por Nico Bertoa
Introducción
«Amo a YHVH, pues ha escuchado mi voz y mis súplicas, porque ha inclinado a mí su oído, por tanto, lo invocaré en todos mis días.» (BTX4 Sal 116:1-2)
¿Quién es el más interesado en esta conversación?
La oración no es solo algo que nosotros necesitamos, es algo que Dios desea. Eso transforma por completo la motivación para orar: pasás de «debo orar para no alejarme» a «Dios quiere que hablemos».
¿Cómo cambia tu enfoque si pasas de ver la oración como un deber espiritual a una conversación donde quien más anhela escucharte es Dios?
¿Describirías tu vida de oración como algo hermoso o una carga? ¿Qué contribuyó a tu perspectiva?
¿Cómo sabe el salmista que Dios escuchó su oración?
Porque ya ganó intimidad a través de la experiencia de pasar momentos a solas conversando con Dios.
¿Cuándo fue la última vez que sentiste que Dios te escuchó de verdad? ¿Qué cambió en vos después de esa experiencia?
¿Qué cambió en el salmista en este proceso de hablar con Dios, escucharlo, ser constante en su repetición?
Empezó a amarlo.
¿Sentís que a Jesús lo aprecias, lo querés mucho o lo amas?
Testimonio Personal
Al principio yo escuchaba a mucha gente en la iglesia que le decía a Jesús que lo amaba. Pero en mi caso no era así, y cuando conversaba con Jesús le decía que yo no quería ser falso con Él y decirle que lo amaba cuando en realidad lo quería mucho. Pero fue pasando el tiempo y de repente ese cariño, esa sensación de quererlo mucho se transformó en amor. Así llegó el primer “te amo”. Entonces, me di cuenta de que en realidad ese amor va a venir como resultado de pasar tiempo a solas en intimidad, practicando la oración y meditación de su palabra con Él, junto con aventuras, anécdotas, testimonios y experiencias juntos.
La lección de esta semana no se focaliza en personas con una disciplina heroica, sino en personas que probaron la experiencia de ser escuchadas por Dios y no pudieron dejar de buscarlo.
Si bien vamos a estudiar a personajes que hicieron de la oración parte de sus vidas, esto tiene que servirnos de disparador para no ser espectadores de la vida de oración ajena sino ser protagonistas de una propia.
Daniel y la disciplina espiritual
¿Cuáles son las historias de Daniel más increíbles?
- La prueba de la dieta (Capítulo 1)
- El sueño de la estatua (Capítulo 2)
- La locura de Nabucodonosor (Capítulo 4)
- La Escritura en la pared (Capítulo 5)
- El foso de los leones (Capítulo 6)
Normalmente, admiramos a Daniel por sus dones y su valentía. Pero ¿de dónde venía todo eso? La respuesta es la oración.
«Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara alta que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su DIOS, como antes acostumbraba hacerlo. Y aquellos hombres, tumultuados, hallaron a Daniel haciendo petición y rogando en presencia de su DIOS.» (BTX4 Dn 6:10-11)
¿Cómo intentó atacar Satanás?
Daniel se había dejado transformar por Dios mediante una vida de oración constante; por lo tanto, no podía atacar su reputación. Debido a esto, el enemigo fue a la fuente, a atacar el hábito que lo transformaba a Daniel: la oración. La amenaza de muerte llega directamente contra este hábito, y él no lo cambia. Eso dice algo que ninguna declaración doctrinal puede decir con la misma fuerza: para Daniel, dejar de orar hubiera sido más costoso que morir.
¿Qué tácticas usa el enemigo en tu caso para atacar tu vida de oración?
¿Qué herramientas para la oración podemos aprender de Daniel?
- Tener un lugar fijo para estar a solas con Dios.
- Orar de rodillas.
- Pedir, clamar y agradecer.
- Tener un horario estructurado.
- Hacerlo 3 veces al día.
- Ser constante sin importar circunstancias externas.
La oración no es un recurso de emergencia que Daniel descubre en ese momento. Ya estaba instalada en él. Por eso puede activarla de inmediato bajo presión extrema. Es como quien naturalmente respira más rápido cuando hace ejercicio. Ni lo piensa, le sale natural.
