre en el «hijo del hombre», Jesucristo.
La diferencia entre visión e interpretación
Sin embargo, a la luz de la sección anterior, debemos distinguir entre el tiempo de las visiones apocalípticas y el tiempo de su interpretación. En una visión, el profeta puede viajar a cualquier parte del universo y a cualquier punto del tiempo, incluso hasta el fin del mundo. Los eventos de la visión no necesariamente se ubican en el tiempo y lugar del profeta. Pero cuando el profeta recibe una explicación posteriormente, esta siempre llega en el tiempo, lugar y circunstancias del visionario.
Podemos ver claramente este principio en Daniel 2. Si bien la visión de la estatua lleva a Nabucodonosor al fin de la historia de la tierra, la explicación de la visión de Daniel se basa firmemente en el tiempo y lugar de Nabucodonosor. La interpretación comienza con una afirmación directa e inequívoca: «Tú eres aquella cabeza de oro» (Dan. 2:38, NVI). El profeta le dice entonces al rey que la serie de reinos que siguen son «después de ti» (versículo 39, NVI) en el tiempo.
Como fue el caso de Daniel 2, la profecía apocalíptica de DanielEl capítulo 7 se divide en dos partes: una descripción de la visión, que transporta al profeta a través del tiempo y el espacio (Dan. 7:2-14), y una explicación de la visión, dada en el idioma, tiempo y lugar del profeta (versículos 15-27). Si bien Daniel experimentó todos los elementos de la visión, incluyendo los eventos finales, la explicación aclara que la visión trata esencialmente sobre la experiencia futura del pueblo de Daniel (versículos 17, 18, 23-27). La explicación beneficia primero a Daniel. Por lo tanto, interpreta las cosas en términos de su ubicación en el mundo y la historia, es decir, en términos que él puede entender. 37 El mismo patrón aplicaorejas en Daniel 8 y Zacarías 4. 38
Así pues, siempre que la visión se transforma en interpretación, el principio de que «Dios se encuentra con las personas donde están» debe aplicarse a las explicaciones dadas. Los profetas no suelen captar la revelación solo a partir de las visiones. 39 Es necesaria una explicación para que la revelación se comprenda. 40 Dado que dicha explicación se da para beneficio del profeta, se deriva del tiempo, el lugar y las circunstancias en las que vive el vidente. El presente, el pasado y el futuro no se basan en el tiempo visionario, sino en términos de la ubicación física y el marco temporal del profeta. Este principio tiene profundas implicaciones para la interpretación de textos apocalípticos complejos como Apocalipsis 17:7-11.
Implicaciones para la visión de los Siete Papas
Las opiniones populares que vinculan las cabezas de Apocalipsis 17 con papas recientes específicos contradicen varios aspectos del texto. En primer lugar, sus defensores suelen considerar que las siete cabezas comienzan con el papa Pío XI en 1929. El texto de Apocalipsis no permite establecer por qué lo hacen. Normalmente, como hemos visto, las explicaciones proféticas se dan en el tiempo y lugar del profeta (no conozco una excepción clara a esta regla). Esto haría que la sexta cabeza sea la época de Juan, en el año 95 d. C. Si ese es el caso, ver las siete cabezas como compuestas enteramente por personajes del fin de los tiempos no es una opción.
Un problema adicional para esta perspectiva es que las siete cabezas se basan en Daniel 7, donde las cabezas no representan reyes o líderes religiosos individuales, sino grandes naciones o imperios. 41 Este hecho se ve reforzado por la equiparación de las cabezas y los reyes con siete montañas. En las profecías bíblicas (como en Daniel 2 y Jeremías 51), las «montañas» también simbolizan grandes reinos. Por lo tanto, una interpretación que requiera que las siete cabezas representen a siete papas individuales extiende la imagen a proporciones irreconocibles.
Además, encontramos evidencia dentro del libro de Apocalipsis mismo de que las tres bestias de Apocalipsis pueden equipararse con la sexta cabeza (Apocalipsis 12, la Roma pagana de los días de Juan), la séptima cabeza (Apocalipsis 13, la Roma papal que sucedió a la Roma pagana) y la octava cabeza (Apocalipsis 17 en sí, la unidad política mundial final). 42 Aunque no al nivel convincente de «textos claros» en mi mente, estas conexiones mueven el peso de la evidencia fuertemente en contra de ver a las siete cabezas como individuos del fin de los tiempos. Si la manifestación final de la bestia es de naturaleza política y militar, en lugar de religiosa, asociar las cabezas de la bestia con los papas no es útil para la comprensión. El papado se asocia mejor con la mujer de Apocalipsis 17 que con la bestia.
Un peligro adicional en puntos de vista como la teoría de los siete papas es que inclinan a quienes la sostienen a una especie de fijación de fechas. Puede ser una fijación de fechas «suave» (en la vida de este papa o del siguiente, en lugar de un día o año específico), pero se centra no en el mensaje espiritual de la revelación bíblica, sino en la cuestión especulativa de cuándo regresará Jesús (o cuándo ocurrirán otros eventos del fin de los tiempos). He escrito extensamente sobre los peligros de la fijación de fechas de todo tipo en The Millennium Bug. El deseo de conocer los «tiempos» y las «temporadas» (Hechos 1:6, 7) es natural en los seres humanos, pero nos lleva a interpretaciones erróneas de las Escrituras. Es mejor evitarlo.
Los Adventistas del Séptimo Día han creído durante mucho tiempo que el papado desempeñará un papel fundamental en los acontecimientos finales de la historia de la tierra, y nada en Apocalipsis 17 contradice tal perspectiva. Sin embargo, en este capítulo no encontramos evidencia significativa de que la secuencia de papas al final de los tiempos sea el enfoque del pasaje. En el mejor de los casos, tal perspectiva es la suma total de una serie de suposiciones cuestionables. Por lo tanto, no puede ofrecer una guía convincente para la iglesia en su conjunto. Más bien, convence solo a quienes la necesitan.
Implicaciones para la visión de Maxwell/Doukhan
La perspectiva esbozada por Maxwell y detallada por Doukhan se acerca más a la evidencia de Apocalipsis 17 en su contexto más amplio que la teoría de los siete papas. Dado que Doukhan argumenta esta postura con el mayor detalle, resumiré brevemente su argumento. 43
Doukhan estaría de acuerdo conmigo en que las siete cabezas de Apocalipsis 17 se basan en Apocalipsis 13 y Daniel 7, y que debemos considerarlas como grandes imperios o naciones. 44 Desde su perspectiva, la conexión con Daniel 7 determina el comienzo de las siete cabezas. La bestia del mar (Apocalipsis 13) incorpora las cinco entidades principales de Daniel 7: el león de Babilonia, el oso de Persia, el leopardo de Grecia, la bestia indescriptible de Roma y el cuerno pequeño que sigue a la cuarta bestia. Para Doukhan, esto articula a los cinco que «han caído». Dado que la lista deriva de Daniel 7, debe comenzar con la primera bestia de Daniel 7: el león de Babilonia. 45
A continuación, Doukhan argumenta de manera impresionante que las tres secuencias de cuatro partes cada una en Apocalipsis 17:8-11 son paralelas entre sí. 46 Él cree que deberíamos ver estas secuencias de cuatro partes como cuatro fases de la bestia a medida que se acerca a su destrucción final en Apocalipsis 17-19:
Que las tres secuencias sean completamente paralelas es la clave del argumento de Doukhan, pero no me parece evidente. Por un lado, la primera secuencia parece relacionarse con la bestia en su fase final. La segunda secuencia se refiere específicamente a las cabezas (que, según el esquema de Doukhan, comienzan en la época de Daniel). La última, como hemos visto, parece combinar el lenguaje relacionado con la bestia en el versículo 8 con el lenguaje relacionado con la secuencia de las cabezas en el versículo 10. Su enfoque principal parece estar en la fase final de la bestia.
Doukhan sostiene que el tiempo de la sexta cabeza es el período del pontificado. Herir, es decir, de 1798 a 1929. Los capítulos séptimo y octavo son uno y el mismo, lo que refleja el resurgimiento del papado después de 1929. Su argumento es impresionante y merece una cuidadosa consideración. Sin embargo, su principal conflicto con la evidencia bíblica radica en su suposición de que Juan recibiría una explicación arraigada en un marco temporal muy lejano en su futuro. El sexto capítulo, que dice «ahora es», se entiende mejor en términos del tiempo y lugar de Juan, y a la luz de su ubicación en la parte de la explicación angelical del capítulo, en lugar de la visión propiamente dicha. La evidencia que Doukhan extrae de Apocalipsis 13 y Daniel 7 es importante, pero no es suficiente, creo, para argumentar que deberíamos revertir el patrón bíblico básico de visión y explicación.
¿Qué pienso?
Obviamente, lo que yo piense no es el problema en última instancia, pero les debo, tras años de debate con estos textos, al menos presentar la postura que me parece más lógica en este momento. La piedra angular de mi postura es, de nuevo, la convicción básica de que en la revelación Dios se encuentra con las personas donde se encuentran. Cuando Dios se explica a un profeta (ya sea directamente o a través de un ángel), su intención es dejar las cosas tan claras como esa persona pueda comprender (Juan 16:12). Las explicaciones de Dios tienen significados más amplios que los que el profeta original pudo comprender, pero esos significados nunca contradirán la revelación original. Serán expansiones o desarrollos naturales de lo que el profeta recibió y entendió (véase » Las cosas profundas de Dios», páginas 33-78 para más información sobre este principio).
Esto significa que la manera natural de entender los «cinco han caído, uno es ahora y uno está por venir» es en términos del tiempo y lugar de Juan. Las siete cabezas representan una serie de imperios o grandes movimientos nacionales en el curso de la historia humana. Si el «uno es ahora» es el Imperio Romano de la época de Juan (claramente representado en Apocalipsis 12), ¿cuáles son los cinco imperios que han caído? Estoy de acuerdo con Strand y Stefanovic en que serían las cinco grandes naciones/imperios que funcionaron como superpotencias enemigas del pueblo de Dios a lo largo del Antiguo Testamento. Por lo tanto, serían Egipto, que mantuvo al pueblo de Dios en cautiverio durante cientos de años; Asiria, que subyugó a Judá y destruyó a Israel; más las tres potencias mencionadas en Daniel 2, 7 y 8: Babilonia, Persia y Grecia.
El séptimo imperio, futuro a partir de los días de Juan, sería la bestia del mar (Ap. 13), el gran poder papal que dominaría el mundo espiritual.Aliada y políticamente durante más de mil años. Entiendo que la «octava cabeza» es la bestia de Apocalipsis 17, una unidad política y militar mundial aún por ocurrir.
Esta perspectiva concuerda con lo que hemos aprendido sobre la batalla de Armagedón en este libro. En los últimos días de la historia de la tierra, una confederación política mundial funciona en apoyo de una unidad religiosa global (dragón, bestia y falso profeta —Apocalipsis 16:13-19) por un período de tiempo (Apocalipsis 17:1-3). Las dos grandes potencias buscan destruir al remanente fiel de Dios (Apocalipsis 12:17; 14:1; 16:15; 17:14), pero son desviadas por la intervención de Dios (Apocalipsis 17:17). Furiosa por haber sido engañada por la Babilonia del fin (Apocalipsis 13:13, 14; 16:13, 14), la unidad política mundial se vuelve contra Babilonia y la destruye (Apocalipsis 17:16). Esta unidad política es la octava cabeza, la manifestación final de la bestia. Va a su destrucción (Apocalipsis 17:8, 11) en el conflicto final en la segunda venida de Jesús mismo (Apocalipsis 19:11-21).
Una característica del texto que aún me debato es la intrigante frase «la misma es una octava [cabeza], y es una de las siete» (véase Apocalipsis 17:11). La octava y última fase de las manifestaciones de la bestia es, en cierto sentido, el renacimiento o la reencarnación de una de las siete anteriores. ¿Cuál de las siete? ¿Babilonia? El nombre de la prostituta lo respaldaría, pero no es el nombre de la bestia. ¿El Imperio Romano? Las conexiones con la bestia de Apocalipsis 12 lo sugieren. ¿La Roma papal? Aquí observamos las conexiones con Apocalipsis 13 y el concepto de la «imagen de la bestia» que desempeñaría un papel importante al final de los tiempos (Apocalipsis 13:15). Si se opta por esta vía, prefiero este último punto de vista, pero Beale puede tener razón cuando dice que «una de las siete» simplemente significa que la octava tiene el mismo carácter que las siete. 47 Al igual que las que la preceden, la octava cabeza es maligna, gobierna la tierra y es parte de una sucesión de acontecimientos históricos.
Conclusión
¿Acaso mi punto de vista explica cada detalle del texto? Obviamente no. A pesar de nuestros mejores esfuerzos, Apocalipsis 17 sigue siendo, y podría seguir siendo, un texto problemático. Si bien lo anterior es mi interpretación de este texto, estoy abierto a la posibilidad de haber pasado por alto algunos aspectos que podrían demostrar que mi postura es inadecuada de alguna manera. Pero quienes deseen refutar mi punto de vista no deben pensar que tal refutación puede provenir de una lectura superficial del texto. Hay mucha información que no he podido compartir aquí. Pero a pesar de todos mis estudios sigo asombrado por la complejidad de este texto.
Para mí, la conclusión más segura es evitar basar una perspectiva espiritual o teológica importante en los giros y vueltas de esta fascinante visión. Si bien ninguna de las perspectivas anteriores puede resultar correcta, la base probatoria de la teoría de los «siete papas» es demasiado problemática como para aceptarla como un hecho. En el mejor de los casos, es la sugerencia esperanzadora de algunos que anhelan la pronta venida de Jesús. Comparto ese anhelo con ellos y respeto la anticipación que los impulsa, así como su deseo de impulsar un avivamiento y una reforma en la iglesia. Sin embargo, no debemos olvidar que cuando Jesús venga, la mayoría de nosotros seguiremos sorprendidos por su tiempo (1 Tes. 5:1-3), por mucho que nos hayamos esforzado por anticiparlo. Según Mateo y Elena de White, ¡Dios revelará el día y la hora solo cuando la nube que se acerca ya sea visible! 48
Satanás usará cualquier medio a su alcance para distraernos de nuestra doble misión: el desarrollo del carácter y la difusión del evangelio. Los grandes mensajes espirituales de la fe adventista son convincentes por sí mismos. El mensaje claro de las Escrituras es el evangelio eterno en el contexto del juicio final de Dios (Apocalipsis 14:6, 7). Ese mensaje no necesita un impulso artificial mediante la exégesis especulativa de pasajes difíciles.
1 David E. Aune, Apocalipsis 17-22, Comentario Bíblico de la Palabra (Nashville: Thomas Nelson, 1998), vol. 52c, págs. 944, 945.
2 Véase el análisis de esta postura por Kenneth A. Strand, “Las siete cabezas: ¿Representan a los emperadores romanos?”, en Simposio sobre Apocalipsis, Libro 2, ed. Frank B. Holbrook, Daniel and Revelation Committee Series (Silver Spring, Maryland: Biblical Research Institute, 1992), vol. 7, págs. 178-206.
3 David E. Aune, Apocalipsis, Comentario Bíblico Word (Waco, Tex.: Word Publishers, y Nashville: Thomas Nelson, 1997-1998), 3 vols. El comentario contiene más de 1.800 páginas de letra relativamente pequeña.
4 Aune, Apocalipsis 17-22, págs. 946-948.
5 Adela Yarbro Collins, Crisis y catarsis: el poder del Apocalipsis (Filadelfia: Westminster Press, 1984), págs. 69-76; Leonard Thompson, El libro del Apocalipsis: Apocalipsis e imperio (Nueva York: Oxford University Press , 1990), págs. 174-185.
6 Nótese también la observación de Strand (p. 186, nota 18) de que en otras partes del Apocalipsis, la palabra para «colina» usada en Apocalipsis 17:9 se traduce como «montaña», y en ningún otro lugar la Escritura aplica esta palabra a un individuo. Además, Strand señala (p. 187) que las siete colinas de Roma no son secuenciales, como lo son las «colinas» de Apocalipsis 17:9.
7 Aune, Apocalipsis 17-22, pág. 948.
No he analizado los puntos de vista de los futuristas dispensacionalistas con respecto a las siete cabezas de Apocalipsis 17 (la postura retratada en la serie de novelas Dejados Atrás ). La razón es que este punto de vista, si bien es muy popular entre los cristianos evangélicos, es, por razones de solidez,Razones egéticas, que no son tomadas en serio por los estudiosos convencionales de Apocalipsis. Por lo tanto, no creo que este enfoque de Apocalipsis sea útil para los estudiantes adventistas de Apocalipsis 17, aunque un estudio cuidadoso del capítulo podría llevar a la conclusión (como sostengo actualmente) de que la visión se centra en los eventos finales de la historia de la tierra. Mi rechazo se basa en cuestiones de calidad exegética, no simplemente en un desacuerdo con las conclusiones futuristas dispensacionalistas.
Un vistazo rápido a las referencias habituales ofrece los siguientes comentarios sobre Apocalipsis 17 en su conjunto: El Conflicto de los Siglos , págs. 382, 440, 536; y Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día , Comentarios de Elena G. de White, vol. 7 , pág. 983 (carta 232, 1899; manuscrito 24, 1891; Review and Herald, 29 de noviembre de 1892). Si existen más comentarios claros sobre Apocalipsis 17 en obras publicadas o inéditas, me encantaría conocerlos.
10 Uriah Smith, Daniel y el Apocalipsis, ed. rev. (Nashville: Southern Pub. Assn., 1944), pág. 711.
11 C. Mervyn Maxwell, Dios se preocupa: El mensaje de revelación para usted y su familia (Boise, Idaho: Pacific Press, 1985).
12 Ibíd., págs. 471-475.
13 Jacques B. Doukhan, Secretos del Apocalipsis: El Apocalipsis a través de los ojos hebreos (Hagerstown, Maryland: Review and Herald, 2002), págs. 161-164. Aunque su pequeño libro ha pasado relativamente desapercibido, Doukhan ofrece en estas páginas la exégesis más extensa de este difícil pasaje realizada por cualquier líder o erudito de la iglesia. Compartiré su perspectiva como una alternativa significativa a la mía al final de este apéndice.
14 Strand, pág. 191.
15 Ibíd., pág. 186.
16 Ibíd., pág. 191.
17 Ibíd.
18 Ranko Stefanovic, Apocalipsis de Jesucristo : Comentario sobre el libro del Apocalipsis (Berrien Springs, Michigan: Andrews University Press, 2002), pág. 515.
19 J. Massyngberde Ford, Apocalipsis, Anchor Bible (Garden City, NY: Doubleday, 1975), vol. 38, págs. 287, 288; cf. G. K. Beale, El libro del Apocalipsis, The New International Greek Testament Commentary (Grand Rapids: Eerdmans, 1999), pág. 857.
20 El hecho de que la bestia de Apocalipsis 13 esté basada en la bestia/reinos consecutivos de Daniel 7 ofrece evidencia adicional de que las siete cabezas de la bestia del mar aparecen en orden consecutivo.
21 Beale, pág. 639; J. Ramsey Michaels, Apocalipsis, The IVP New Testament Commentary Series, ed. Grant R. Osborne (Downer’s Grove, Illinois: InterVarsity Press, 1997), pág. 147; James Moffatt, El Apocalipsis de San Juan el Divino, The Expositor’s Greek Testament (Grand Rapids: Eerdmans, 1956), vol. 5, pág. 425; J. P. M. Sweet, Apocalipsis, Westminster Pelican Commentaries (Filadelfia: Westminster Press, 1979), pp. 196, 197.
22 Las coronas cambian de las cabezas (en el dragón de Apocalipsis 12) a los cuernos (en la bestia marina de Apocalipsis 13). Esto refleja el cambio de la cabeza de la cuarta bestia a los diez cuernos en Daniel 7. Así como los diez cuernos son posteriores a la cuarta bestia en Daniel 7, el cambio de las coronas de las cabezas a los cuernos indica que la bestia marina (que recibe su autoridad del dragón [Apocalipsis 13:2]) es posterior a este en la historia.
23 Beale parece haber llegado a la misma conclusión basándose en el griego (p. 875).
24 Algunos han sugerido una conexión entre esta bestia y el Hydra de la mitología griega antigua. La Hidra era un monstruo de múltiples cabezas que finalmente destruyóFue creado por Hércules. Pero cada vez que le cortaban una cabeza, crecían dos en su lugar, y el monstruo se volvía máses más temible que antes. Así que la analogía es limitada.
25 Problemas en la traducción de la Biblia , (Washington, DC: Conferencia General de los ASD, 1954), págs. 95, 96.
26 Mateo muestra continuamente cómo la vida de Jesús cumple las Escrituras del Antiguo Testamento, con las que los judíos estaban familiarizados (véase, por ejemplo, Mateo 1:22, 23; 2:5, 6, 15, 17, 18). utiliza términos judíos sin explicación.
27 Marcos explica términos judíos a su audiencia no judía (compárese, por ejemplo, Marcos 14:12 con Mateo 26:17).
Tal vez no encontremos una ilustración más clara de esto que los Diez Mandamientos, que vienen directamente de la boca de Dios (Éxodo 20:1-19), pero incluyen elementos significativos del medio cultural en el que fueron recibidos (la esclavitud, la idolatría y los vecinos que poseen bueyes y burros).
29 La construcción griega en Apocalipsis 1:3 significa “oír con entendimiento”. El lenguaje presupone que los lectores originales del libro habrían captado su mensaje básico.
30 Leslie Hardinge, Jesús es mi juez: Meditaciones sobre el libro de Daniel (Harrisburg, Pensilvania: American Cassette Ministries Book Division, 1996), págs. 27, 28, 134; Roy Allan Anderson, Desplegando las profecías de Daniel (Mountain View, California: Pacific Press Pub. Assn., 1975), págs. 42, 87.
31 Aunque William Shea no aborda esta redacción directamente, sí comenta: «El modo de revelación en estos dos casos fue el mismo. Sin embargo, los destinatarios fueron muy diferentes. El sueño del capítulo 2 fue dado a un rey pagano inicialmente para su propio beneficio; el sueño de Daniel 7 fue dado directamente al profeta Daniel para que lo comunicara al pueblo de Dios» (William H. Shea, Daniel 1-7, ed. George R. Knight, The Abundant Life Bible Amplifier [Boise, Idaho: Pacific Press Pub. Assn., 1996], pág. 155.
32 Daniel L. Smith-Christopher, El libro de Daniel: Introducción, comentario y reflexiones, The New Interpreter’s Bible, ed. Leander E. Keck (Nashville: Abingdon Press, 1996), vol. 7, pág. 100.
33 John J. Collins señala que la «fórmula de la visión» también aparece en Daniel 4:13, en relación con el sueño de Nabucodonosor sobre el gran árbol. John J. Collins, Daniel con una introducción a la literatura apocalíptica , ed. Rolf Knierim y Gene M. Tucker, Las formas de la literatura del Antiguo Testamento (Grand Rapids: William B. Eerdmans Pub. Co., 1984), vol. 20, p. 76; John J. Collins, Daniel, un comentario sobre el libro de Daniel, ed. Frank Moore Cross, Hermeneia: un comentario crítico e histórico de la Biblia (Minneapolis: Fortress Press, 1993), p. 294.
34 Llamo a la imagen «ídolo» en parte por cómo el Antiguo Testamento usa el término en otros pasajes: 2 Reyes 11:18; 2 Crónicas 23:17; Amós 5:26, etc. Pero la propia reacción de Nabucodonosor es ilustrativa. En Daniel 3, él sabe exactamente qué hacer con la «imagen»: ¡erigirla para que la gente pudiera adorarla!
35 Tanto en Génesis como en Daniel, la historia comienza con un mar tempestuoso (Gén. 1:2; Dan. 7:2). Y en ambos casos, un «hijo del hombre» recibe dominio sobre los animales.
36 ¿Cuál de las dos visiones refleja una perspectiva más cercana a la mente de Dios? Sugiero la de Daniel, en el capítulo 7. Para la mente humana, las naciones del mundo son cosas gloriosas, dignas de la máxima devoción humana (idolatría). Si bien Daniel 2 no critica la idolatría, Dios se encuentra con Nabucodonosor desde su perspectiva para ayudarle a comprender quién controla realmente la historia. Desde la perspectiva de Dios, las naciones son bestias feas, deformes y de aspecto extraño que desgarran y destruyen. Sus planes nunca se cumplirán plenamente a través de ellas. Para el pueblo de Dios, la devoción a la patria siempre debe quedar relegada a un segundo plano frente a su devoción a Dios.
37 Se podría argumentar que en medio de la explicación de Daniel 7:15-27 se añade algo a la visión. Los versículos 21 y 22 afirman: «Mientras yo observaba, este cuerno hacía guerra contra los santos y los vencía, hasta que vino el Anciano de Días y pronunció juicio a favor de los santos del Altísimo, y llegó el tiempo en que tomaron posesión del reino» (NVI). Esto parece ser una extensión visionaria del versículo 8 y del interludio del juicio en los versículos 9-14. Daniel continúa registrando la respuesta a su solicitud de más información. Información sobre la cuarta bestia y el cuerno pequeño. «Me dio esta explicación: “La cuarta bestia es un cuarto reino que aparecerá en la tierra. Será diferente”» (versículo 23, NVI). Por lo tanto, la visión y la interpretación no están estrictamente separadas, pero deben distinguirse claramente en cuanto al tiempo. Parece ser también el caso de Apocalipsis 17, donde el capítulo comienza con una breve introducción explicativa (tras la visión de las plagas de las copas —Ap. 17:1, 2), seguida de una breve visión (versículos 3-6), acompañada de una extensa explicación de los elementos de la visión, incluyendo algunas ampliaciones (versículos 6-18).
38 Klaus Koch divide Daniel 8 en “visión” ( Schauung –2-14) y “sentido” ( Deutung –15-26). Klaus Koch, “Vom Prophetischen zum apocalyptischen Visionsbericht”, en Apocalipticismo en el mundo mediterráneo y el Cercano Oriente, ed. David Hellholm, Actas del Coloquio Internacional sobre Apocalipticismo, Uppsala, 12-17 de agosto de 1979 (Tübingen: JCB Mohr [Paul Siebeck], 1983), págs.
Otro ejemplo del Antiguo Testamento de visión seguida de interpretación se encuentra en Zacarías 4, que sigue un patrón similar al de Daniel 7. Sin embargo, en Zacarías 4, la visión es extremadamente breve (versículos 2 y 3) y la introduce el ángel intérprete (versículos 1 y 2). La interpretación de la visión implica un largo diálogo recíproco entre el profeta y el ángel (versículos 1, 2 y 4-14).
39 El hijo de Elena White describió sus visiones como «imágenes de linterna», algo así como una película muda. A veces, un ángel venía a explicarle aspectos de la visión; en otras ocasiones, Elena White tuvo que investigar en comentarios y libros de historia para comprender lo que Dios intentaba comunicarle.
40 Susan Niditch, La visión simbólica en la tradición bíblica (Chico, California: Scholars Press, 1983), pág. 185.
41 Esto también aplica a las cuatro cabezas del leopardo. Los intérpretes las reconocen ampliamente como representantes de las cuatro divisiones del imperio de Alejandro, tres de las cuales, sin duda, sobrevivieron como naciones importantes durante varios siglos. Es posible que las cabezas correspondan a emperadores romanos específicos en el libro apócrifo de 4 Esdras (2 Esdras en los Apócrifos). Esdras tiene una visión de un águila con 12 alas y tres cabezas (4 Esdras 11:1-12:9). El águila es una reinterpretación de la cuarta bestia de Daniel 7 (4 Esdras 12:10-12). Algunos eruditos creen que las tres cabezas del águila (4 Esdras 11:29-35; 12:22-30) representan a Vespasiano, Tito y Domiciano. Véase DS Russell, The Method and Message of Jewish Apocalyptic (Filadelfia: Westminster Press, 1964), pág. 194.
42 Nótese la discusión en “Implicaciones para la visión Maxwell/Doukhan”. Véase también Doukhan, págs. 161-164.
43 Doukhan, págs. 161-164.
44 Ibíd., pág. 163.
45 Ibíd.
46 Ibíd., págs. 161-163.
47 Beale, pág. 876.
48 Mateo 24:30, 31. La única “señal” de la venida de Jesús dada explícitamenteEn Mateo 24 Jesús viene con la nube.ds. Cf. GEl conflicto de los siglos, págs. 640, 641.
La guerra contra Al Qaeda y la batalla de Armagedón
¿Son los acontecimientos desde el 11 de septiembre una especie de ensayo general para el fin de los tiempos? Ciertamente me lo parece. Es la primera vez en toda la historia que las principales organizaciones políticas y religiosas del mundo se han unido en gran medida en una causa común contra un movimiento internacional clandestino, unido por una fe común. Si bien Europa en la Edad Media era una poderosa unión de Iglesia y Estado, el mundo islámico proporcionó un contrapeso significativo a las ambiciones papales de la época. Hoy en día, ninguna nación o combinación de naciones es capaz de bloquear por completo la agenda política y económica de Estados Unidos. Cada vez más, el mundo cuenta con una sola superpotencia, y todas las demás naciones deben tenerlo en cuenta en cada decisión política y económica.
Muchas naciones, como Rusia, China, India y la mayoría de los gobiernos de Oriente Medio, desearían encontrar maneras de contrarrestar el poder estadounidense, pero no han podido hacerlo. Durante la invasión iraquí, Francia intentó utilizar a la Unión Europea como contrapeso a la postura estadounidense, pero la mayoría de las naciones europeas no se sumaron. Una alianza conjunta entre Rusia, China e India sería significativa, pero parece probable que intereses contrapuestos impidan dicha alianza. Si bien el nacionalismo y el etnocentrismo son más fuertes que nunca, la realidad subyacente es que estamos más cerca de un sistema mundial único que nunca antes en la historia.
Y este sistema mundial único se ve amenazado, no por una nación o una combinación de naciones, sino por un pequeño conjunto internacional de individuos unidos por una ideología religiosa, escondidos en “las rocas y las montañas” y en ciudades caóticas como Bagdad, Kandahar, Yakarta y Incluso Londres y Madrid. Suena muy parecido al escenario planteado en la batalla de Armagedón: la unidad religiosa y política mundial contra un grupo espiritual disperso de todas las naciones, tribus, lenguas y pueblos. ¡Ahora bien, Al Qaeda no es el remanente del fin del mundo del Apocalipsis! Pero los ecos del Apocalipsis en la situación mundial actual son notables y merecen ser observados a medida que nos acercamos al final de la historia. Permítanme resumir brevemente algunos escenarios de cómo la guerra contra el terrorismo podría ser las primeras etapas de la batalla de Armagedón.
1. Del caos a la tiranía
La guerra en Irak ha dejado claro algo: es mucho más fácil crear caos que lograr paz y orden. En un contexto donde la gente está dispuesta a inmolarse para desestabilizar la sociedad, es muy difícil establecer y mantener la seguridad. Y es demasiado fácil dañar a inocentes al protegerlos, lo que exacerba el caos. El caos tiende a generar más caos. Con el tiempo, a medida que la gente se frustra cada vez más por la violencia y el desorden que la rodean, añora los «buenos tiempos», cuando dictadores poderosos como Saddam Hussein y Josef Stalin se aseguraban de que los «malos» dejaran en paz al ciudadano común.
El Conflicto de los Siglos parece respaldar precisamente este escenario. Elena de White proyecta una situación en la que el caos mundial conduce a una búsqueda de seguridad y un gobierno fuerte. En su escenario, una de las medidas para restaurar el orden es un renovado compromiso con la observancia del domingo. Quienes observan el sábado se destacan en su oposición. A pesar de su lealtad a la ley y el orden divinos, se les percibe como enemigos de la ley y el orden terrenales, defensores del mismo caos que la sociedad ahora busca evitar. La sociedad los denuncia como rebeldes contra la autoridad legítimamente constituida ( El Conflicto de los Siglos , p. 592). La gente cree que sería mejor eliminar a los disidentes que permitir que el mundo vuelva a caer en el caos ( ibid., p. 615).
No es difícil imaginar el clamor por la paz y la seguridad combinado con la nostalgia por las tradiciones religiosas del pasado. La gente percibe que una de las razones del caos es la falta de la gracia divina. Llegan a creer que una religión mundial que retoma lo mejor de todas las religiones puede devolver a la humanidad la aprobación divina. En el contexto del terrorismo islámico, el escenario del Apocalipsis y El Conflicto de los Siglos se vuelve bastante creíble.
2. Un renacimiento del ecumenismo institucional
Los adventistas siempre han temido los intentos ecuménicos asociados con el Consejo Mundial de Iglesias en Ginebra. Allí, hábiles negociadores de las principales denominaciones protestantes de todo el mundo exploran maneras en que estas iglesias puedan profundizar su respeto mutuo y por sus puntos en común. Aunque la Iglesia Católica Romana no es miembro directo del Consejo, tiene estatus de observador y a menudo participa en conversaciones importantes.
Si bien estos esfuerzos institucionales tuvieron bastante impulso hace 100 años, en muchos sentidos, los esfuerzos ecuménicos tradicionales han atravesado momentos difíciles. El colapso general del discurso cívico en todo el mundo los ha afectado. Pero el escenario del Apocalipsis sugiere que esfuerzos ecuménicos como el Consejo Mundial de Iglesias volverán a cobrar protagonismo. En la próxima ola, sin embargo, las religiones no cristianas también desempeñarán un papel importante, por lo que el pasado es solo un pequeño anticipo de la enorme unidad institucional mundial que el Apocalipsis proyecta para los eventos finales de la historia de la Tierra. Probablemente no hayamos escuchado lo último sobre las formas tradicionales de unificación ecuménica.
3. El papel del posmodernismo
Los lectores podrían preguntarse si una confederación mundial de religiones institucionales es imposible a la luz del desarrollo del posmodernismo. El pensamiento posmoderno margina la religión en favor de una espiritualidad más difusa. Sus defensores ven la religión como causa de guerras y conflictos, y el llamado es a adorar a Dios de maneras que minimicen las diferencias.
Pero si bien el posmodernismo parece presagiar la muerte de la religión institucional, un aspecto de este podría conducir a una confederación religiosa del fin de los tiempos. Se trata de la crítica a las fuertes convicciones religiosas. En el posmodernismo todo es válido, siempre y cuando no se mantenga la propia fe de maneras que incomoden a los demás. El poder y la convicción con que el evangelio del fin de los tiempos se propaga por el mundo podrían desencadenar una reacción posmoderna. Los posmodernos consideran que muchos de los problemas del mundo son causados por personas con fuertes convicciones. Durante una crisis, puede parecer que los santos deben ser eliminados para que el mundo alcance la armonía espiritual que atrae a la conciencia posmoderna. El posmodernismo tiende a ser tolerante con todo, excepto con lo que percibe como intolerante.
La confederación religiosa del fin de los tiempos sin duda tendrá que ser muy tolerante con las diferencias. Por un lado, existirá una espiritualidad de «todo vale». Por otro, la proclamación del verdadero evangelio será tan amenazante que su intolerancia contrastará claramente con la de las principales religiones del mundo. Las lecciones aprendidas en la guerra contra el terrorismo podrían aplicarse contra cualquiera que se resista a la confederación religiosa global, sea cual sea el motivo.
Por lo tanto, el posmodernismo no es el obstáculo para el escenario del fin del mundo del Apocalipsis, como parece a primera vista. Si el concepto de posmodernismo le resulta nuevo o confuso, consulte mi próximo análisis sobre cómo afecta la fe adventista.
4. El lado islámico del adventismo
La mayoría de los adventistas que conozco tienen la percepción occidental general del islam como una religión odiosa y corrupta que pervierte la verdad de las Escrituras. Por otro lado, está el testimonio de un médico musulmán que conocí. «Los musulmanes saben que el Adventismo del Séptimo Día es la religión más cercana al islam de todas las demás», me comentó. Puede que los musulmanes lo sepan , pero para los adventistas esto puede parecer una exageración.
Pero esto no debería sorprender a ningún adventista que haya pasado tiempo entre musulmanes en Oriente Medio. Nunca he pasado una hora con un musulmán en Oriente Medio sin que me pregunten: «Si eres de Estados Unidos, ¿cómo es que no eres cristiano?». Cuando les pregunté por primera vez por qué pensaban que yo era musulmán en lugar de cristiano, descubrí algo importante. Para ellos, las características que definen a un cristiano son: (1) beber alcohol, (2) comer cerdo, (3) vestirse con inmodestia, (4) seguir al Papa, (5) idolatrar a Estados Unidos y Hollywood, y (6) desobediencia a Dios.
Me di cuenta de que, en todos los aspectos prácticos que distinguen a un musulmán de sus homólogos cristianos en Oriente Medio, los adventistas se identifican con los musulmanes más que con los cristianos. Y una vez que acepté que la etiqueta de «cristiano» era una tergiversación flagrante de mi identidad en Oriente Medio, dejé de tener barreras para dialogar con los musulmanes sobre temas espirituales. De hecho, el contexto adventista podría ser el lugar ideal para que musulmanes, cristianos y judíos encuentren puntos en común a medida que nos acercamos al fin del mundo.
Ahora consideren conmigo un escenario en el que la situación mundial actual se encamina rápidamente hacia las confederaciones del Armagedón. Imaginen (y sé que esto es difícil) que uno o más de los líderes yihadistas se vuelven…Convencidos por las afirmaciones de Jesús, anuncian una tregua unilateral. Señalan que Alá es todopoderoso y no necesita la intervención humana para cumplir su propósito en el mundo. Es la fe verdadera la que traerá el triunfo del Islam, no las bombas, el odio y la ira. Imaginen también que esta convicción se asocia con la obra del remanente bíblico.