Dios respondió a Daniel no una vez en una gran crisis, sino sistemáticamente, a lo largo de décadas, en el contexto de una relación construida día a día. Eso revela un Dios que no es solo el Dios de los momentos extraordinarios, sino que está presente en los detalles de la vida diaria. El hábito formó el carácter, y el carácter se expresó en la crisis.
Acabamos de ver herramientas que Daniel usó en su oración. Las herramientas tienen distintas características:
- Si las tengo pero las guardo y no las uso, es lo mismo que no tenerlas.
- Su eficacia aumenta con la práctica.
- Toda herramienta no es necesaria para todos; algunos usan un conjunto, otros usan otro.
- No necesariamente todos los días uso todas.
- Las herramientas no son el fin, sino un medio.
¿En qué posición orar?
Una gran definición para la oración la encontramos en el libro El Camino a Cristo de Ellen White. “Orar es el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo” (p. 138).
Lo más importante en la oración es la apertura, no la postura. La reverencia no se demuestra por la posición del cuerpo sino del corazón.
- De pie: «Y cuando estéis en pie orando, si tenéis algo contra alguien, perdonad, para que también vuestro Padre celestial os perdone vuestros delitos.» (BTX4 Mr 11:25)
- De rodillas: «Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra, y puesto de rodillas, oraba,» (BTX4 Lc 22:41)
- Postrado / Rostro en tierra: «Y yendo un poco más adelante, cayó sobre su rostro, y orando dijo: ¡Oh Padre mío! Si es posible, pase de Mí esta copa; pero no como Yo quiero, sino como Tú.» (BTX4 Mt 26:39)
- Levantando las manos: «Quiero, pues, que los varones oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni cuestionamiento.» (BTX4 1Ti 2:8)
- Sentado: «Entonces el rey David fue a sentarse ante YHVH y dijo: ¡Oh Adonai YHVH! ¿Quién soy yo y qué es mi casa, para que me hayas traído hasta aquí?» (BTX4 2S 7:18)
- Mirando al Cielo / Ojos abiertos: «Estas cosas habló JESÚS, y levantando sus ojos al cielo, dijo: ¡Padre, ha llegado la hora! ¡Glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique a Ti!,» (BTX4 Jn 17:1)
¿Cuál es la posición en la que te sentís más cómodo para conversar con Dios?
Experiencia Personal
En mi caso personal, tengo aprendizaje kinestésico, así que necesito moverme. Cuando hablo con Jesús, camino por la casa constantemente. Lo hago por supuesto con los ojos abiertos, gesticulando con mis manos y rostro como cuando hablo con mis amigos. También lo hago en voz audible porque me es más fácil expresarme de forma más sincera de esa manera, y además evito que mi mente se desenfoque de la conversación. También a veces hago caminatas con Jesús en el barrio o en el parque para tener más espacio para caminar y charlar con Él.
Enoc y la experiencia en el aquí y ahora
Si Daniel nos enseña las herramientas de la oración, Enoc nos muestra en qué se convierte una vida cuando estas herramientas se vuelven naturales y constantes.
¿Qué lecciones prácticas podemos sacar de Enoc basadas en los textos de Ellen White?
- Conciencia de la presencia de Dios; Enoc educó su mente y corazón para lograr esto, que es la base para la oración.
- Oración continua: La oración como respiración del alma, el orar en todo momento de la vida cotidiana.
- Contemplación: Enoc pensaba todo el tiempo en Dios y en su carácter. Esto era combustible para sus oraciones. Además, era transformado por contemplar esto.
- Retiradas: Pasaba mucho tiempo en la soledad dedicándose a la oración y a la meditación con el objetivo de comprender mejor la voluntad de Dios para cumplirla.
- Conversación sincera: Su oración se convirtió en una conversación acerca de todo lo que le pasaba y con mucha profundidad. El pedir y el agradecer eran parte pero no lo principal.
La conciencia de la presencia es la base. La oración continua es la frecuencia — cuándo. Las retiradas son el espacio — dónde y cómo. La contemplación es el contenido — en qué se detiene la mente. Y la conversación sincera es la calidad — cómo fluye esa comunión cuando madura.