Casi de la noche a la mañana, habría un millón de nuevos sospechosos de yihadismo en Norteamérica, ¡y millones más en todo el mundo! Los reflectores de la «seguridad nacional» en cada nación podrían centrarse en quienes guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe de Jesús, desencadenando la situación descrita en El Conflicto de los Siglos . El pueblo fiel de Dios se convertiría en objeto de escarnio y calumnia internacional. Las agencias de inteligencia y las fuerzas policiales de todo el mundo, incitadas por entidades religiosas que se sienten amenazadas por este movimiento espiritual, actuarían contra el pueblo fiel de Dios.
¿Suena descabellado? No, si es compatible con el escenario que la inspiración profética pinta. Hemos estudiado las partes del Apocalipsis que describen claramente los últimos días de la historia de la tierra y los eventos que los precedieron. Al explorar el significado de la palabra «Armagedón» y su uso en el contexto de Apocalipsis 12-18, nos hemos dado cuenta de que, al final, el mundo entero se encontrará en guerra con un movimiento internacional de espíritus afines, que buscarán la voluntad y los caminos de Dios en lugar de los del mundo. Este movimiento del fin de los tiempos será más amplio de lo que imaginamos. La propia magnitud del movimiento un día se convertirá en una amenaza abrumadora para los grandes y poderosos de nuestro mundo.
5. El papel de Estados Unidos en la profecía
El estudio adventista del Apocalipsis se centró desde el principio en la identificación de Estados Unidos con la bestia terrestre de Apocalipsis 13. Se prestó especial atención a la idea de que la bestia terrestre tiene rasgos de cordero al aparecer por primera vez, pero llega a hablar como un dragón (Ap. 13:11). En otras palabras, Estados Unidos emerge en la escena histórica como una potencia relativamente positiva, un refugio para los oprimidos, en particular para las minorías religiosas de Europa. A diferencia de la mayoría de las naciones, cuya posición política se basa en el interés propio corporativo, Estados Unidos surge con una visión corporativa de su responsabilidad de alimentar a los hambrientos, ayudar a los débiles y rescatar a los oprimidos. Cuando Estados Unidos va a la guerra, es por una causa justa y noble, no por egoísmo nacional.
Por designio divino, la ubicación geográfica de Estados Unidos es bastante singular. Protegido por océanos al este y al oeste, es tan rico en recursos naturales que, salvo por la reciente necesidad de petróleo extranjero, Estados Unidos es autosuficiente en la mayoría de las materias primas. Su abundancia de fértiles tierras de cultivo le permite evitar guerras para obtener recursos básicos de supervivencia, como la alimentación. Desde mediados del siglo XIX, las únicas naciones fronterizas con Estados Unidos —Canadá y México— no han sido hostiles y, en cualquier caso, son relativamente débiles militarmente. (El reciente brote de inseguridad en la frontera con México es en gran medida nuevo para Estados Unidos). La última invasión de los «48 estados contiguos» fue durante la guerra de 1812, a menos que se cuenten breves incursiones como la incursión en Nuevo México de Pancho Villa en 1916. Las fronteras de Estados Unidos no han sido una preocupación importante durante algún tiempo, hasta hace poco.
Por lo tanto, Estados Unidos ha tenido la suerte de vivir sin una amenaza significativa a su existencia por parte de vecinos potencialmente hostiles. Gracias a sus abundantes recursos naturales, no ha tenido que ser una potencia agresora como Japón, cuya supervivencia depende de las importaciones de alimentos y materias primas. Japón tiene que estar obsesionado con las buenas o malas intenciones de sus vecinos (incluido Estados Unidos), ya que existen muchas maneras en que las fuerzas externas pueden amenazar la supervivencia del país. Estados Unidos ha tenido pocas preocupaciones de este tipo hasta la fecha.
Comparemos, por ejemplo, a Estados Unidos con China, un país de tamaño físico similar. China siempre se ha sentido amenazada por vecinos hostiles. El gran oso de Rusia acechaba en el norte, y Asia central albergaba su multitud de tribus impredecibles. India se encuentra al suroeste y Vietnam al sur (China ha librado breves guerras con ambos países desde la Segunda Guerra Mundial). Al este se encuentran Corea, Japón y Taiwán. Las guerras con los tres países han sido intensas durante los últimos 100 años. Y además, hay que preocuparse por el alcance ilimitado de la armada estadounidense. Por lo tanto, China debe pensar constantemente en sus propios intereses políticos y económicos. La supervivencia misma de su pueblo lo exige.
Turquía ofrece otro ejemplo. Históricamente, ha tenido numerosos intereses económicos en los Balcanes, pero ha tenido frecuentes conflictos con Grecia en el proceso (el más reciente en 1974). Tiene numerosos intereses en el Cáucaso, pero se enfrenta a la hostilidad étnica y religiosa de Armenia. Al este se encuentra Irán y al sur, Siria e Irak. Un peligro creciente al este son los kurdos, un pueblo singular que no tiene nación propia, pero es mayoritario. En varias provincias de Turquía, Irán e Irak. Si bien Turquía se ha convertido en un país relativamente próspero, se siente constantemente amenazada por el potencial militar, étnico y económico de sus vecinos.
Como sugieren los ejemplos de China y Turquía, la mayoría de las naciones se ven naturalmente impulsadas a adoptar una postura política de egoísmo corporativo. Cuando las personas se sienten acorraladas, se defienden con vehemencia. Su atención se centra en sus propias necesidades e intereses. Estados Unidos no fue la excepción en el momento de su fundación. Tanto los pueblos indígenas cercanos como las potencias europeas como Gran Bretaña, Francia y, durante un tiempo, España, se perfilaban como peligros. Pero a mediados del siglo XIX, Estados Unidos se sentía a salvo de las amenazas externas y comenzó a desarrollar la sensación de que Dios lo había puesto en la tierra para ser una bendición para el mundo. No debía actuar por ambición egoísta. La liberación de los esclavos estuvo, en cierta medida, motivada por el deseo de ser una nación libre de la ambición egoísta tan característica de la geopolítica tradicional.
Pero todo eso empezó a quedar en el olvido con la Segunda Guerra Mundial. El ataque japonés a Pearl Harbor destrozó la sensación de seguridad que antes era absoluta. La Guerra Fría también dejó claro que, en el mundo actual, una nación no necesita estar cerca para ser una amenaza. Estados Unidos se dio cuenta de que su seguridad, e incluso su supervivencia, dependían en gran medida de lo que sucediera en el continente euroasiático (desde Gran Bretaña hasta Singapur). La población y los recursos de Eurasia son tan grandes que cualquier potencia que pueda controlar completamente la masa continental euroasiática dominará el mundo. Por lo tanto, el continuo alcance mundial de la Armada y la Fuerza Aérea estadounidenses no es casualidad. El aislamiento satisfecho ya no es una opción estadounidense. Es de gran interés nacional para Estados Unidos actuar de manera que mantenga divididas a las naciones de Eurasia.
Estas presiones han transformado a Estados Unidos de una potencia benévola que intercede en los asuntos mundiales para proteger a los débiles a una potencia que actúa agresivamente para asegurar sus propios intereses. Muchos consideran la invasión de Irak en 2003 como un punto de inflexión crucial. Cualesquiera que hayan sido los motivos para rescatar a los chiítas o a los kurdos, el propósito primordial de la invasión fue el propio interés político de Estados Unidos. Ante los ojos del mundo, Estados Unidos es ahora percibido más como un matón (¿dragón?) local que como un socio comprensivo.
Y no hay vuelta atrás. Al Qaeda y sus aliados no se rendirán en silencio. La amenaza de las armas de destrucción masiva en manos del terrorismo…Los istas son un peligro constante. Para asegurar su propia supervivencia, Estados Unidos debe actuar como un imperio, inmiscuyéndose en los asuntos de sus vecinos de todo el mundo en la búsqueda de quienes desean perjudicarlo. No importa si un demócrata o un republicano es el presidente. El líder estadounidense no puede ignorar las realidades geopolíticas del mundo actual. El mismo presidente Carter que intentó frenar el desarrollo del «dragón» desencadenó los acontecimientos que finalmente llevaron a la invasión de Irak. Estados Unidos ahora habla como un dragón. Un aspecto importante del escenario está listo para los acontecimientos del fin.
Teorías de la conspiración
Supongo que no debería intentar escribir sobre este tema sin mencionar las diversas teorías conspirativas que circulan sobre el 11 de septiembre. En lugares como Oriente Medio y Sudamérica, se cree ampliamente que la administración Bush orquestó los sucesos del 11 de septiembre para obligar al pueblo estadounidense a apoyar su sueño de un imperio estadounidense. Algunos han sugerido que Osama bin Laden fue cómplice voluntario en este proceso o que la participación de Al Qaeda fue inventada para justificar las acciones contra los talibanes en Afganistán y Saddam Hussein en Irak.
El documental Loose Change pretendía argumentar que, en lugar de que la explosión de un avión derribara las torres del World Trade Center, una demolición controlada derrumbó los pisos de las torres internamente. Un profesor jubilado de Claremont llamado David Griffin expuso la teoría más convincente. La documentación y la argumentación del libro son realmente brillantes. ★ Sin embargo, no me convence.
Es concebible que en una dictadura tan controlada como la de Saddam Hussein se cometieran actos brutales e interesados a gran escala sin que nadie exigiera responsabilidades a sus líderes. Pero en una nación como Estados Unidos, con una prensa libre, fragmentada y dividida, con un poderoso partido de oposición, con un internet que revela todo, desde los detalles de la vida íntima de Paris Hilton hasta lo que desayunó Condoleezza Rice, es difícil imaginar que alguien pudiera pensar que un complot así podría salirse con la suya, y mucho menos llevarlo a cabo.
Para mí, el problema decisivo de las teorías conspirativas es la gran dificultad de guardar secretos en el mundo de internet. Para que Osama bin Laden lograra el 11 de septiembre, solo se necesitaron unas pocas docenas de agentes y unos pocos millones de dólares. Para lograr algo así, las teorías conspirativas… Sugerir habría exigido una operación masiva, con cientos, quizás miles, de personas, cada una desempeñando su papel y manteniéndolo en secreto el resto de sus vidas. En mi humilde opinión, eso simplemente no ocurriría en el mundo actual. Simplemente colocar las cargas para una demolición controlada del World Trade Center (durante un simulacro de incendio) habría involucrado a cientos de trabajadores cualificados pero comunes que no tendrían ninguna razón de peso para guardar silencio sobre sus acciones en un mundo en el que casi todos anhelan un momento de fama.
¿Por qué nadie en el centro del gobierno o los medios de comunicación estadounidenses acepta ninguna de las teorías conspirativas? Los Clinton, los Gores y los Obama de este mundo tendrían toda la razón para exponer la conspiración si creyeran que tal cosa ocurrió. Están más que convencidos de que el presidente Bush ha actuado de forma perversa, pero no dan crédito a las teorías conspirativas sobre el 11 de septiembre. ¿Por qué ningún historiador o medio de comunicación creíble explora esta posibilidad? Las teorías conspirativas siempre tienen más sentido para quienes no están en el centro de los acontecimientos. No son conscientes de las lagunas en sus pruebas ni de las fallas en su lógica. Y quienes están en el centro pueden conocer estas fallas, pero no consideran que las teorías merezcan respuesta.
Algunos pensarán que soy un tonto por adoptar esta postura. Que así sea. Debo ser honesto con la evidencia que conozco. La crítica es el precio de exponer las propias opiniones públicamente. Al principio de este libro he esbozado un análisis de los acontecimientos que me parece lógico. Algún día, la historia será la que juzgue.
Dicho esto, quiero dejar algo claro. Aunque la administración Bush no haya caído tan bajo como Griffin y otros sugieren, la consecuencia natural de las acciones estadounidenses durante los últimos 50 años es una tendencia hacia el imperio y el alejamiento del sentido bíblico de responsabilidad de hacer del mundo un lugar mejor. No hacen falta teorías conspirativas cuestionables para ver que Estados Unidos habla cada vez más como un dragón.
Lo que más me preocupa desde una perspectiva espiritual es que perseguir teorías conspirativas puede distraernos de la verdadera trama que el Apocalipsis revela. Es el gran engaño satánico del fin de los tiempos. Detrás de las acciones de presidentes y primeros ministros se libra una batalla más universal. Cristo y Satanás luchan por el control de todo el universo, así como de esta tierra. La gran conspiración de Satanás es la principal… El enfoque de este libro. Los detalles políticos y militares son solo ejemplos de cómo podría funcionar la conspiración mayor. Es bueno ser tan detallado como las Escrituras al describir los eventos predichos en la profecía. Pero, como señalé antes, es peligroso ser más detallado que las Escrituras. Cuando mezclamos nuestras propias esperanzas y sueños con las profecías de las Escrituras, podemos perder de vista adónde realmente nos lleva el texto. Una vez más, enfatizo que el propósito principal de la profecía no es satisfacer nuestra curiosidad sobre el futuro, sino enseñarnos cómo vivir hoy.
Cómo vivir hoy
En varios pasajes de la narrativa de la batalla de Armagedón, las horribles criaturas y los horribles sucesos pasan a un segundo plano por un momento, dejando entrever una verdad más personal. Como hemos visto, uno de ellos es Apocalipsis 16:15: «¡He aquí, vengo como ladrón! Bienaventurado el que vela y guarda su ropa, para que no ande desnudo y quede avergonzado» (NVI). Este texto, que aparece justo en medio del único pasaje de la Biblia que menciona Armagedón, evoca muchos pasajes del Nuevo Testamento sobre la preparación personal para el regreso de Jesús y los acontecimientos del fin.
Otro texto similar es Apocalipsis 17:14: «Estos pelearán contra el Cordero, pero el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes, y los que están con él son llamados, elegidos y fieles» (traducción del autor). Aquí, la gran guerra final enfrenta a un ejército de personas cuyo propósito principal no es destruir a otros con armas, sino ser fieles a su llamado y elección divinos. Esta es una batalla muy diferente a las que las naciones y las operaciones insurgentes aún libran hoy. Como he dicho repetidamente, la batalla de Armagedón es una lucha por la mente. También es una batalla por el corazón: un llamado a una lealtad sincera al Cordero que fue inmolado (Apocalipsis 5:9, 10, 12; 13:8).
Necesitamos examinar otro texto de Apocalipsis 16 y 17 cuyas implicaciones espirituales aún no hemos notado. «La mujer que viste es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra» (Apocalipsis 17:18, NVI). Hemos visto cómo este versículo subraya con claridad el papel que desempeña Babilonia en el conflicto final contra los poderes políticos del mundo. El hecho de que Babilonia cabalgue sobre la bestia es una forma simbólica de decir que «reina sobre los reyes de la tierra».
Pero encontramos un giro interesante en esta perspectiva global en el versículo 18. El concepto de Babilonia no se limita aquí solo a la Babilonia del fin del mundo. A través de la «gran ciudad», Babilonia simboliza, hasta cierto punto, todos los poderes satánicos que han gobernado la tierra. En griego, la frase traducida como «que gobierna» es un participio presente. El participio presente es una de las expresiones más continuas posibles en el griego. Significa que, en cierto sentido, «Babilonia» es un principio que gobierna constantemente a los reyes de la tierra. Por lo tanto, está detrás de todos los poderes políticos que han intentado coaccionar o engañar a la gente.
Esto nos recuerda que la gran batalla al final de la historia se libra más a nivel personal que en los movimientos de grandes ejércitos y poderes políticos. El principio de Babilonia es la religión egocéntrica, algo que nos tienta a todos. Siempre que nos sentimos tentados a priorizarnos a los demás en nuestro trabajo espiritual, estamos, en pequeña escala, tomando el lado equivocado en el conflicto cósmico. Y siempre que intentamos forzar la mente de otros a adoptar nuestro propio punto de vista espiritual, tomamos el lado equivocado en nuestro conflicto personal. Para mí, la Babilonia más peligrosa de todas es la que se esconde en mi propio corazón.
Esta perspectiva personal (que parece ser el enfoque principal de El conflicto de los siglos ) no está en contradicción con la visión global que ocupa una parte tan grande del libro de Apocalipsis. No sería prudente convertir Apocalipsis en solo otro tratado sobre la salvación y la piedad personal. Por otro lado, es posible llegar a estar tan centrados en los eventos globales que nos desviamos de la tarea crucial de preparar nuestros propios corazones para el conflicto. Nos permitimos distraernos con especulaciones y la fijación de fechas, y así evitamos el trabajo espiritual decisivo que es nuestra primera tarea. Por lo tanto, un libro como este no estaría completo a menos que considere el lado personal y espiritual del material que hemos cubierto. Como siempre, el propósito de la profecía es motivar una vida correcta hoy. Para hacer lo correcto, necesitamos primero entender qué es lo correcto y luego estar motivados a hacerlo. Una comprensión espiritual de la profecía es un poderoso motivador para la acción correcta.
1. Dios arreglará las cosas
La primera lección espiritual que me gustaría subrayar es la idea de que Dios hará las cosas bien al final, sin importar cuánta oposición pueda encontrar. En el libro de Apocalipsis se hace evidente que Él es muy capaz de orquestar los acontecimientos y sortear las decisiones humanas para cumplir su propósito final. Incluso cuando las cosas parecen totalmente fuera de control desde nuestra perspectiva, Dios sigue al mando. Puede usar las confederaciones de sus oponentes para destruirlos. Y puede emplear los engaños del enemigo para despertar la fe entre los infieles. Aunque el proceso pueda ser confuso e incierto a veces, ¡el resultado es indudable! ¡Dios gana! ¡Y quienes se han alineado con Dios ganan cuando Él lo hace!
Permítanme personalizar esta verdad. Mientras escribo estas palabras, debo confesar que estoy un poco preocupado estos días. Vivo en una casa completamente pagada y que también genera ingresos gracias a un apartamento en la planta baja. Si algo me sucediera, mi esposa probablemente podría sobrevivir bastante bien con menos de $1,000 al mes si fuera necesario. Pero esta imagen de seguridad tiene un problema. Mi casa está en el suroeste de Michigan, donde la vivienda es relativamente barata. Pero acabo de aceptar el puesto de decano de la Facultad de Religión de la Universidad de Loma Linda, en el sur de California. La venta de nuestra cómoda casa en Michigan apenas alcanza para el pago inicial de una casa similar en el sur de California. Y aunque Loma Linda está siendo muy justa con nosotros ante esta realidad, el cambio ha supuesto un gran riesgo financiero para nosotros. Necesitaremos una hipoteca enorme para salir adelante. Es como si nuestra familia estuviera empezando de cero financieramente.
Esta situación me ha reafirmado la razón por la que me preocupo. No me preocupa mucho el pasado. Ya pasó y no puedo hacer nada al respecto (respeto que a algunos lectores, debido al abuso o el trauma, les resulte mucho más difícil superar el pasado). Tampoco me preocupa demasiado el presente. Dios ha sido bueno conmigo y con mi familia, y he aprendido a confiar en que Él nos cuidará día a día. Sin embargo, cuando me preocupo, es porque desconozco el futuro. Me resulta más difícil confiar en Dios cuando no tengo una evidencia inmediata de cómo resultarán las cosas. Para mí, la preocupación se basa en mi incapacidad de predecir el futuro.
Sin embargo, el mensaje central de la batalla de Armagedón es que Dios tiene el control, incluso cuando todo parece estar fuera de control. Pero esta verdad no es solo una realidad pasada o presente en mi vida. Según el Apocalipsis, Dios tiene el control no solo del pasado y del presente, sino también del futuro. Y si Él tiene el control del futuro de las naciones, también tiene el mío. Puedo confiarle mi hogar, mi familia y mi trabajo.
Supongo que eso es lo que me encanta del libro de Apocalipsis. A pesar de todas sus rarezas y símbolos desafiantes, transmite una sensación subyacente de confianza en que se puede confiar en Dios en todo, incluso en el futuro. No estoy seguro de que ningún otro libro de la Biblia (excepto quizás Daniel) sea tan eficaz para demostrar este punto. Ignorar estos libros apocalípticos es perderse la bendición de saber que Dios tiene el control. Mientras mi familia da este gran paso en respuesta a su guía, puedo confiar en que él gestionará el riesgo.
2. Desenmascarando el mal
Un punto crucial que plantea el libro de Apocalipsis es una advertencia contra la atracción del mal. Pablo dice que Satanás a veces se presenta como ángel de luz (2 Corintios 11:14). Si bien no ama las cosas de Dios ni la pureza ni la bondad, Satanás es el mayor actor de todos los tiempos. Es muy capaz de presentarse de cualquier forma que logre su propósito con cualquier individuo en particular. Así, si bien a veces busca controlar a las personas con exhibiciones aterradoras (como se parodia en las numerosas «casas de la risa» que surgen durante la temporada de Halloween en Estados Unidos), con mayor frecuencia intenta presentar el mal como algo hermoso y beneficioso.
Su táctica es bastante evidente en la industria cinematográfica, por ejemplo. Presenta el adulterio, el robo e incluso el asesinato como algo bueno, siempre que se cometan con los motivos «correctos» (según las necesidades y preocupaciones del guion). Estas películas sutilmente inducen al espectador a considerar las acciones injustas como admirables. Y no se equivoquen: quienes cometen tales actos son invariablemente atractivos, tanto física como personalmente. Puede que el actor no sea tan atractivo en la vida real, pero la magia del maquillaje y los ángulos de cámara lo cura todo, y el espectador llega a ver el mal de forma positiva, sin siquiera darse cuenta de que ha sido manipulado en esa dirección.
El libro de Apocalipsis desenmascara tales farsas. Tras los rostros de las personas hermosas que actúan con maldad, encontramos los horribles rostros de feroces bestias carnívoras. En lugar de una forma amorosa y esculpida, estas criaturas son deformes, con una cantidad anormal de cabezas y una extraña amalgama de rasgos (Apocalipsis 13:2; 9:7-9, 17-19). El Apocalipsis es, en muchos sentidos, un libro desagradable, pues no disimula la maldad, sino que presenta su lado más oscuro a plena luz del día (véase Apocalipsis 17:16, por ejemplo).(ejemplo). Nuestro mundo caído presenta el mal como una opción atractiva, y es un peligro real y presente que las personas honestas de Dios se aparten de su fidelidad por percepciones erróneas de la realidad espiritual. Por lo tanto, Apocalipsis nos sacude con una fuerza para adultos para captar nuestra atención y evitar que caigamos en adicciones aparentemente placenteras. El pecado puede parecer divertido, pero está garantizado que arruinará nuestro futuro. Apocalipsis nos devuelve a la realidad. Detrás de cada pecado atractivo se esconde una fuerza demoníaca lista para aprovecharse de nuestra falta (Apocalipsis 16:13, 14).
Es un mensaje que necesito escuchar a diario. Si el Apocalipsis no existiera, no tendríamos una percepción tan clara de la realidad. A diario me enfrento a decisiones que parecen inofensivas, pensamientos que no tienen sentido, tentaciones atractivas que, al menos, no hacen daño. Al navegar por internet, muchas direcciones pueden parecer neutrales al principio, pero luego rápidamente me ponen en contacto con opciones atractivas pero destructivas. Cuando voy de compras, veo oportunidades para salirme de la lista y gastar dinero en aquello que no mejorará mi vida a largo plazo. Conduciendo por la carretera, me encuentro con vallas publicitarias que me llaman a «dejar ir» mi mente y a adentrarme en lugares donde Dios no quiere que entre. El mundo actual ofrece tantas opciones sutiles y atractivas que, en el mejor de los casos, nos distraen de nuestra misión y, en el peor, nos cargan con horribles adicciones.
La pura realidad es que, en el mundo actual, necesito una bofetada cada día, un recordatorio de que las cosas no siempre son lo que parecen y que la paga del pecado es la muerte, no solo para siempre, sino, en un sentido espiritual, ya en esta vida. A menos que esté constantemente conectado a una realidad superior, me veré fácilmente arrastrado a caminos de los que algún día me arrepentiré. La batalla de Armagedón es una verdadera lucha para la mente. Es un conflicto que para nosotros ya ha comenzado y que debemos librar a diario. Las terribles consecuencias de los pecados atractivos son cosas que nunca debemos olvidar, y el Apocalipsis es un poderoso recordatorio de esas verdades.
3. La necesidad de discernimiento
El libro de Apocalipsis deja claro que, al enfrentar los terribles engaños y otros desafíos del fin de los tiempos, el único lugar seguro será un conocimiento claro del evangelio y de las profecías que nos brindan información anticipada sobre los desafíos que enfrentaremos. Los subterfugios espirituales de Los fines son de tal severidad que la única manera de sobrevivirlos es con un claro discernimiento basado en un conocimiento integral de la voluntad de Dios tal como se describe en las Escrituras.
Dios ha llamado a la Iglesia Adventista del Séptimo Día a ser un pueblo de profecía, un pueblo capacitado para discernir las señales de los tiempos y aplicar la Palabra de Dios a cada situación de la vida. Nos ha llamado a advertir al mundo que al final de los tiempos las cosas no serán lo que parecen. La seguridad no reside en el mero discernimiento humano, la ciencia ni ninguna otra aplicación de los cinco sentidos. Los engaños del fin serán de tal naturaleza que la única salvaguardia será la confianza total en las claras enseñanzas de la Palabra de Dios. Pero para obedecer la Palabra de Dios, necesitamos conocerla. Y no podemos permitirnos conocerla de segunda mano, a través de las enseñanzas de otros (como yo), por muy dedicados que sean. Para nuestra propia seguridad personal, necesitamos experimentar las enseñanzas de la Palabra por nosotros mismos.
Esto sugiere un par de medidas que debemos tomar al acercarnos a los eventos finales. 1. En primer lugar, el discernimiento lúcido es una de las principales cualidades del pueblo de Dios en los últimos tiempos. Pero para ejercerlo, necesitamos estudiar la Biblia como nunca antes. Necesitamos orar como nunca antes. Necesitamos defender la verdad con firmeza, pero a la vez desconfiar bastante de nuestras opiniones. Si la única salida al dilema del engaño es un conocimiento claro de la Palabra de Dios, querremos que nuestro estudio sea lo más preciso y seguro posible. Esto significa estudiar en grupo siempre que sea posible, ya que son más inteligentes que una persona individual. Significa emplear una lectura amplia de las Escrituras, centrándonos en los textos relativamente claros en lugar de los confusos. Para más detalles sobre la metodología anterior, véase » Las cosas profundas de Dios», capítulo 4, que profundiza en estas salvaguardas para el estudio bíblico.
2. Un discernimiento lúcido también es fruto de una buena salud física y mental. Cuando practicamos remedios naturales, mejoramos nuestra capacidad para comprender las verdades espirituales. El ejercicio físico, el aire fresco, la buena alimentación y el descanso adecuado en los momentos oportunos son principios que mejoran la capacidad de la mente para discernir el significado de las Escrituras y la diferencia entre la verdad y el error. No solo eso, el estudio mismo de las Escrituras es otra forma de desarrollar la mente y aumentar su capacidad para comprender la verdad espiritual. Además, la salud psicológica es un principio de salud poco valorado. Muchas de las opiniones extrañas y aberrantes…Las actitudes que adoptan las personas respecto a los asuntos espirituales son resultado de dinámicas psicológicas y emocionales poco saludables. Al lidiar con sus propios demonios personales, se vuelven más capaces de reconocer los verdaderos demonios que acechan en el reino espiritual.
4. El papel de la obediencia
Independientemente de cómo se interpreten las partes apocalípticas del Apocalipsis, la cuestión clave y fundamental es: ¿Quién es Dios y de qué lado de la crisis final se le puede encontrar? (Me refiero en particular a la experiencia del Monte Carmelo en los últimos tiempos, de Apocalipsis 13:13, 14 y 16:16). Los engaños serán severos, e incluso los elegidos de Dios temblarán ante su severidad (Mateo 24:24). Por lo tanto, es imperativo que la Palabra de Dios proporcione a su pueblo del fin del tiempo indicadores que le permitan distinguir la obra del Dios verdadero de los engaños de la falsificación.
El principal indicador que diferencia a los santos de la confederación religiosa es la obediencia a los Diez Mandamientos, con especial énfasis en los primeros cuatro. Dado que, al final, los enemigos de Dios y de su pueblo sin duda observarán algunos o muchos de los mandamientos, los verdaderamente fieles se distinguirán por su observancia de todos los mandamientos de Dios, incluido el sábado. En otras palabras, los enemigos del pueblo de Dios se distinguirán por su indiferencia selectiva a uno o más de los Diez Mandamientos.
En este contexto, la alusión en Apocalipsis 14:7 al cuarto mandamiento es sumamente significativa. Identifica un mandamiento en particular que la trinidad impía y aquellos de todas las naciones que se adhieren a ella ignorarán. Esto subraya la importancia, en los últimos tiempos, de la observancia fiel y continua de los mandamientos de Dios, incluyendo el cuarto, a menudo descuidado. Tal honra de los mandamientos no es la base de la salvación, sino la respuesta agradecida de quienes han vencido (Apocalipsis 12:11) y han “lavado sus vestiduras… en la sangre del Cordero” (Apocalipsis 7:14; cf. las interesantes opciones textuales en una traducción moderna de Apocalipsis 22:14). El pueblo de Dios a lo largo de la historia ha respondido a sus actos poderosos repitiéndolos mediante la palabra, las festividades, la obediencia y el comportamiento ético. Así, una respuesta natural al acto poderoso de Dios en la cruz es la obediencia a todos sus requisitos, incluyendo el aparentemente arbitrario de un día específico de descanso y adoración.
5. Fundamentados en la Palabra
No te apresures a confiar en tus sentidos ni en tus opiniones. No es difícil combinar los textos bíblicos de tal manera que lleven a una conclusión errónea. Sé que es natural aceptar lo que ven tus ojos, oyen tus oídos y palpan tus manos. Y la mayoría de las veces, nuestros sentidos ofrecen una representación bastante precisa de la realidad que nos rodea. Pero todos podemos recordar momentos en los que malinterpretamos completamente la realidad basándonos en nuestras percepciones. Y al final de los tiempos, la ola de engaño desatada por la Babilonia del fin hará que los cinco sentidos sean realmente poco fiables. En ese momento, solo podremos confiar en nuestros sentidos en la medida en que reflejen con precisión lo que enseñan las Escrituras.
Por lo tanto, al acercarnos al fin, es imperativo que profundicemos en la Palabra de Dios. Hoy en día nos rodean muchas distracciones y encontramos muchas buenas excusas para no dedicar tiempo extra a las Escrituras. Pero a la luz de lo que hemos aprendido sobre la batalla de Armagedón, necesitamos priorizar más que nunca el estudio bíblico y la oración. Si no está seguro de cómo estudiar la Biblia para comprender sus aspectos más complejos, consiga una copia del primer libro de esta serie, » Las Profundidades de Dios: Una Guía Privilegiada para el Libro de Apocalipsis». Contiene un plan de estudio completo para el libro de Apocalipsis , junto con importantes precauciones para evitar interpretaciones erróneas involuntarias. Créame, si invierte de 20 a 50 horas de estudio siguiendo las sugerencias de » Las Profundidades » (durante un mes o más, por supuesto), descubrirá cosas asombrosas y descubrirá que el estudio profundo de la Biblia es una de las actividades más emocionantes y gratificantes que jamás haya probado. Recomiendo ampliamente este proceso.
6. Las cosas secretas pertenecen a Dios
Es intuitivo asumir que si Dios se tomó la molestia de revelarse en las Escrituras, cada detalle debería ser comprensible, con suficiente investigación y la guía del Espíritu Santo. Pero ni las Escrituras ni la realidad parecen respaldar esa suposición. En Deuteronomio 29:29, la Biblia dice: «Las cosas secretas pertenecen al Señor nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley» (RVR1960). Este texto distingue claramente entre lo que podemos saber y lo que solo Dios puede saber.
Que las “cosas secretas” incluyan algunas partes de la Biblia está bien ilustrado.Se presenta en el apéndice de este libro. Porciones significativas de las Escrituras han resistido todos los intentos de comprenderlas por completo, y Apocalipsis 17 no parece ser la excepción. Si bien algunos aspectos del capítulo parecen razonablemente claros, muchos siguen desafiando nuestros mejores esfuerzos. ¿Por qué Dios pondría cosas en la Biblia que no podemos comprender, a pesar de nuestro esfuerzo diligente?
Antes mencioné una vez que estuve en la radio con Mervyn Maxwell, un colega de seminario y compañero de estudios de Apocalipsis. El tema de conversación eran las siete trompetas. Mientras hablaba de la dificultad de entender las trompetas, se volvió hacia mí y me dijo: «¿Por qué pondría Dios cosas en la Biblia que no podemos entender?». Como dije antes, por un instante me quedé atónito (estar en la radio puede tener ese efecto), sin saber qué decir. Entonces me vino a la mente una idea que me pareció convincente en aquel momento (al menos a Maxwell y a mí nos satisfizo) y que todavía tiene sentido para mí hoy.
Permítanme repetirlo. «Para que sigamos recurriendo a la Biblia», respondí. «Leer la Biblia es tan esencial para nuestra espiritualidad como la comida lo es para nuestro cuerpo. Debemos «comer» la Palabra a diario para sobrevivir espiritualmente. Pero si pudiéramos llegar al punto en que ya hubiéramos comprendido todo lo que hay que saber sobre la Biblia, ya no sentiríamos la necesidad de estudiarla. Le perderíamos el gusto». Dios ha puesto muchas cosas difíciles en la Biblia para que nos motivemos a seguir recurriendo, a seguir aprendiendo, a seguir creciendo en nuestro entendimiento. Es la curiosidad por lo que no sabemos lo que nos motiva a seguir alimentándonos y creciendo en el Señor.
Los textos difíciles de la Biblia son herramientas fructíferas en las manos de Dios que nos incitan a volver por más. Por lo tanto, es saludable tener cierta curiosidad sobre los textos problemáticos de la Biblia y sobre el futuro. Pero no debemos permitir que las partes difíciles de la Biblia nos fascinen tanto que pasemos por alto las enseñanzas claras que son cruciales para nuestra salvación.
Siempre que presento mis presentaciones ante audiencias adventistas en el extranjero, me intriga cómo las preguntas del público al final se centran en estos textos difíciles. Dondequiera que vaya, la gente queda fascinada con los 144.000, las siete cabezas de la bestia y detalles similares. Ojalá tuvieran más preguntas sobre la fe y la salvación, sobre cómo convivir en familia y cómo ser mejores personas. Casi parece que obsesionarse con los detalles de la profecía puede ser una forma de evadir los asuntos más cruciales de la vida cotidiana.
Una vez, un hombre se puso de pie y preguntó acerca de Deuteronomio 29:29. “El La Biblia nos enseña que las cosas secretas pertenecen a Dios —dijo—. ¿Qué son esas cosas secretas?
¿Cómo responderías a esa pregunta? Respondí simplemente: «No sé, ¡por eso se llaman cosas secretas!». ¿Fue esa una respuesta poco erudita? No lo creo. Un verdadero erudito siempre se encontrará con preguntas que no puede responder. Y ciertamente las cosas secretas de Dios —y algunos versículos del Apocalipsis, sin duda, entran en esa categoría—. Un adventista maduro es aquel que puede regocijarse en las cosas claras de las Escrituras y estar contento con que algunas cosas siempre sean confusas.
Creo que es oportuno recordarles en este punto el cuarto capítulo del libro anterior de esta serie (véase » Las cosas profundas de Dios», págs. 79-92). Allí compartí cinco «salvaguardias» para el estudio de la Biblia. Son como cinco claves para una relación duradera con las Escrituras. Si siguen estas cinco pautas en su estudio bíblico, no se equivocarán. Aquí enumero brevemente las cinco claves, pero les animo a volver a ese capítulo para obtener más detalles.
1. Acérquese a la Biblia con mucha oración pidiendo la guía del Espíritu y desde una desconfianza en su propio entendimiento hasta ese momento.
2. Utilice los idiomas originales o una variedad de traducciones en su idioma nativo.
3. Pasa la mayor parte de tu tiempo en los textos claros de la Biblia.
4. Dedica la mayor parte de tu tiempo a leer el texto completo de la Biblia, en lugar de buscarlo con una concordancia o un programa de computadora.
5. Escucha mucho las críticas de tus compañeros.
Para los adventistas, un sexto principio sería aplicar los cinco principios también a los escritos de Elena de White. Al igual que con la Biblia, muchos han pasado por alto sus mensajes centrales debido a estudios especulativos basados en declaraciones escogidas. Cuando nos acercamos constantemente a la Biblia y sus escritos de esta manera, descubriremos su poder transformador. Las «cosas secretas» nos dan un sabor que nos motiva a volver, pero nunca deben convertirse en el centro de nuestra atención. Un gran poder reside en las cosas claras.
Conclusión
Me siento sobrecogido por la asombrosa imagen de la verdad que encontramos en los capítulos de Apocalipsis que se centran en la batalla de Armagedón. El proceso de décadas que me llevó a escribir este libro fue un gran privilegio. Me siento desafiado a poner a Dios en primer lugar en mi vida como nunca antes. Quiero tener un discernimiento claro al encarar el futuro. Y mi mayor deseo es que quienes lean este libro encuentren en él algo que los sostenga ante los desafíos que les aguardan.
La mejor noticia es que el fin de la Biblia no es un abismo sin sentido, impuesto por el destino mediante un asteroide o un loco con una máquina del juicio final. La historia no termina con un gemido desesperanzado y aterrorizado, sino con una Persona, una Persona que puede ser conocida y apreciada ahora, y capaz de cuidar de quienes la aman en el futuro (Apocalipsis 14:13). La Biblia describe el fin del mundo como una serie de eventos aterradores, pero están bajo el control de alguien que se preocupa profundamente por la raza humana, alguien que ama tanto a la humanidad que estuvo dispuesto a morir por ella (Apocalipsis 5:5-12). Cuando regrese, vencerá a los opresores y traerá justicia y paz a todos los que están con Él, los llamados, elegidos y fieles (véase Apocalipsis 17:14; 19:11-21). Él es Rey de reyes y Señor de señores (Apocalipsis 19:16).