Esto distingue dos niveles de vida de oración. El primero es el nivel de Daniel — tiempos determinados, estructura, disciplina. Es necesario y es el punto de partida. El segundo es el nivel de Enoc — la oración como comprensión experiencial de lo que significa caminar con Dios. Daniel te enseña a empezar. Enoc te muestra dónde llegás cuando no parás.
¿Cuál es la que más te falta y cuál es la que más tenés desarrollada?
Experiencia Personal
En mi caso personal, Enoc es mi personaje favorito de la Biblia (después de Jesús, por supuesto). Si buscamos a Enoc en la Biblia, vamos a ver pocos versículos acerca de él, pero gracias al Espíritu de Profecía podemos reconstruir toda su historia. Enoc es un personaje que no es conocido por ser un escritor de algún libro de la Biblia, o por haber convertido a millones, o por haber hecho decenas de milagros, curaciones, eventos sobrenaturales, etc. Enoc es conocido por ser el mejor amigo que Jesús siempre tuvo, una persona que lo único que anhelaba era pasar tiempo con Dios y ser transformado a su imagen. Cuando estudié en profundidad su vida, encontré que el mejor compendio práctico de cómo tener una relación íntima con Dios, fuera del ejemplo de Jesús, lo tenía él. Comparto a continuación una compilación de citas de Ellen White, focalizada en aspectos prácticos, no solo de la oración de Enoc, sino de su vida devocional entera.
Moisés y la oración intercesora
«Y volvió Moisés ante YHVH y dijo: ¡Este pueblo ha cometido un gran pecado y se ha hecho dioses de oro! Pero ahora, perdona su pecado… Si no, ¡bórrame de tu libro que has escrito!» (BTX4 Ex 32:31-32)
Moisés no justifica ni suaviza el pecado cometido por el pueblo, sino que pide misericordia, es decir, compasión por personas que están padeciendo las consecuencias de sus propias decisiones erradas.
El hecho de que Moisés ponga su salvación sobre la mesa indica que su corazón había sido transformado de tal manera que amaba a quienes no solo no le devolvían amor, sino incluso críticas y quejas constantes.
«Entonces el pueblo clamó a Moisés, y Moisés oró a YHVH, y el fuego se extinguió.» (BTX4 Nm 11:2)
Moisés intercedió de inmediato. No tenía necesariamente un tiempo específico, sino que lo hacía en tiempo presente.
Práctica:
- Cuando estés fuera de tu casa, ya sea caminando por la calle, en el transporte público, etc., intercedé por los extraños que te llamen la atención. Pedí lo que se te venga a la mente para ellos.
- Si en determinado momento alguna situación toca tu corazón o ves algo que no te gusta, conversá con Jesús acerca de eso.
«Y dijo Aarón a Moisés: ¡Ah! señor mío, no pongas sobre nosotros un pecado por el cual fuimos insensatos y en el cual pecamos. ¡No sea ella como uno que emerge muerto del vientre de nuestra madre con la mitad de nuestra carne consumida! Y clamó Moisés a YHVH, diciendo: ¡Oh Elohim, sánala ahora!» (BTX4 Nm 12:11-13)
Moisés oraba por las personas que lo envidiaban, criticaban y hablaban a sus espaldas. Peor aún, las críticas vinieron de personas tan amadas como su propia hermana. Moisés practicó el devolver mal con bien, amar a los enemigos.
¿Estás orando por las personas que te han herido o que quizás odiás o aborrecés?
Práctica:
- Confeccioná una lista de personas que a lo largo de tu vida te hayan hecho daño, o no las hayas perdonado, o actualmente no las quieras, incluso hasta llegar al odio o aborrecimiento. Comprometete a orar a diario por ellas, pidiendo lo que de venga a tu mente, y fíjate que va a pasar en tu corazón con el tiempo.