★ David Ray Griffin, La fe cristiana y la verdad detrás del 11 de septiembre : un llamado a la reflexión y la acción (Filadelfia: Westminster/John Knox Press, 2006).
A medida que los dos evangelios avanzan en el mundo, uno verdadero y fiel, el otro una falsificación cuidadosamente elaborada, el mundo se encuentra ante un momento de decisión final. La gente debe decidir si sigue las cómodas tradiciones de Babilonia o las verdades convincentes, pero radicales, del remanente del fin de los tiempos. Vemos este momento destacado en numerosos textos del Apocalipsis. Uno de ellos deja claro que están en juego cuestiones de vida o muerte.
Un segundo ángel los siguió y dijo: “¡Ha caído! Ha caído la Gran Babilonia, que hizo beber a todas las naciones el vino del furor de sus adulterios”. Un tercer ángel los siguió y exclamó a gran voz: “Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe su marca en la frente o en la mano, él también beberá del vino del furor de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira. Será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero. Y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. No hay descanso, ni de día ni de noche, para quienes adoran a la bestia y a su imagen, ni para quien recibe la marca de su nombre”. Esto requiere paciencia y perseverancia por parte de los santos que obedecen los mandamientos de Dios y permanecen fieles a Jesús” (Apocalipsis 14:8-12, NVI).
Aquí hay un lenguaje muy fuerte, que perturba a muchos lectores de este libro. ¿Cómo puede el Cordero, símbolo de todo lo bueno, bondadoso y noble, símbolo de Jesucristo, presidir semejante escena de tortura y angustia? ¿Cómo puede el Cordero ser, por un lado, víctima de la violencia y, por otro, quien atormenta y destruye?
Lo que la gente a menudo pasa por alto es que cualquier gobierno verdaderamente bueno debe… En algún momento, ejercen la violencia para contener el mal. La violencia gubernamental no siempre es gráfica y sangrienta, por supuesto. Puede simplemente implicar el tipo de moderación que se produce cuando un policía te detiene en un control de velocidad o cuando Hacienda envía a un agente a auditar tus registros fiscales. ¿No consideras eso violencia? Bueno, déjame hacerte algunas preguntas. ¿A qué velocidad conducirías si no existiera la policía? ¿Cuántos impuestos pagarías si fuera voluntario? ¿Y qué tan dispuestos están la mayoría de los convictos a permanecer en la cárcel? Los buenos gobiernos proporcionan una moderación necesaria para que todos podamos vivir juntos en paz. Después de todo, no todos los ciudadanos consideran el bien de los demás cuando actúan.
La mayoría de la gente está acostumbrada a este nivel de violencia gubernamental. Sin embargo, al tratar con un Adolf Hitler o un Saddam Hussein, la violencia justa se vuelve necesariamente más brutal. La opresión exige justicia (Apocalipsis 6:9-11; 16:6; 18:7, 8), pero el mal nunca cede voluntariamente. Cuanto mayor sea el poder y la brutalidad del mal, más fuerza se requiere para deshacerlo.
Las imágenes del Apocalipsis no son bonitas, pero nos aseguran que Dios hará todo lo posible para acabar con la violencia y la opresión. El hecho de que la violencia divina ocurra en presencia del Cordero no significa que disfrute de imágenes horrorosas. Más bien, indica que quien ha sufrido mucho ha sido puesto a cargo del proceso. Si bien la violencia de Dios es necesaria, el Cordero la supervisa y la limita. Solo el Cordero comprende plenamente el costo del sufrimiento. Y solo el Cordero puede confiar en su misericordia en el ejercicio de la justicia divina. Sí, el sufrimiento resultará de la justicia divina, pero ni un ápice más de lo necesario.
Lo que este texto resalta es que la decisión del fin de los tiempos no será fácil. Quienes se sientan atraídos por el evangelio enfrentarán las amenazas y la intimidación de Babilonia (Apocalipsis 13:15-17). Por otro lado, quienes elijan el camino fácil lo encontrarán aún más difícil que el primero. Habrá gritos de angustia y cánticos de arrepentimiento.
Y la proclamación final del evangelio afectará a más que solo a los menos religiosos entre las naciones. Penetrará profundamente en la misma Babilonia y llamará a muchas almas sinceras a salir de ella (Apocalipsis 18:4). La confederación de religiones permanecerá intacta y se volverá aún más poderosa, pero también perderá a muchos ante los encantos del evangelio. Si bien la experiencia del Monte Carmelo en los últimos tiempos será muy persuasiva, muchos encontrarán el engaño demasiado convincente, demasiado fácil, y explorarán la alternativa del evangelio bajo la convicción del Espíritu. Se rendirán a el amor de la verdad y la abrazará, no importa el costo en términos terrenales (2 Tes. 2:10-12).
Pero a pesar de estas pérdidas, Babilonia logra conquistar a la mayoría de los habitantes de las naciones (Apocalipsis 16:13-16). En el capítulo anterior, ilustramos las actividades de la etapa 4 de los eventos finales de la siguiente manera:
Como hemos visto, este proceso de decisión ha estado ocurriendo desde tiempos inmemoriales, desde los tiempos del Nuevo Testamento (2 Corintios 10:3-5). Quienes buscan seguir a Jesús siempre han librado una batalla mental, han luchado contra su propio orgullo y se han enfrentado a las fortalezas de Satanás en su interior. Esta batalla es universal. Pero el libro de Apocalipsis nos lleva a la batalla espiritual final y más decisiva de todos los tiempos, en Apocalipsis 16 y 17. ¡La batalla de Armagedón es una lucha por la mente!
Hasta este momento, la mayoría de la gente en la tierra no se ha comprometido con ninguno de los dos bandos en la polarización religiosa mundial. Aunque quienes presentan el evangelio puedan parecer débiles y despreciables en términos humanos, Dios fortalecerá su proclamación. «Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, para que no recibáis ninguna de sus plagas» (Apocalipsis 18:4, NVI). Apocalipsis 11:13 deja claro que muchos de los que están en Babilonia responderán favorablemente. Este último «remanente» Podría incluso llegar a ser mayoría, al menos en algunos segmentos de Babilonia:
Y después de tres días y medio, el espíritu de vida enviado por Dios entró en ellos, y se pusieron de pie; y un gran temor se apoderó de quienes los vieron. Y oyeron una gran voz del cielo que les decía: «Subid acá». Y subieron al cielo en una nube, y sus enemigos los vieron. En aquella misma hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y en el terremoto murieron siete mil hombres. Y los demás , aterrorizados, dieron gloria al Dios del cielo ( Apocalipsis 11 : 11-13) .
He elegido la versión King James una vez más porque traduce correctamente la palabra «remanente» aquí. Los dos testigos de Apocalipsis 11 son asesinados y luego resucitados. Parecen representar la Escritura por un lado, y la proclamación de esa Escritura por el pueblo de Dios por el otro. Así, la resurrección de los dos testigos y su ascensión al cielo es una forma simbólica de describir la presentación final del evangelio justo antes del fin del tiempo de gracia (indicado por el sonido de la séptima trompeta en el versículo 15; cf. Ap. 10:7). Combinada con las poderosas acciones de apoyo de Dios (el gran terremoto), esta obra final del evangelio triunfa, causando que el «remanente» (el 90% de la «gran ciudad»; cf. versículo 8) se aterrorice y dé «gloria al Dios del cielo».
Si logras pasar por alto la peculiar traducción de «aterrorizados», notarás que es exactamente la respuesta que piden los tres ángeles de Apocalipsis 14. «Teme a Dios y dale gloria» es el llamado final de Dios a la humanidad (Apocalipsis 14:7, NVI). De hecho, encontramos a quienes obtienen la victoria al final descritos exactamente en los mismos términos que en Apocalipsis 11:13:
Y cantan el cántico de Moisés, siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: «¡Grandes y asombrosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso! ¡Justos y verdaderos son tus caminos, Rey de las naciones! ¿ Quién no te temerá , Señor , y glorificará tu nombre? Porque solo tú eres santo. Todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus obras justas han sido reveladas» (Apocalipsis 15:3, 4).
Así que, en este momento decisivo final, Babilonia perderá grandes cantidades, incluso la mayoría en algunos lugares. Esto animará enormemente a quienes proclaman el evangelio en aquellos días. No importa cuán difícil parezca el trabajo, Los resultados finales superarán las expectativas y, sin duda, se producirán en lugares considerados los más improbables para el éxito. Por lo tanto, nunca debemos limitarnos a las partes del mundo donde el éxito es fácil. Dios también tiene un plan para los lugares difíciles, y anhela que haya más personas que tengan el valor de perseverar cuando los resultados son escasos. La profecía no se limita a hablar del futuro: nos da el valor para hacer lo correcto hoy, incluso si es impopular o parece imprudente.
Pero aunque Babilonia sufrirá pérdidas, aún conserva muchos ases bajo la manga. La trinidad impía posee un gran poder: la elocuencia persuasiva de las tres ranas, cuya función es reunir a las naciones; los espectáculos milagrosos y engañosos del falso Monte Carmelo; la gran falsificación de la Segunda Venida (2 Tes. 2:8, 9); la misma suplantación de Jesús en un momento del conflicto (vers. 9; Hch. 2:22); y, cuando todo lo demás falla, la amenaza y la coerción (Ap. 13:15-17).
En esta etapa de los acontecimientos finales, por lo tanto, dos grandes unidades religiosas se extienden por todo el mundo y buscan ganarse a los no comprometidos para su bando. Envían a los tres ángeles de Apocalipsis 14, por un lado, y a las tres ranas de Apocalipsis 16, por el otro. Quienes reciben los mensajes de los tres ángeles se unen a Dios y al verdadero evangelio. Pero quienes responden a las tres ranas se unen a Babilonia de dos maneras: directamente (aceptando sus pretensiones espirituales) o indirectamente (permitiendo su control político sobre sus vidas).
De nuevo, esa es la razón por la que Apocalipsis describe la marca de la bestia como algo que se recibe en la frente o en la mano (Apocalipsis 13:16, 17). Muchos se comprometerán con Babilonia en acción, aunque no estén convencidos en mente ni en corazón. Ya sea que acepten porque temen por su vida o porque desean seguir viviendo la buena vida en este mundo, reciben la marca en la mano. Otros llegan a creer las afirmaciones de Babilonia con toda su mente y corazón. Apocalipsis los describe como marcados en la frente. Entre los seguidores de Babilonia hay muchos que lo hacen por convicción, pero el resto lo hace por razones económicas más que religiosas. A estos últimos los llamo «seculares» en el sentido de que sus principales compromisos en la vida se relacionan con las cosas de este mundo más que con las del espíritu. De hecho, pueden creer en Dios, pero esa creencia no es la motivación principal de sus acciones. En el capítulo anterior, ilustramos el resultado final de la etapa 4 de la siguiente manera:
5. Las confederaciones religiosas y seculares se unen
Al acercarse el fin del tiempo de la decisión final, las confederaciones seculares y religiosas del mundo se unen por intereses comunes (Apocalipsis 16:13, 14; 17:1-3). El resultado es una unidad global de todas las instituciones públicas, tanto religiosas como nacionales. Esta unidad institucional final es aún más drástica que la unidad política mundial.
La sola idea de una unidad de instituciones religiosas en el mundo actual es bastante difícil de gestionar. Pero la idea de que tal unidad religiosa pudiera controlar por completo a todas las naciones del mundo al mismo tiempo parece absolutamente fantástica para la experiencia humana. Muchos líderes religiosos y políticos a lo largo de la historia han imaginado tal unidad global, pero su cumplimiento real nunca se ha producido. ¿Qué tipo de acontecimientos o movimientos filosóficos podrían conducir a tal unidad? ¿Nos da alguna pista el libro del Apocalipsis?
Según el Apocalipsis, diversas fuerzas unirán a las agencias de Satanás al final de los tiempos. Las tres ranas de Apocalipsis 16:13-14 representan los espíritus demoníacos que salen a reunir a los reyes de la tierra. Esto sugiere un importante papel del espiritismo en la unificación del mundo por una causa común. Si hay algo que puede atraer la atención de la gente secular, es la clara evidencia de la existencia de poderes sobrenaturales. La cultura popular ha explorado a menudo estos temas, frecuentemente a través de películas como El Exorcista. Satanás ciertamente usará todos los poderes a su disposición para influir en los acontecimientos en la dirección que él desea.
La Babilonia del fin del tiempo ciertamente necesitará ejercer poder sobrenatural para fusionar las religiones orientales con las mentalidades occidentales. Algunas posibilidades…Los vínculos ya son evidentes en el desarrollo del pensamiento de la Nueva Era en Occidente. El pensamiento de la Nueva Era, una subcategoría del posmodernismo, resulta tan atractivo para las personas seculares como para las de origen oriental. Desde los «hijos de las flores» de los años sesenta, las personas seculares que antes no se interesaban por la religión de ningún tipo se sienten bastante cómodas con la espiritualidad abierta del mundo actual.
De hecho, el único ámbito espiritual en el que los posmodernos no parecen sentirse cómodos es todo aquello relacionado con las tres grandes religiones monoteístas: el judaísmo, el islam y el cristianismo. Condenan las críticas a otras religiones, tan comunes en el debate cristiano-musulmán, por ejemplo, pero se sienten mucho más a gusto en la espiritualidad atenuada del sur y el este de Asia. Quizás no se requiera un gran poder sobrenatural (experiencias como las del Monte Carmelo) para convencer al occidental promedio de la presencia de Dios hoy en día. Hoy, más que nunca, la idea de que la gran mayoría de los pueblos y gobiernos de la Tierra podrían ser persuadidos hacia una agenda religiosa común es plausible.
Razones ecológicas también podrían obligar a los poderes políticos a unirse a la confederación religiosa. Si muchas de las siete últimas plagas de Apocalipsis 16 se interpretan literalmente (en particular las cuatro primeras y la última), el mundo podría sufrir un colapso ecológico total en algún momento en el futuro, lo que requeriría medidas drásticas para mantener la ley y el orden. En el contexto de un resurgimiento de las instituciones religiosas, la gente podría fácilmente interpretar tales desastres como un juicio divino (lo cual, de hecho, ocurrirá). En tal contexto, cualquiera que se oponga a la confederación religiosa podría ser visto como la causa de las calamidades ambientales. Para salvar el planeta, podría surgir el llamado a unirse a Babilonia y acatar sus deseos.
Apocalipsis 17:2 utiliza la fornicación como metáfora para describir la relación entre la prostituta Babilonia y los reyes del mundo. El interés mutuo impulsa la relación. Siempre que dos personas tienen relaciones sexuales fuera del matrimonio (excepto en casos como la violación), comparten la sensación de que la relación mejorará sus vidas. Aunque esto suele resultar ilusorio en retrospectiva, ese interés mutuo los une inicialmente.
Las personas están más dispuestas a aceptar un gobierno coercitivo en sus vidas cuando perciben un colapso del orden público. Someterse a una autoridad restrictiva parece un precio pequeño a pagar para combatir la delincuencia o el terrorismo.El terror. Como lo demostraron los acontecimientos en Irak, es más fácil sembrar el desorden que crear orden. Los tiempos de caos extremo requieren medidas severas para restablecer el orden. Podemos ilustrar la unidad de las instituciones religiosas con las naciones en los últimos tiempos de la siguiente manera:
Al final, por lo tanto, las confederaciones religiosas y políticas del mundo lograrán unirse por un tiempo. El río Éufrates sostendrá a Babilonia. La prostituta se sienta sobre las aguas. La mujer cabalga sobre la bestia. Las tres ranas reúnen a los reyes de todo el mundo habitado. Quienes presten atención a estas profecías estarán atentos a estos acontecimientos del fin de los tiempos.
6. El remanente señalado para la destrucción
En este punto de los eventos finales, la unidad mundial es completa, y quienes se resisten llaman la atención. Al no ajustarse a los requisitos de la autoridad secular y religiosa global, se les percibe como una amenaza. Así, pronto son señalados para la destrucción. En el lenguaje del Apocalipsis, el dragón lidera a toda la coalición a la guerra contra el remanente (Apocalipsis 12:17). Quienes se nieguen a adorar a la bestia o a su imagen no podrán comprar ni vender; en otras palabras, enfrentarán sanciones económicas y laborales (Apocalipsis 13:16, 17). Incluso más allá de eso, eventualmente enfrentarán un decreto de muerte (versículo 15). Los diez cuernos ceden su autoridad a la bestia y juntos hacen guerra contra el Cordero y sus seguidores (Apocalipsis 17:12-14).
En este punto, Dios elimina la influencia restrictiva de los cuatro ángeles de Apocalipsis 7:1-4, y se desata el infierno, por así decirlo, en todo el mundo. Las analogías más contundentes del decreto de muerte en el Antiguo Testamento aparecen en los libros de Ester y Daniel. La más cercana es la historia de los tres amigos de Daniel y el horno de fuego. Se hace un llamado a la adoración de una imagen, y quienes no responden a ese llamado son entregados a la ejecución.
En Daniel 3, el decreto de muerte y su ejecución ocurren el mismo día. En Daniel 6, por otro lado, las autoridades conceden un plazo de 30 días para su cumplimiento; luego, el decreto de muerte debe ejecutarse. El libro de Ester establece el decreto de muerte con varios meses de anticipación, para su cumplimiento mediante la espada y la horca. Los tres eventos son analogías con el decreto de muerte del Apocalipsis, aunque todos son algo diferentes. El Apocalipsis por sí solo no aclara la naturaleza de… El decreto de muerte. La descripción en El conflicto de los siglos (págs. 613-636; cf. Profetas y reyes, págs. 605, 606) parece muy similar a la de Ester.
¿Serán los santos martirizados o liberados al final? Los tres relatos del Antiguo Testamento que acabamos de mencionar son alentadores. En los tres casos, Dios rescata a su pueblo en medio del decreto de muerte. Los tres amigos de Daniel son arrojados al horno, pero no son consumidos; ¡reciben ascensos! Daniel es arrojado al foso de los leones, pero los leones no le hacen daño y también es ascendido. Ester y su pueblo logran defenderse y lo logran, con el resultado de que Mardoqueo recibe un nuevo ascenso. Así pues, los tres paralelos del Antiguo Testamento sugieren que el pueblo de Dios escapará del decreto de muerte final y será ascendido al reino de Dios.
Por otro lado, ciertos textos del Apocalipsis sugieren que al menos algunos de los santos sufrirán el castigo terrenal definitivo: «Si alguno ha de ser llevado cautivo, a cautiverio va; si alguno ha de morir a espada, a espada debe morir. Aquí se llama a la perseverancia y a la fe de los santos» (Apocalipsis 13:10).
Según este versículo, algunos santos serán cautivos y otros serán asesinados, lo que requerirá que el resto ejerza perseverancia y fe. Apocalipsis 20:4 habla de aquellos que fueron «decapitados» por causa de la Palabra de Dios y el testimonio de Jesús. No se trata de mártires cristianos cualquiera, sino específicamente de aquellos que enfrentaron el boicot económico y la sentencia de muerte de Apocalipsis 13:15-17. Por lo tanto, el panorama parece ser el de una liberación general que, sin embargo, no será universal. Algunos perderán la vida en los eventos finales, pero el resto será liberado, como veremos en breve.
Este no es el mensaje más agradable imaginable. Muchos adventistas han vivido con el temor del fin de los tiempos y las persecuciones que se anticipan. ¿Cómo deberíamos relacionarnos con la posibilidad de experimentar personalmente tal destino? He llegado a creer que uno de los dones espirituales que el Espíritu Santo otorga al pueblo de Dios (véase 1 Cor. 13; Rom. 12; y Ef. 4) es el martirio. En definitiva, es un don que solo se puede ejercer una vez. Si alguna vez ha leído relatos de los mártires durante la Edad Media y la Reforma, notará que a menudo no parecían sentir las llamas que los consumían. Es como si Dios interviniera para darles lo que necesitaban en el momento de la decisión y la crisis definitivas.
Dios no permitirá que experimentemos más de lo que podamos soportar (1 Corintios 10:13). Invertir mucho tiempo preocupándonos por las persecuciones del futuro no es espiritualmente productivo. Si Dios permite que pasemos por momentos difíciles, nos dará todo lo necesario para honrarlo durante ellos. Si somos fieles en las cosas pequeñas de hoy, Él nos ayudará a superar las grandes del mañana (Lucas 19:17).
7. El fin del período de prueba
En algún momento de estos acontecimientos, el tiempo de gracia termina para todos los habitantes de la Tierra. El Apocalipsis indica que esto ocurre en vísperas del sonido de la séptima trompeta (Apocalipsis 10:7), justo antes del derramamiento de las siete copas (Apocalipsis 15:5-8). Es justo antes de la segunda venida de Jesús (Apocalipsis 22:11, 12). No se trata de un decreto arbitrario de Dios, sino de un momento en el que todos los habitantes de la Tierra han alcanzado una relación estable con uno u otro de los dos evangelios mundiales (Apocalipsis 14:6-12). Después de esto, las personas ya no pueden cambiar de bando, ni realmente lo desearían. Esto me recuerda una declaración de Elena G. de White sobre que las personas «se asentarán en la verdad, tanto intelectual como espiritualmente, de modo que no puedan ser conmovidas» ( Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día , Comentarios de Elena G. de White, vol. 4, pág. 1161). Las mentes ya no cambiarán. Se toman decisiones firmes en la tierra y se ratifican plenamente en el cielo.
Lo que no queda claro en el libro de Apocalipsis es si deberíamos ubicar el cierre de la prueba humana como etapa 6, 7 u 8. Lo he ubicado como punto 7, pero sin mucha convicción. Me parece que la declaración de un decreto de muerte contra el pueblo de Dios representa un endurecimiento significativo contra el evangelio (etapa 6). Todas las instituciones humanas se han establecido en su oposición a Dios y al evangelio. Pero en el contexto del decreto de muerte, algunos individuos aún estarán dando sus últimos pasos (etapa 7). La ejecución del decreto representa las acciones de personas e instituciones que están completamente endurecidas en su oposición (etapa 8). El momento exacto del cierre de la prueba en relación con las etapas 6 y 8 no está explícito en Apocalipsis.
El evangelio continúa difundiéndose mientras Babilonia reúne a las naciones, se une a la bestia y comienza a concentrarse en destruir a los santos. Llega un momento en que todos en la tierra han tomado su decisión y el templo celestial está vacío (Apocalipsis 15:5-8). Los justos seguirán siendo justos y los… Lo inmundo seguirá siendo inmundo (Apocalipsis 22:11). A partir de entonces, la gente seguirá siendo la misma espiritualmente. Si algo cambia, implicará un mayor crecimiento en la misma dirección. Los buenos mejoran y los malos empeoran.
8. El remanente bajo ataque
En algún momento, los poderes religiosos y políticos del mundo lanzarán un ataque final contra el remanente/santos. Utilizarán sus recursos económicos, militares y policiales para intentar destruir al pueblo fiel de Dios. Inicialmente, probablemente se tratará más de un asunto económico, buscando persuadir a los santos amenazando su capacidad de ganarse la vida (Apocalipsis 13:16, 17). Pero con el tiempo, las fuerzas políticas, militares, de inteligencia y policiales se unirán para buscar y destruir al pueblo de Dios (versículo 15). La opresión será tan severa que, al menos por un tiempo, todo parecerá perdido para los fieles. Como se mencionó anteriormente, la guerra contra el terrorismo ha dado una idea de los recursos que las naciones pueden emplear contra grupos e individuos que tienen una agenda diferente a la de la mayoría aprobada.
El libro de Apocalipsis describe esta acción policial en términos globales. Las naciones del mundo guerrean contra el Cordero y sus seguidores llamados, escogidos y fieles (versículo 14). Apocalipsis también la describe en relación con la crecida del río Éufrates (Apocalipsis 16:12; 17:1). Babilonia pone en marcha todos los recursos económicos, militares y policiales a su disposición. Hemos visto cómo el secamiento del Éufrates es un tema central en al menos dos libros del Antiguo Testamento (Jeremías 50; 51; e Isaías 44-47). Describen cómo Babilonia pierde el apoyo de sus recursos políticos, económicos y militares. Observe el siguiente texto interesante:
“El Señor me habló de nuevo:
“Porque este pueblo ha rechazado las aguas mansas de Siloé y se regocija con Rezín y el hijo de Remalías, el Señor está a punto de enviar contra ellos las poderosas aguas del río Éufrates, el rey de Asiria con toda su pompa. El río Éufrates se desbordará por todos sus cauces, se extenderá por todas sus riberas y se extenderá hacia Judá, arremolinándose sobre él, atravesándolo y llegando hasta el cuello. ¡Sus alas extendidas cubrirán la anchura de tu tierra, oh Emanuel!” (Isaías 8:5-8, NVI).
Esta narración del Antiguo Testamento describe a los ejércitos de Asiria como Las aguas desbordadas del río Éufrates. Los asirios conquistaron todas las ciudades de Judá, excepto Jerusalén, la capital. El Señor describe su ataque como una inundación que inunda toda la tierra hasta el cuello. Las murallas de Jerusalén constituyen el cuello, y la ciudad superviviente, la cabeza. Así, la inundación del Éufrates se convierte en una metáfora de un ataque militar abrumador que llegó hasta la capital, Jerusalén. El Éufrates del tiempo del fin representará una amenaza similar para el pueblo de Dios al final de la historia humana.
Estas imágenes respaldan la idea de que algunos, quizás muchos, del pueblo de Dios perderán la vida antes del fin del tiempo de gracia. La confederación religiosa y política combinada derramará la sangre de los santos (Apocalipsis 13:10; 17:14; 18:5-8; 20:4). La buena noticia es que, después del fin del tiempo de gracia, tal acontecimiento no ocurrirá. El martirio de los santos, que a lo largo de la historia a menudo se convirtió en semilla, atrayendo a muchos nuevos conversos a la fe, ya no tendrá ningún propósito. En la novena etapa de los acontecimientos finales, Dios pone fin a la persecución y la matanza.
9. Dios interviene en favor de los santos
Al llegar el clímax del ataque de la octava etapa, Apocalipsis deja claro que Dios interviene a favor de los santos. Retirando su permiso para una unidad mundial de poder satánico (Apocalipsis 17:17), seca el río Éufrates sembrando desconfianza y enemistad entre las confederaciones políticas y religiosas (Apocalipsis 16:12). Como resultado, los poderes que se oponen al pueblo de Dios se fragmentan una vez más. La unidad política llega a odiar a Babilonia más que al remanente, lo que resulta en la milagrosa liberación de los santos.
Nuevamente, el libro de Apocalipsis describe este desarrollo a nivel mundial. Pero el mismo cambio de dirección ocurre a nivel local en todo el mundo. Cristo interviene justo cuando las dos confederaciones mundiales se esfuerzan por aplastar la vida de los santos. Como resultado, los poderes políticos y militares (y las fuerzas policiales a nivel local) del mundo retiran su apoyo a Babilonia y se vuelven contra ella, lo que lleva a su colapso total (Apocalipsis 17:16; 18:9-19; 19:1, 2). La gente del mundo comprende que ha sido engañada, deja de centrarse en los santos y comienza a dirigir su hostilidad contra quienes la engañaron.
10. Babilonia destruida por las naciones que la apoyaban
Esta etapa es bastante breve, y no hay mucho más que decir al respecto. Los poderes seculares del mundo se vuelven contra los responsables del gran engaño. Cuando Babilonia quede expuesta como un fraude espiritual, los mismos poderes de los que dependía para extender su alcance espiritual la aniquilarán. «La bestia y los diez cuernos que viste odiarán a la ramera. La arruinarán y la dejarán desnuda; devorarán sus carnes y la quemarán con fuego» (Apocalipsis 17:16, NVI). Pero si bien son las naciones las que realmente llevan a cabo la destrucción de Babilonia, debemos mencionar brevemente dos dinámicas adicionales en juego.
Primero, las propias naciones lamentarán la acción casi inmediatamente después de llevarla a cabo (Apocalipsis 18:9-19). El duelo de Apocalipsis 18 involucra tanto a quienes están profundamente involucrados con Babilonia como a quienes tienen una relación más superficial. Todos lloran porque todos los malvados pierden con la caída de Babilonia. La gran riqueza y la prosperidad llegan a su fin con su destrucción. El orden mundial jamás se recuperará de la destrucción de Babilonia.
En segundo lugar, al final resulta que las naciones no actuaron por su propia cuenta. Dios mantiene el control del proceso en todo momento (Apocalipsis 17:17; 16:19). Ninguna unión política o religiosa puede perdurar sin su apoyo. Así, en Apocalipsis 17:16, las naciones cumplen su propósito contra su propia voluntad. Su ira momentánea resulta en su propio sufrimiento final.
La caída de Babilonia no solo la separa de las naciones, sino que también la desgarra desde dentro. Apocalipsis 16:19 nos dice que Babilonia se fragmenta en tres partes: el dragón, la bestia y el falso profeta (Apocalipsis 16:13, 19). Así que ni siquiera la unidad de Babilonia dura mucho. Las diversas entidades religiosas que conforman Babilonia al final también toman caminos separados tras ser expuesto su engaño. La unidad mundial total del mal se derrumba rápidamente.
11. Cristo termina la destrucción en su segunda venida
El Apocalipsis deja claro que las naciones del mundo no se desmoronan ni se aniquilan entre sí. Al final, se requiere una ejecución proactiva por parte de Dios. Y Dios Padre no asume el control en ese momento, sino que continúa permitiendo que Jesucristo sea el agente visible de la actividad divina en el planeta. El Cordero mismo culmina la obra de destruir el mal en su segunda venida (Apocalipsis 14:9-11). Son el Cordero y sus seguidores. Quienes vencen a los diez cuernos y a la bestia (Apocalipsis 17:14). El jinete del caballo blanco y quienes lo acompañan, quienes vencen a la bestia y al falso profeta al final (Apocalipsis 19:11-21).
Aunque el Apocalipsis no llama al jinete del caballo blanco el Cordero, su descripción evoca al hijo del hombre del capítulo 1 (Apocalipsis 1:13-16) y al Cordero de Apocalipsis 17:14. En esta etapa del conflicto final, todo lo que queda de la trinidad impía y de la confederación político-secular perece. Entre los medios empleados en la ejecución divina se encuentran grandes granizos (Apocalipsis 16:17-21), fuego (Apocalipsis 14:9-11; 19:20; 20:7-10), la espada de la boca del jinete (Apocalipsis 19:21) y la acción militar (Apocalipsis 17:14).
No es otro que Jesucristo, el humilde, el manso y apacible, quien al final ejecuta la destrucción sobre las naciones. Queda a salvo en manos de alguien que ha sufrido mucho, para quien la ejecución es una obra extraña.
El Señor se levantará como en el monte Perazim, se levantará como en el valle de Gabaón, para realizar su obra, su extraña obra , y para llevar a cabo su tarea, su extraña tarea. Ahora, dejen de burlarse, o sus cadenas se volverán más pesadas; el Señor, el Señor Todopoderoso, me ha informado de la destrucción decretada contra toda la tierra (Isaías 28:21, 22, NVI).
12. El Cordero reúne a los santos para estar con él
Varios pasajes del Apocalipsis indican que el acto final del drama es cuando el Cordero reúne a los santos para estar con él para siempre. El libro del Apocalipsis no nos dice explícitamente que incluya a los justos muertos, aunque ciertos textos apoyan esta idea, al menos en un sentido limitado (Apocalipsis 1:7; 14:13; 20:4-6). Sin embargo, la resurrección de los justos muertos en la Segunda Venida es una enseñanza clara en otras partes del Nuevo Testamento.
Por eso les anunciamos esto por palabra del Señor: que nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo descenderá del cielo con un grito de mando, con voz de arcángel y con el sonido de la trompeta de Dios. Y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor (1 Tes. 4:15-17).
Observe que Pablo tiene un “remanente” aquí (“nosotros… los que quedamos ” ). Así como En Apocalipsis, el remanente está formado por quienes atraviesan la crisis final y están vivos para encontrarse con Jesús a su regreso. Son arrebatados para encontrarse con Jesús en el aire, junto con los justos muertos resucitados en el contexto del regreso de Jesús a la tierra.
El Apocalipsis tampoco nos dice explícitamente adónde lleva Jesús a los justos en su segunda venida. Solo nos dice que son reunidos con Él como se recoge el trigo para el agricultor en la época de la cosecha (Apocalipsis 14:14-16). Los santos son llevados al encuentro de Jesús en el aire, tal como Pablo les dijo a los tesalonicenses. Pero ningún texto nos dice si Jesús lleva a los justos al cielo con Él o los trae de vuelta a la tierra. Sin embargo, Juan 14:1-3 aclara este asunto:
No se turben sus corazones. Creed en Dios; creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas. Si no fuera así, ¿les habría dicho que voy a prepararles un lugar? Y si me voy y les preparo un lugar , vendré otra vez y los tomaré conmigo , para que donde yo estoy , ustedes también estén .
El elemento clave aquí aparece en el tercer versículo. Jesús se va a preparar un lugar para sus discípulos. Cuando regresa, no viene para estar con ellos donde están, sino que los llevará para que estén con él donde él está. En la Segunda Venida, Jesús reúne a los justos, tanto vivos como muertos, consigo mismo y los acompaña al cielo para vivir allí durante mil años. Luego, al final de esos mil años, regresan con él a la Nueva Jerusalén de vuelta a la tierra, para vivir allí con él para siempre (Apocalipsis 21:2, 3). Así que, aunque el Apocalipsis no nos dice explícitamente que los justos estén en el cielo durante los mil años, el traslado a la Nueva Jerusalén al final de ese período concuerda con lo que Jesús dijo a sus discípulos en Juan 14.
Resumen
He organizado los eventos finales de la batalla de Armagedón en 12 movimientos principales. No dudo que tú u otros podrían organizar estos eventos de una manera ligeramente diferente. Quizás podrían hacer una lista de 10 o 14 (en mi primer intento, tenía 10). Y podrían optar por ponerles títulos diferentes. Quizás incluso discrepen en el orden en uno o dos puntos. Pero creo que el esquema básico es claro.
El pueblo de Dios necesita tener un sentido básico de lo que viene, pero… No tienes que conoce todos los detalles Hoy. Como dije antesre, Dios nos da apoyohecy no para satisfacer otu curiosidad sobre estoy el futuro, pero para motivarvate e instruyenos hacer lo correcto Hoy. Por el bien de de aquellos lectores que Aprende mejor visualmente demostración, ofrezcola siguiente respiraciónpt para graficar la secuencia anterior:
Creo que sería útil resumir brevemente el orden de los últimos eventos de la historia de la Tierra, tal como podemos determinarlos basándonos únicamente en el libro de Apocalipsis. En lugar de un enfoque capítulo por capítulo, he basado el orden elegido en mi percepción de la secuencia en la que estos eventos realmente ocurren al final de la historia. Dado que el libro de Apocalipsis no tiene un formato lineal, sino que se mueve en el tiempo a medida que se avanza por los capítulos, este esquema debería ser una forma útil de resumir la batalla de Armagedón en su conjunto. Intentaré ser lo más preciso posible sobre los diversos eventos, pero evitando ser más específico de lo que permite el texto. Exagerar los eventos del fin suele ser más perjudicial que beneficioso.
1. Proclamación mundial del Evangelio
La vida ha continuado durante siglos desde la época del Nuevo Testamento. Generación tras generación ha pasado, muchas de ellas creyendo que eran las últimas de la humanidad. Han ocurrido muchos eventos espectaculares. Grandes guerras han azotado el mundo. Horribles tormentas, grandes terremotos, hambrunas y pestes han devastado el mundo. Sin embargo, ninguno de estos eventos ha precipitado el fin del mundo. Pero un evento decisivo marcará el cambio de la normalidad a la secuencia de eventos que realmente conducirá a la conclusión de la historia humana. Jesús lo predijo en Mateo 24:14: «Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin» (NVI). Este texto indica que es la proclamación mundial del evangelio la que precipita los eventos del fin. Si bien el libro de Apocalipsis no es… Como es explícito, la difusión global del evangelio es claramente central en la narrativa del fin de los tiempos.
Luego vi a otro ángel volar por el aire, y tenía el evangelio eterno para proclamarlo a los habitantes de la tierra: a toda nación, tribu, lengua y pueblo. Dijo a gran voz: «Teman a Dios y denle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado. Adoren a aquel que hizo los cielos y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas» (Apocalipsis 14:6, 7, NVI).
En el libro de Apocalipsis, los tres ángeles, que representan al remanente de la descendencia de la mujer (Apocalipsis 12:17), dan el evangelio eterno. Este remanente llega al final de los tiempos. El remanente de una alfombra es como el resto del rollo: no es totalmente nuevo ni totalmente diferente de la alfombra anterior. De igual manera, el remanente del fin de los tiempos será una continuidad con el pueblo fiel de Dios a lo largo de los siglos.
Sin embargo, el remanente del fin tendrá una misión e identidad únicas que se desarrollarán en el período previo a los acontecimientos finales de la historia de la tierra. En el tercer volumen de esta serie, pretendo explorar con más profundidad la misión, el mensaje y la identidad del remanente del fin de los tiempos (o la confederación de los santos, como la he llamado en este libro). Si bien la misión del remanente será única, su mensaje se basará en el evangelio del Nuevo Testamento sobre la vida, muerte y resurrección de Jesús. Se fundamentará en el evangelio, pero estará diseñado de forma única para el fin de los tiempos.
Apocalipsis 14:7 resume la versión del evangelio del fin del tiempo en tres declaraciones: Temed a Dios, dadle gloria y adoradle. “ Temed a Dios y dadle gloria , porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas” (versículo 7).
La referencia al juicio no es el punto principal del versículo. En griego, es una cláusula subordinada («porque» o «debido a que» ha llegado la hora de su juicio). Más bien, el remanente final presenta el evangelio al final en el contexto de un juicio previo al advenimiento, lo que le confiere un carácter y una urgencia únicos.
El temor de Dios
Temer a Dios significa, sobre todo, tomarlo en serio en tu vida, convertirlo en tu máxima prioridad. Este mensaje es especialmente relevante para los tiempos en que vivimos. Estamos tan sobrecargados, corriendo de una actividad a otra, que poner a Dios en el centro de nuestras vidas es un verdadero desafío. Debido a las innumerables distracciones, fácilmente descuidamos nuestra relación con Él, aunque tengamos todo el conocimiento teológico que creemos necesitar. El evangelio del fin de los tiempos pondrá a Dios en primer lugar, sin importar el costo para nuestras agendas personales.
En el Antiguo Testamento, el «temor del Señor» era una expresión común, sobre todo en los escritos poéticos de los salmos y los profetas. La poesía hebrea no se expresaba mediante rimas, sino que utilizaba el ritmo y el paralelismo de ideas para cautivar el oído. Observe el ritmo y el paralelismo de ideas en Proverbios 9:10:
“El temor del Señor es el principio“La sabiduría es el conocimiento, y el conocimiento del Santo es la inteligencia” (NVI).
Incluso en inglés, las palabras tienen un ritmo hermoso, ¿verdad? Pero observe el paralelismo de ideas. Obviamente, el verbo principal es el mismo en ambos versos: «es». La última parte del primer verso, «el principio de la sabiduría», se repite en el segundo verso con la palabra «entendimiento». Esto significa que «el temor del Señor» es una idea paralela a «conocimiento del Santo». Temer al Señor es conocerlo, tener una relación viva con él. Otros textos establecen un paralelo entre el «temor del Señor» y «guardar los mandamientos» y «evitar el mal» (Sal. 111:10; Pro. 3:7; 16:6). Así pues, el concepto del Antiguo Testamento del temor del Señor tiene un profundo significado para quienes desean vivir según el mensaje de Apocalipsis 14:7. Significa conocer a Dios personalmente, ser obediente a su voluntad y evitar acciones que dañen nuestra relación con él o con los demás. Lo tomamos en serio en todo lo que hacemos.
Tomar a Dios en serio, por lo tanto, implica un elemento de responsabilidad. Vivimos conscientes de nuestra relación con Él. Conscientes de su presencia, hablamos constantemente con Él y lo escuchamos. Todas nuestras decisiones en la vida las tomaremos con la conciencia del juicio, la conciencia de que todo lo que hacemos importa, incluso si ningún ser humano en la tierra lo sabe. Sin embargo, Dios sí lo sabe, y todo le importa. Así, el pueblo de Dios del fin de los tiempos será tan fiel por dentro como por fuera. Siempre auténticos, vivirán con un sentido piadoso de «temor». En el sentido bíblico, eso significa asombro, respeto, tomar a Dios en serio en todo lo que hacemos.
A muchas personas no les gusta rendir cuentas; sienten que les impide seguir adelante. Les molesta que les digan qué hacer. Pero la realidad es que se logra muy poco en esta vida sin rendir cuentas.Capacidad. Les daré un ejemplo. Supongamos que decido salir a correr a las 6:00 a. m. ¿Qué probabilidades hay de que me levante sin dudarlo a las 5:45 a. m.? Muy pocas. Pero supongamos que quedo con un amigo en la esquina a las 6:00 a. m. Ahora pienso: « Joe cuenta conmigo , mejor me voy » . Así que me levanto de la cama y me encuentro con mi amigo para salir a correr. No importa que Joe haya pensado lo mismo. Ambos llegamos a la esquina y logramos la tarea gracias a nuestra responsabilidad mutua.
Lo mismo puede suceder con la rendición de cuentas a Dios. Sabemos que Dios está presente, que lee nuestros corazones. Así que podemos hacer un pacto con Él para hacer cualquier tarea difícil que sepamos que Él quiere que hagamos. Y la conciencia de su mirada nos motiva a levantarnos y ponernos a trabajar en la tarea que ambos hemos acordado. En los últimos días de la historia de la tierra, el pueblo de Dios estará aún más centrado en su voluntad y sus caminos, y la rendición de cuentas a Él será un poderoso motivador para hacer lo que debe hacerse.
Entiendo que el concepto del evangelio mencionado anteriormente puede ser difícil de aceptar para algunos. Tu propia historia personal puede haber incluido abuso físico, emocional o sexual. El abuso puede incluso haber ocurrido en el contexto de una iglesia o en relación con un pastor o maestro. Las figuras de autoridad de cualquier tipo, incluso las espirituales, pueden resultarte repugnantes a la luz de ese pasado. La rendición de cuentas puede ser lo último que sientas que necesitas. Mi respuesta sería que te entiendo perfectamente. El mensaje de rendir cuentas a Dios puede no ser lo que necesitas ahora mismo. La idea de que Dios ve cada acción podría llevarte a comportamientos poco saludables.
Si lo anterior es cierto en tu vida, deja ir este mensaje por ahora. Descansa en la seguridad del amor de Dios. Lee mi libro » Encontrar a Dios de Nuevo por Primera Vez » si no tienes claro cómo salva a personas como tú. El Señor no es un tirano ni un abusador espiritual. Se preocupa por ti más que tú mismo. Cuando estés listo para una relación más profunda con Él, te guiará con ternura. Simplemente no te conformes con una vida disminuida porque las cosas han sido difíciles para ti. Estudia los Evangelios y libros como » El Camino a Cristo» y » Encontrar a Dios de Nuevo». Busca mentores saludables que te ayuden a desenredar pensamientos confusos y negativos. Asiste a un grupo pequeño con personas mentalmente sanas y estables. Visita a un consejero y exprésale a Dios las cosas que ni siquiera puedes decirle ahora mismo (ver » El Deseado de todas las gentes») .p. 297). Sepa que hay una meta más elevada para su vida en estos tiempos finales y dedique mucho tiempo a la oración para estar dispuesto a conocer la verdad y a seguir a Dios dondequiera que lo guíe.
Dale gloria a Dios
Dar gloria a Dios también requiere que lo pongamos en primer lugar en cada pensamiento y acción. Pero el concepto de «gloria de Dios» presenta algunos giros singulares en las Escrituras que vale la pena explorar. «Gloria», por supuesto, tiene un significado principal de resplandor o esplendor. Un espectáculo de fuegos artificiales gigantesco en la ciudad de Nueva York o Disney World es «glorioso». Algunas de las deslumbrantes vistas de Elena de White del trono de Dios la llevaron repetidamente a exclamar: «¡Gloria!».
Sin embargo, para nosotros, el significado secundario del término es más relevante: tiene que ver con el honor, la alabanza y el orgullo. Por naturaleza, todos nos glorificamos. Nos glorificamos de lo que poseemos: esa casa nueva, ese auto nuevo o ese sistema de sonido envolvente. Nos glorificamos de nuestros logros, nuestros doctorados, nuestras carreras profesionales, nuestros bautismos, nuestros logros deportivos (¡aunque sean de hace 30 años!). Y algunos, por supuesto, nos glorificamos mucho del tamaño (o supuesto tamaño) de los peces que hemos pescado. Nos glorificamos de quienes conocemos, de nuestros hijos exitosos y de las celebridades que hayamos visto o con quienes hayamos hablado brevemente. Nos glorificamos de cualquier cosa que nos haga ver mejor que los demás.
Así que, cuando se trata de dar gloria a Dios, el significado básico es basar nuestro orgullo y alegría no en nosotros mismos ni en lo que hemos hecho, sino en lo que Dios ha hecho por nosotros. Gloriarse en nuestras posesiones, nuestro desempeño o en las personas que conocemos es como apoyarse en un palo roto. Las circunstancias de la vida pueden arrebatárselas repentinamente. Lo único que nada puede quitarnos es la realidad objetiva de lo que Dios ha hecho por nosotros en Cristo. Es un concepto claramente enseñado en las Escrituras:
“Así dice el Señor: No se gloríe el sabio en su sabiduría, Ni se alabe el poderoso en su poderío, ni se alabe el rico en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar , que me entiende y me conoce” (Jer. 9:23, 24).
Trágicamente, es perfectamente natural que los seres humanos pecadores se centren en sus propias riquezas, su propia sabiduría, su propia fuerza. Constantemente estamos… Jugar a la superioridad con los demás para demostrar que somos más inteligentes, más fuertes o que tenemos mejores juguetes que el resto. Pero concentrarnos en nuestra propia sabiduría, fuerza o posesiones materiales nos distrae de lo único que nos preparará para los acontecimientos del fin de los tiempos. La paz verdadera y duradera solo puede llegar cuando nos centramos en algo más allá de nosotros mismos. Pablo expresó esto en una de sus frases más impactantes: «Lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo» (Gálatas 6:14).
He usado deliberadamente la versión King James para estos dos últimos textos, a pesar del estilo arcaico, porque conserva el uso constante de los idiomas originales. Tanto el griego como el hebreo usan la palabra «gloria» con referencia a aquello en lo que las personas encuentran su «orgullo y alegría». Las cosas de las que hablamos con entusiasmo, las cosas que nos rondan la mente constantemente, las cosas que nos motivan, esas son las cosas en las que nos «gloriamos».
Según Apocalipsis 14:6, 7, la proclamación final del evangelio subrayará el componente de gloria. El pueblo de Dios del fin de los tiempos se centrará en Él y en lo que ha hecho, en lugar de centrarse en sí mismo y en lo que ha logrado o no. El evangelio —incluso el evangelio del fin de los tiempos— gira en torno a Él, no en nosotros. Glorificamos a Dios cuando confiamos en Él para la salvación, en lugar de en nuestros propios y desdichados intentos de añadir algo a lo que ya ha hecho. Y glorificamos a Dios cuando creemos en su Palabra y cuando descansamos en su obra consumada, como lo hizo Abraham. Glorificar a Dios es aceptar el mensaje de la justificación por la fe en la verdad (véase Evangelismo, pág. 90, y Mensajes Selectos , libro 1, pág. 372).
Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse; pero no para con Dios. Pues, ¿qué dice la Escritura? Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. Ahora bien, al que obra, la recompensa no se le cuenta como gracia, sino como deuda. Pero al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia (Romanos 4:2-5).
Pero este asunto de la «gloria» tiene una dimensión adicional. En un par de puntos cruciales, Pablo señala que podemos glorificar a Dios no solo con nuestra boca o con lo que pensamos, sino también con nuestro cuerpo. Podemos glorificar a Dios (o no) con lo que hacemos e incluso al comer y beber. «Así que, ya sea que coman o beban, o cualquier otra cosa que hagan, háganlo todo para la gloria de Dios» (1 Corintios 10:31, NVI). Si realmente somos conscientes de Él en nuestras vidas y le agradecemos…Si somos conscientes de que Él nos ha creado y nos ha dotado de dones y talentos, todo lo que hacemos importa, incluso lo que ingerimos. El pueblo de Dios del fin de los tiempos cuidará de lo que come y bebe. Dedicará tiempo al sol, al ejercicio, al aire libre y al descanso adecuado. Siempre será consciente de que otros juzgarán a Dios por su apariencia y comportamiento.
¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios? No sois vuestros, pues habéis sido comprados por precio. Por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y alma (1 Corintios 6:19, 20).
Pablo expone su punto en el contexto de una discusión sobre si es apropiado o no que los cristianos se relacionen con prostitutas. El apóstol indica claramente que el pecado sexual agrava la falta de gloria para Dios, ya que involucra a dos personas, no solo a una. Demuestra confusión espiritual porque implica que una misma persona puede glorificar a Dios con la boca o la mano, pero usar otra parte del cuerpo para glorificarse a sí misma y explotar a otros. Lo que hacemos con nuestro cuerpo es muy importante para Dios y tiene un poderoso impacto en quiénes somos y en lo que nos convertimos.
Cuando se descubre que un ministro o un predicador televisivo practica precisamente lo que predica en contra, son Dios y su iglesia los más perjudicados. De estas cosas, las personas seculares concluyen que la fe cristiana es, en última instancia, una farsa y que Dios no cambia vidas ni transforma comunidades. Cuando usamos nuestra sexualidad para la autogratificación, negamos nuestra propia profesión de fe y desprestigiamos el nombre de Dios. Lo que hacemos en respuesta al evangelio es fundamental. Podemos glorificar a Dios con nuestro cuerpo.
Recuerdo haber guiado a un grupo turístico adventista en un país musulmán hace unos años. El autobús llevaba 37 adventistas y dos musulmanes fumadores empedernidos (el conductor y el guía). Al segundo día de viaje, todo el grupo enfermó con un virus intestinal que también les produjo fiebre alta. La enfermedad se extendió por todo el autobús durante casi diez días, mientras que el conductor y el guía no sufrieron ningún daño. El grupo se puso tan malhumorado que el guía amenazó repetidamente con abandonar el tour. ¿Qué impresión de los adventistas creen que se llevaron el conductor y el guía de ese tour?
La salud perfecta ciertamente no es una opción en esta vida. Estamos acosados por los desechos tóxicos, la contaminación y el estrés de un mundo de internet. Sin embargo, el pueblo de Dios del fin del mundo vivirá de tal manera que otros notarán una diferencia.¡Una diferencia positiva! ¿Sientes que aún no has llegado a ese punto? Yo tampoco. Pero es bueno tener presente el propósito de Dios; nos ayuda a mantenernos enfocados en la meta.
Adorando a Dios
El mensaje del evangelio para el fin de los tiempos también incluirá un llamado a adorar a Aquel que creó todas las cosas. En » Lo que la Biblia dice sobre el fin de los tiempos», muestro cómo este concepto se relaciona con el sábado. El evangelio sigue centrándose en Él, no en nosotros. Lo adoramos en plena obediencia a todos sus mandamientos, con especial énfasis en el sábado como prueba de hasta dónde estamos dispuestos a llegar como pueblo de Dios en nuestro compromiso con Él. Elegimos adorarlo como Él lo requiere porque se trata de Él, no de nosotros. Evitando las falsificaciones, nos centraremos en detalle en todo lo que Dios nos llama a hacer. Y lo haremos incluso a un gran costo para nosotros mismos.
Hace poco regresé de una conferencia en Guam, una hermosa isla del Pacífico occidental. Allí conocí a Steve. Steve es el dueño y gerente del club de playa más conocido de la isla. Ofrece a los visitantes experiencias frente al mar como paseos en moto acuática, parasailing, avistamiento de delfines y esnórquel. Al ser confrontado con la verdad sobre el sabbat, se dio cuenta de que el sábado era el día de mayor actividad de la semana para su negocio. Y también era el día en que la gente se inscribía para el domingo, el segundo día de mayor actividad. Por lo tanto, perdería los dos días de mayor facturación cada semana, y ya tenía millones de dólares en deudas. Era probable que si cerraba en sabbat, su negocio quebraría y tendría que despedir a todos sus empleados. Razonó que no era justo para ellos verse tan afectados por su propia decisión personal.
Pero bajo la convicción del Espíritu, decidió confiar en Dios y cerrar su negocio los sábados. Al informar a los principales hoteles de playa de su decisión, solo recibió burlas y el cierre total de sus negocios, ¡y ellos habían sido su principal fuente de ingresos! Sin embargo, siguió adelante. Ese viernes por la noche cerró el negocio, apagó las luces y dejó el contestador automático encendido. ¡Ese sábado tuvo el peor clima que Guam había visto en mucho tiempo! Cuando revisó el teléfono el sábado por la noche, se sorprendió al encontrar muchísimas reservas para el domingo. ¡Muy por encima de lo habitual! El mismo patrón climático se mantuvo todos los fines de semana durante seis meses. El sábado hizo un tiempo terrible, y el domingo estuvo precioso. Con su espíritu de servicio y su preocupación por la gente, transmitido a través de sus empleados, su club de playa no solo no fracasó, ¡sino que se convirtió en la empresa dominante del mercado local!
Lo vi con mis propios ojos. Cada vez que uno de sus barcos llegaba al muelle, una larga fila de gente esperando para subir lo llenaba rápidamente. Al mismo tiempo, noté que los barcos de sus competidores nunca estaban llenos. A menudo solo llevaban dos o tres personas (los barcos de Steve llevaban a una docena de personas a la vez para practicar parasailing y otros deportes acuáticos). Era evidente que su operación contaba con una suerte excepcional.
¿Y si su negocio hubiera fracasado? ¿Y si se hubiera declarado en bancarrota? Steve sigue convencido de que el único camino a la felicidad y la paz es a través del evangelio de Jesucristo y de una respuesta a ese evangelio que incluya la obediencia plena a todos los mandamientos de Dios. Es mejor no tener nada de este mundo que perder lo que se tiene en Cristo. Tal era el espíritu de los mártires. Steve ha experimentado, no solo el compromiso con el evangelio de los últimos tiempos, sino también el poder de un Dios Creador para crear algo de la nada.
Otros textos evangélicos en el Apocalipsis
Apocalipsis 14:6-7 no es el único pasaje del libro que hace referencia a una proclamación final del evangelio. Apocalipsis 16:15, como hemos visto, refleja el mensaje a Laodicea (Apocalipsis 3:17-18). Al final de los tiempos, habrá un llamado a la autenticidad y a estar plenamente preparados para la segunda venida de Jesús. Los cuatro ángeles de Apocalipsis 7:1-4 contienen los vientos de la contienda para que el mensaje final del sellamiento pueda difundirse por todo el mundo. En los últimos momentos de la historia de nuestro mundo, el «misterio de Dios» se consumará (Apocalipsis 10:6-7). Los dos testigos de Apocalipsis presentan un mensaje que incita a la gente a temer a Dios y a darle gloria justo antes del fin del tiempo de gracia (Apocalipsis 11:11-13). Y finalmente, un ángel poderoso ilumina el mundo entero con la gloria de Dios justo antes del fin (Apocalipsis 18:1).
Así pues, el concepto de una proclamación final del evangelio antes del fin del tiempo de gracia es un tema central en todo el libro de Apocalipsis. Incluso se podría añadir Apocalipsis 1:4-7, donde fuertes referencias a la muerte, resurrección y reinado celestial de Cristo preceden a una mención de su segunda venida. Todo el libro de Apocalipsis trata sobre el evangelio en el… Contexto de los acontecimientos justo antes del final.
El resultado de la proclamación final del evangelio es una confederación mundial de los santos, conocida como el remanente (Apocalipsis 12:17); los 144.000 (Apocalipsis 7:1-8 y 14:1-5); la gran multitud (Apocalipsis 7:9-17 y 19:1); los santos (Apocalipsis 13:7; 14:12); los llamados, escogidos y fieles seguidores del Cordero (Apocalipsis 17:14); y los vigilantes que se aferran a sus vestiduras (Apocalipsis 16:15; 3:17, 18), lavados en la sangre del Cordero (Apocalipsis 7:15-17; 19:7, 8). Esta multitud de imágenes representa al único pueblo de Dios al final de los tiempos.
¿Cómo llega el evangelio a la atención universal al final? ¿Hay algún giro nuevo, algún detalle teológico sobre el evangelio que se haya pasado por alto hasta entonces? Lo dudo bastante. Muchas personas y grupos afirman que si tan solo se enseñara a su manera, todo sería diferente. Sin embargo, esos diversos giros no han cambiado el mundo. Si aceptamos la afirmación del Nuevo Testamento de que presenta la forma completa y definitiva del evangelio (Rom. 16:25-27; Ef. 3:1-7), entonces no necesitamos un nuevo evangelio, sino uno presentado en el contexto de una nueva situación al final. El giro decisivo en el interés del mundo ocurrirá debido a la influencia de Dios en los acontecimientos. Él llevará las cosas hasta el punto en que el evangelio del Nuevo Testamento y quienes lo proclaman se convertirán en el centro de la atención mundial (Ap. 10:11; 14:6). Si bien no es el centro de atención del mundo ahora, lo será entonces, y el pueblo de Dios necesita estar preparado para transmitir dicho mensaje con poder y claridad.
2. Proclamación mundial de un evangelio falso
El libro de Apocalipsis también nos enseña que al final ocurrirá una proclamación mundial de un evangelio falso (Apocalipsis 9:14-16; 16:13, 14). Esta falsificación será el gran engaño de la trinidad impía (Apocalipsis 13). Busca confundir a quienes escuchan el verdadero evangelio respecto a dónde se encuentra la verdad. Ambas proclamaciones se difunden al mundo simultáneamente. La predicación del verdadero evangelio es el contexto en el que opera el engaño del fin de los tiempos (véase Mateo 24:24-27 en el contexto del versículo 14 y 2 Tesalonicenses 2:8-12).
Encontramos referencias a la falsificación de Satanás en varios contextos además del de Apocalipsis 13. La contraparte de Apocalipsis 10:7 y 11:11-13 es el temible piArquitectura de la sexta trompeta (Apocalipsis 9:13-21). La descripción del grotesco ejército de la sexta trompeta es tan militar como la batalla de Armagedón, pero su misión se enmarca claramente en el contexto de la fe. y la incredulidad. Este ejército de 200 millones es la contraparte espiritual de los 144.000 (compárese Apocalipsis 9:13-16 con Apocalipsis 7:1-4). Opera en el mismo punto de la historia, intentando alejar a la gente del verdadero evangelio.
Como resultado de sus actividades, muchos perecen, y el remanente (Apocalipsis 9:20, 21), el resto de la humanidad, se niega a arrepentirse. El remanente impenitente contrasta claramente con el remanente de Apocalipsis 11:13, que sí se arrepiente y glorifica a Dios. Por lo tanto, la doble acción durante la sexta trompeta (que abarca de Apocalipsis 9:12 a 11:14) produce un resultado contrastante: personas que se arrepienten y personas que no. La falsificación mundial del evangelio está en acción en la sexta trompeta.
Apocalipsis primero identifica la trinidad falsa. Apocalipsis 16 la especifica como el dragón, la bestia y el falso profeta (versículo 13). Estos envían tres espíritus inmundos como ranas como «mensajeros del evangelio». Los espíritus salen al mismo mundo que el verdadero evangelio de los tres ángeles (Apocalipsis 16:13, 14; cf. 14:6). El libro de Apocalipsis señala las acciones del evangelio falso, por lo tanto, mediante grupos de ángeles contrastantes. Cuatro ángeles liberan las fuerzas del mal del río Éufrates (Apocalipsis 9:14, 15) y cuatro ángeles buscan contenerlas y difundir el mensaje sellador del verdadero evangelio (Apocalipsis 7:1-3). Tres ángeles demoníacos reúnen a los reyes del mundo en Apocalipsis 16:13, 14 y tres ángeles divinos presentan el mensaje de Dios para los últimos días en Apocalipsis 14:6-12.
Hasta cierto punto, la falsificación mundial del evangelio también se manifiesta en la fornicación y la intoxicación mencionadas en Apocalipsis 17:2. En su primera aparición, el falso evangelio tiene como propósito unir una coalición de instituciones religiosas. Pero incluso cuando esto ha ocurrido, muchas instituciones, naciones y grupos aún se resisten a los objetivos de la confederación religiosa. Por lo tanto, la continua proclamación del falso evangelio seducirá o, al menos, confundirá a los reyes y habitantes de la tierra (un asunto que analizaremos en breve).
La proclamación falsa produce una confederación religiosa mundial en oposición al Dios verdadero. Como vimos antes, el libro de Apocalipsis le da muchos nombres: el dragón, la bestia y el falso profeta (la trinidad impía —Ap. 16:13); la prostituta Babilonia (Ap. 17:1-6); la ciudad de Babilonia (Ap. 17:18 y 18); y la gran ciudad (Ap. 11:8; 16:19; 17; 18). La promulgación de un evangelio falso logrará convencer a las instituciones religiosas del mundo de que tienen más intereses en común. que las que los separan. Como mínimo, tendrán un objetivo común: frustrar la confederación de los santos, cuyo evangelio expone la ilegitimidad de la religión falsa y su pasión por servir a Dios de maneras que glorifican el orgullo y el poder humanos en lugar de a Dios.
Es necesario un estudio mucho más profundo de la Palabra de Dios; especialmente Daniel y el Apocalipsis deben recibir atención como nunca antes en la historia de nuestra obra… El Espíritu Santo ha moldeado las cosas de tal manera, tanto al dar la profecía como en los eventos descritos, que enseña que el agente humano debe mantenerse oculto en Cristo , y que el Señor Dios del cielo y su ley deben ser exaltados . Lean el libro de Daniel . Repasen, punto por punto, la historia de los reinos que allí se representan. Contemplen estadistas, concilios, ejércitos poderosos, y vean cómo Dios obró para humillar el orgullo de los hombres y reducir la gloria humana al polvo . (Elena G. de White, Testimonios para los Ministros, pág. 112; cursiva añadida).
Un paralelo interesante con este concepto en Apocalipsis es el del “misterio de iniquidad” en 2 Tesalonicenses 2. El misterio de iniquidad es la proclamación de un evangelio falso a lo largo de la era cristiana (cf. Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día , vol. 7, págs. 269-271). Se restringe por un tiempo (versículos 2, 3, 6, 7), de forma similar a como los ángeles de Apocalipsis 7 retienen los cuatro vientos. Pero la restricción se elimina al final (versículo 7), y todo el poder del evangelio falso se manifiesta (versículos 9-12). Los eventos que rodean la segunda venida de Jesús le ponen fin (versículos 8, 9). Quienes estén interesados en una exploración más exhaustiva del pequeño apocalipsis de Pablo (versículos 1-12) deberían leer el capítulo sobre él en mi libro Lo que la Biblia dice acerca del fin de los tiempos.
En este orden de eventos, he enumerado primero la proclamación del evangelio verdadero y después la de una falsificación. Si bien los textos en sí no son del todo claros al respecto, considero que el verdadero avivamiento viene primero y la falsificación le sigue. Se podría argumentar que la falsificación anticipa la verdad, pero me parece que solo en el contexto del evangelio verdadero tiene sentido la propagación de la falsedad. Solo puede haber una falsificación cuando hay algo genuino que falsificar.
Aunque no esté claro en Apocalipsis, la prioridad del evangelio parece enseñarse con claridad en otras partes del Nuevo Testamento. Es la proclamación del evangelio al mundo entero (Mateo 24:14) lo que precipita los engaños del fin (versículos 23-27) en el sermón de Jesús sobre el fin de los tiempos. La oportunidad de ser salvos (2 Tesalonicenses 2:10) establece el contexto para la eliminación de las restricciones. y el engaño total de 2 Tesalonicenses 2:7-9. Cuando el verdadero evangelio se convierta en noticia de primera plana en todo el mundo, el maligno desplegará todas sus artimañas para contrarrestarlo y derrotarlo. Su contraataque ocupa un lugar central en la batalla de Armagedón.
A medida que los dos «evangelios» realizan su obra, surgen a la vista dos confederaciones mundiales: la confederación de los santos y la confederación de la religión. La confederación de los santos es el resultado espiritual del verdadero evangelio obrando en los corazones de las personas. Espíritus afines de cada nación, tribu, idioma y religión se unirán, encontrando causa común en un mundo enloquecido. En reacción a su pérdida de poder e influencia, las instituciones religiosas del mundo buscarán contrarrestar este desarrollo con un sustituto plausible pero defectuoso. Eso, junto con algunas amenazas, proporcionará el escenario para una unidad mundial de las instituciones religiosas, algo que nunca antes ha sucedido realmente. Los santos tal vez no sean visibles como un cuerpo organizado en la tierra, pero Dios sin duda los conocerá. La confederación mundial de la religión, por otro lado, será mucho más pública y obvia.
¿Cómo será esta falsificación, según el Apocalipsis? Ciertamente no enseñará a obedecer todos los mandamientos de Dios. La obediencia a los mandamientos de Dios marca la diferencia entre los seguidores del evangelio verdadero y los de la falsificación. Además de cuestiones como las leyes dominicales, podría haber restricciones al culto sabático, requisitos para realizar ciertos negocios los sábados, o quizás incluso una alternativa espiritualmente convincente: «guardar cada día como si fuera sábado» (¡pero intenta hacerlo mientras te ganas la vida!).
Además, la falsificación más poderosa del evangelio siempre ha sido la salvación por obras. En la base de toda religión pagana (véase Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, pág. 35) se encuentra la exigencia de apaciguar a un dios que, en el mejor de los casos, necesita ser persuadido de que vale la pena prestarle atención. En el peor de los casos, los dioses paganos son maliciosos y exigen apaciguamiento constante para que los humanos sobrevivan. ¡Qué horrible manera de vivir! Y, sin embargo, en muchos sentidos, los cristianos tratan a Dios como si no se pudiera confiar en Él. No importa cuán claramente el evangelio describa sus acciones previas a nuestro favor, seguimos respondiendo como si tuviéramos que ganarnos su favor. Tememos que, hagamos lo que hagamos, Él nunca perdonará a alguien tan miserable como nosotros. Así que vamos a la iglesia, damos limosna y hacemos buenas obras, esperando contra toda esperanza que Dios podría decidir ser misericordioso y perdonar nuestros pecados. Y en el proceso, sin querer, lo llamamos mentiroso, pues ha prometido perdonar a todos los que confiesen su condición (1 Juan 1:9).
Así que la falsificación del evangelio del fin de los tiempos incluirá alguna forma de justicia por obras, la idea de que, a menos que realices ciertos rituales, recurras a ciertos mediadores humanos, pagues cierto precio o te unas a un grupo en particular, no puedes alcanzar el favor de Dios. El comportamiento humano se convierte en la condición para ser aceptado por Él, no el gran poder de Dios manifestado en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo.
Pero ¿no es el sábado una forma de justicia por obras? ¿Cómo puede el verdadero evangelio exaltar tanto la obediencia a los mandamientos como la salvación solo por fe? Esa es la tensión que debe preservarse para que el evangelio se comprenda correctamente. Somos salvos solo por fe, pero la fe salvadora nunca está sola. Una vida transformada demuestra una verdadera fe salvadora. Sin embargo, no es el cambio de vida lo que nos libera, sino la obra de Dios la que nos salva. Una vida transformada es simplemente una respuesta agradecida a lo que Dios ya ha hecho por nosotros.
Piénsalo así: Si fuéramos salvos por obras, de cualquier manera, entonces todas nuestras buenas obras, toda nuestra bondad, toda nuestra observancia del sábado, todo nuestro servicio a Dios, serían, en última instancia, actos egocéntricos. Haríamos todo eso para estar bien con Dios. Nuestra obediencia tendría un propósito egocéntrico. Y la raíz de todo pecado es el egoísmo.
Pero cuando comprendemos que somos salvos por gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús (Rom. 3:24, 25) y que incluso nuestras mejores obras nunca serán suficientes para salvarnos (v. 23; 4:1-5), entonces nuestros actos de bondad y servicio se convierten en la evidencia viviente de que somos salvos por la poderosa acción previa de Dios. Nuestras obras ya no tienen un motivo egoísta, porque nos damos cuenta de que por sí mismas no nos llevan a ninguna parte. Hacemos buenas obras para los demás porque estamos aprendiendo a amarlos como Dios los ama. Y guardamos el sábado y adoramos a Dios debido a una gratitud desbordante por todo lo que Él ha hecho. Nuestras obras se convierten en una reacción en lugar de una acción primaria. Como resultado, nuestra salvación ya no se trata de nosotros, ¡se trata de Él!
Así que observar el sábado no es necesario para ganarse el favor de Dios. Más bien, es la reacción agradecida de quien sabe que las obras más importantes ya se han hecho en Cristo. El sábado se convierte en un descanso de nuestras… Los intentos necios de ganarse el favor de Dios son un descanso en sus obras, no en las nuestras (Hebreos 4:9-11). Además, el sábado ya no se trata de lo que hacemos, sino de lo que Dios ha hecho. Cuando comprendemos estas cosas, observar el sábado se convierte en un deleite en lugar de una carga.
3. Formación de una unidad política mundial
El tercer desarrollo en la secuela del fin de los tiemposLa ocurrencia de los acontecimientos es el establecimiento de una leysecular mundial y unidad política que creará una verdadera “Naciones Unidas” por primera vezn la historia del mundo (Rev. 16:12; 17:1, 15, 12, 13) Este evento paralelo a la formación de dos estafadores religiososLas federaciones tienen muchos nombres en Revelation. El libro lo representa por el Éufrates. Río (Apocalipsis 16:12; 17:15); los reyes de ttodo el mundo habitado (Apocalipsis 16:14); el hombrey aguas (Apocalipsis 17:1, 15); los reyes de la tierra (Apocalipsis 17:2; 18:3-9); la tierra habitólers o habitantes de la tierra (Apocalipsis 13:12 y 17:2, entre otrosde ella); la bestia (Apocalipsis 17); los 10 cuernos (Apocalipsis 17); las ciudades de las naciones (Apocalipsis 16:19); siete montesns (Apocalipsis 17:9); y sIncluso reyes (versículo 10). Cuando esta política La confederación es completaete, el mundo tendrá tres grandes globosl confederaciones, cada una simbolizado de diversas maneras en Revelación, ilustrada de la siguiente manera:
El libro de Apocalipsis no detalla con mucho detalle el desarrollo de la unidad política. El uso de la imagen de la bestia de siete cabezas y diez cuernos indica que forma parte del legado de los imperios mundiales anteriores que se ven en Daniel 7 y Apocalipsis 12 y 13: Egipto, Asiria, Babilonia, Persia y Grecia (Apocalipsis 17:10, 11). Para una visión más completa de los detalles de Apocalipsis 17:10, 11, véase el apéndice al final de este libro.
La confederación surge en al menos dos etapas. Es plenamente viable solo cuando un subgrupo significativo de diez reyes decide unirse y apoyar al resto de la bestia. «Los diez cuernos que viste son diez reyes que aún no han recibido reino, pero que por una hora recibirán autoridad como reyes junto con la bestia. Tienen un mismo propósito: entregarán su poder y autoridad a la bestia» (versículos 12-13, NVI). Muchos desearían ser mucho más específicos sobre estos temas de lo que he optado por ser aquí, pero las aplicaciones ultraespecíficas al presente o al futuro inmediato han dado lugar a muchas imprecisiones vergonzosas de interpretación. Si bien textos como Apocalipsis 17:12-13 no nos dan suficientes detalles para saber de antemano exactamente cómo resultarán las cosas, sí nos proporcionan suficiente información para reconocer estas realidades cuando lleguen. Es fundamental que el pueblo de Dios conozca las profecías sobre el futuro, incluso si es difícil aplicarlas a eventos específicos con antelación. Sin embargo, se nos asegura que si conocemos el texto, reconoceremos los principales movimientos cuando surjan (Juan 13:19; 14:29). Observen las palabras de Jesús mismo: «Les digo esto ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda , crean que yo soy» (Juan 13:19).
Jesús no promete que la profecía (hablando específicamente de sus propias palabras) daría a los discípulos un resumen detallado e inequívoco de los acontecimientos con antelación. Sin embargo, les aseguró que cuando los acontecimientos reales ocurrieran, podrían discernir los tiempos y tener la fe necesaria para sobrevivir espiritualmente. Dios envía la profecía no para satisfacer nuestra curiosidad sobre el futuro, sino para ayudarnos a desarrollar la fe que necesitamos en el presente.
Si bien la confederación mundial de naciones ciertamente participa en el plan de Satanás para el fin, también forma parte del plan y la acción de Dios. De hecho, el Señor mismo impulsa esta versión de las Naciones Unidas para el fin de los tiempos. «Porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar su propósito, poniéndose de acuerdo para darle a la bestia el poder de gobernar hasta que se cumplan las palabras de Dios» (Apocalipsis 17:17, NVI).
Dios tiene el control total de los acontecimientos de principio a fin: Él dispone las cosas de tal manera que atrae la atención mundial al evangelio; Él vigila a Satanás y a sus agentes mientras ponen en marcha la gran falsificación del evangelio del fin de los tiempos; y también precipita la confederación política del fin de los tiempos. Apocalipsis 17:17 ve los acontecimientos desde una perspectiva mundial. En 2 Tesalonicenses 2, por otro lado, Pablo adopta un enfoque más individualizado (versículos 9-12). El apóstol implica que hay tres grupos de personas: (1) los que aman la verdad, (2) los que odian la verdad, y (3) los que se mantienen indecisos. Sus tres categorías individuales corresponden a las tres grandes confederaciones mundiales de Apocalipsis. Un grupo ama la verdad (los santos), un segundo la odia (las instituciones religiosas), y el tercero es reacio a comprometerse con uno u otro (las naciones). Y Dios tiene el control de todo el proceso: «Por eso Dios les envía un poder engañoso para que crean la mentira» (versículo 11, NVI). Es la batalla por la tercera categoría (el grupo político-secular que no ama ni odia la verdad) la que proporciona el contexto para los capítulos finales de la batalla de Armagedón.
Los tres primeros pasos en el orden de los acontecimientos finales, por lo tanto, representan el desarrollo de tres grandes confederaciones globales. Es evidente que no nos encontramos ahora (al momento de escribir esto) en el proceso de estos acontecimientos, ya que ninguna de las tres facciones está actualmente en su lugar, aunque es posible que las tres estén en proceso. En cierto sentido, los tres primeros desarrollos de los acontecimientos finales se desarrollarán en paralelo, por lo que la secuencia en la que los he colocado es probable, pero no segura. Los observadores de los medios de comunicación podrían percibir las corrientes políticas antes de percibir las religiosas, por ejemplo, pero según el escenario del Apocalipsis, los movimientos decisivos son los religiosos.
Así pues, mi conjetura fundamentada es que la proclamación mundial final del evangelio (bajo la guía y disposición de Dios) precipita la falsificación mundial como reacción. En algún momento de este proceso, una creciente colección de alianzas nacionales acerca cada vez más a una unidad global de naciones. Cuando las tres confederaciones estén en su lugar, los observadores astutos de la profecía bien podrían discernir que los eventos finales están en marcha. Pero incluso si no lo hacen, sin duda se darán cuenta de que viven en tiempos decisivos. Tiempos en los que las personas toman decisiones de vida o muerte.
El resultado final de Armagedón será una sorpresa para muchos.