Testimonio Personal
Hubo una persona que yo llegué a aborrecer, a odiar. Incluso no deseaba que se salvara, deseaba que no existiera más. Claramente este pensamiento no es fruto del Espíritu Santo sino de mi naturaleza pecaminosa. No quería ser hipócrita con Jesús, así que cada vez que me llenaba de emociones destructivas hacia esta persona se lo contaba a Jesús y le pedía ayuda. Un ejercicio espiritual en tiempo real: identificaba la emoción, llevaba mi pensamiento cautivo a Jesús mediante la oración y esperaba. Jesús me llevó a orar a diario por esa persona y su familia, hasta el día de hoy. Al pasar el tiempo, el odio y aborrecimiento se fueron. No voy a ser amigo de esta persona, ni tampoco seguramente tenga sentimientos de ternura y dulzura por ella, pero lo importante es que mediante la oración intercesora constante y disciplinada, Jesús transformó esa rumia autodestructiva en oración por el otro.
«¡Déjame pasar, te ruego, para contemplar la buena tierra que está al otro lado del Jordán, esa hermosa serranía, y el Líbano! Pero YHVH se mostró disgustado contra mí por causa de vosotros, y no me escuchó; y me dijo YHVH: ¡Basta, no hablemos otra vez de este asunto!» (BTX4 Dt 3:25-26)
Toda oración de Moisés no era respondida necesariamente como él quería ni en los tiempos que él quería. La mayor enseñanza aquí es que cuando Dios decía “No”, Moisés igualmente continuaba con su relación, no la cortaba.
¿Te ha pasado que Dios respondió negativamente a alguna oración?
Testimonio Personal
Una vez recuerdo que quería cambiarme a otra empresa y tuve una entrevista y me había ido bien y además aceptaron mis pretensiones económicas. Llegó la mañana donde iban a llamarme para cerrar todo y yo le pregunté a Jesús si estaba de acuerdo en que me cambiara, porque la verdad es que no lo había hecho parte en el proceso. Le pedí que confirmara de alguna manera esa mañana antes de la llamada. Cuando terminé de orar, alguien que nunca me escribía me envió un texto devocional. Sintió la impresión de que debía enviármelo esa mañana, y a través de ese texto Jesús estaba diciéndome que rechazara la oferta. Mi preferencia era otra, pero como confiaba en Jesús a pesar de no entender, cuando me llamaron, decidí no cambiarme. El tiempo, como siempre, le dio la razón a Jesús.
«Acuérdate de Abraham, y de Isaac y de Israel, tus siervos, a los cuales juraste por Ti mismo, y a quienes dijiste: Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas de los cielos, y toda esta tierra que os tengo prometida la daré a vuestra descendencia y la heredarán para siempre.» (BTX4 Ex 32:13)
Moisés oraba reclamando las promesas de Dios porque por experiencia sabía que quien prometía era confiable. Como dice Ellen White: “El enemigo nunca puede arrancar de la mano de Cristo a aquel que sencillamente confía en las promesas del Señor” (Comentario Bíblico Adventista, p. 971).
Práctica:
- Cuando te topes en la Biblia con una promesa, úsala como combustible en la oración. No toda promesa es para toda persona en todo tiempo y todo lugar, pero hay promesas que son atemporales.
¿Tenés alguna promesa favorita que siempre te acuerdes y la utilices en oración?
Testimonio Personal
Yo soy muy ansioso y en el pasado tenía una batalla al levantarme. La batalla era entre pasar tiempo con Jesús y ponerme a trabajar. Un día, en conversación con Jesús, se me vino a la mente la promesa de buscar el reino de Dios y su justicia como lo primero, porque Él iba a suplir el resto. Empecé a reclamar esta promesa y a vivirla. Cuando hago esto, termino las tareas en mucho menos tiempo que antes, y con mejor calidad.
Conclusión
¿Con cuál de las tres vidas de oración estudiadas esta semana (Daniel, Enoc y Moisés) te sientes más identificado?
Para concluir, dejo una lista de bibliografía recomendada:
Para profundizar en la caminata como Enoc:
- Compilado de lecciones prácticas de Enoc según Ellen White
- Capítulo «Las Oraciones de Enoc» del libro «Viviendo la vida de Enoc»
- Compilado de George Müller
Para profundizar en la oración intercesora:
- Libros de Roger Morneau
- En el Nombre de Jesús – Ron E. M. Clouzet (sobre salir a caminar e interceder por las personas)
Para profundizar en la utilización de promesas de la Biblia para orar:
Mis favoritos sobre la oración y la relación con Jesús:
