Jesus: The Right Hand of God – Come And Reason Ministries
La Biblia es la revelación de Dios para los seres humanos pecadores. Contiene verdades, inspiradas por el Espíritu Santo a hombres que las escribieron, que no podríamos haber discernido solamente a partir de las revelaciones de Dios en la naturaleza (Romanos 1:20). Entre ellas están: la información sobre cómo Dios creó la tierra y este sistema solar en seis días y descansó el séptimo; la caída de la humanidad; la guerra que comenzó en el cielo; la promesa de Jesús como nuestro Mesías; y mucho más.
Y aunque la Biblia es un libro histórico, un registro de lo que realmente ha sucedido en la historia humana, también está llena de metáforas inspiradas por Dios, lecciones prácticas, símbolos y parábolas. En este blog, exploraremos un significado más profundo de la expresión la Diestra de Dios. Si bien “diestra” puede referirse simplemente a la mano derecha de una persona, o ser simbólica de poder (y a veces en la Escritura significa solo eso), en otras ocasiones, la Diestra de Dios se refiere al agente de acción de la Deidad, el individuo que lleva a cabo en la historia los propósitos y actividades de Dios —así como la mano derecha lleva a cabo los propósitos de una persona— y esa persona es Jesucristo.
La Biblia siempre describe a Jesús de pie o sentado a la diestra del Padre:
“Sea tu mano sobre el hombre de tu diestra, sobre el hijo del hombre que para ti afirmaste” (Salmo 80:17 NVI84, énfasis añadido).
“Dijo el Señor a mi Señor: ‘Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.’ El Señor extenderá desde Sion tu cetro de poder; tú dominarás en medio de tus enemigos” (Salmo 110:1-2 NVI84, énfasis añadido).
“Después de hablar con ellos, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios” (Marcos 16:19 NVI84, énfasis añadido).
“Pero desde ahora, el Hijo del Hombre estará sentado a la diestra del Dios todopoderoso” (Lucas 22:69 NVI84, énfasis añadido).
“El Dios de nuestros antepasados resucitó a Jesús, a quien ustedes mataron colgándolo de un madero. Dios lo exaltó a su diestra como Príncipe y Salvador, para que diera a Israel arrepentimiento y perdón de pecados” (Hechos 5:30-31 NVI84, énfasis añadido).
“Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo y vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la diestra de Dios. ‘¡Miren!’ —dijo— ‘Veo el cielo abierto y al Hijo del Hombre de pie a la diestra de Dios’” (Hechos 7:55-56 NVI84, énfasis añadido).
“Ese poder es como la fuerza grandiosa que Dios ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a su diestra en las regiones celestiales, muy por encima de todo gobierno y autoridad, poder y dominio, y de cualquier otro nombre que se invoque, no solo en este mundo sino también en el venidero. Dios sometió todas las cosas al dominio de Cristo y lo dio como cabeza de todo a la iglesia, que es su cuerpo, la plenitud de aquel que lo llena todo por completo” (Efesios 1:19-23 NVI84, énfasis añadido).
“Ya que han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios” (Colosenses 3:1 NVI84, énfasis añadido).
“El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él es, y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa. Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas” (Hebreos 1:3 NVI84, énfasis añadido).
“Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos un sumo sacerdote así: uno que se sentó a la diestra del trono de la Majestad en el cielo, y ministra en el santuario, en el verdadero tabernáculo levantado por el Señor, y no por ningún ser humano” (Hebreos 8:1-2 NVI84, énfasis añadido).
“Él los salva por la resurrección de Jesucristo, quien subió al cielo y está a la diestra de Dios, y a quien están sometidos los ángeles, las autoridades y los poderes” (1 Pedro 3:21-22 NVI84, énfasis añadido).
La Diestra de Dios está exaltada en la Escritura. La Biblia atribuye a la Diestra de Dios el poder para vencer, enseñando que es el agente activo de Dios, la fuente de grandes hechos, el que está lleno de justicia y el medio de nuestra salvación. Al leer los textos siguientes, considera quién fue el instrumento por medio del cual Dios logró estas cosas. ¿Acaso no ha sido Jesús exaltado por el Padre? (Filipenses 2:9; Hebreos 7:26). ¿No fue a través de Jesús que se realizaron los hechos poderosos de Dios, ya que sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho? (Juan 1:3; Colosenses 1:16; Hebreos 1:2). ¿No es Jesús quien lleva a cabo la salvación de Dios? Medita en cómo estos pasajes describen a Jesús y su obra para el reino de Dios y nuestra salvación.
“No fue con su espada que conquistaron la tierra, ni fue su brazo el que les dio la victoria; fue tu diestra, tu brazo, y la luz de tu rostro, porque tú los amabas” (Salmo 44:3 NVI84, énfasis añadido).
“Con majestad cabalga victorioso por la verdad, la humildad y la justicia; que tu diestra realice hechos asombrosos” (Salmo 45:4 NVI84, énfasis añadido).
“Como tu nombre, oh Dios, tu alabanza llega hasta los confines de la tierra; tu diestra está llena de justicia” (Salmo 48:10 NVI84, énfasis añadido).
“Sálvanos y ayúdanos con tu diestra, para que los que amas sean librados” (Salmo 60:5 NVI84, énfasis añadido).
“Mi alma se aferra a ti; tu diestra me sostiene” (Salmo 63:8 NVI84, énfasis añadido).
“Tienes un brazo poderoso; fuerte es tu mano, y alta es tu diestra” (Salmo 89:13 RVR, énfasis añadido).
“Canten al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas; su diestra y su santo brazo le han dado la victoria” (Salmo 98:1 NVI84, énfasis añadido).
“Sálvanos y ayúdanos con tu diestra, para que los que amas sean librados” (Salmo 108:6 NVI84, énfasis añadido).
“Gritos de júbilo y victoria resuenan en las tiendas de los justos: ‘¡La diestra del Señor hace proezas! ¡La diestra del Señor se levanta! ¡La diestra del Señor hace proezas!’” (Salmo 118:15-16 NVI84, énfasis añadido).
“Aunque yo pase por grandes dificultades, tú me darás vida; contra el furor de mis enemigos extenderás tu mano; ¡tu diestra me salvará!” (Salmo 138:7 NVI84, énfasis añadido).
“Si subo a los cielos, allí estás tú; si en el abismo me acuesto, también estás allí. Si me elevo sobre las alas del alba, o me establezco en los extremos del mar, aún allí tu mano me guiará, ¡me sostendrá tu diestra!” (Salmo 139:8-10 NVI84, énfasis añadido).
“Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa” (Isaías 41:10 NVI84, énfasis añadido).
“Mi mano echó los cimientos de la tierra, y mi diestra desplegó los cielos; cuando los llamo, todos ellos se presentan juntos” (Isaías 48:13 NVI84, énfasis añadido).
Sí, Jesús es la Diestra de Dios. El brazo de acción de Dios, el agente de la Deidad que deja la infinitud y entra en la creación física para actuar, interactuar, trabajar y cumplir los propósitos de Dios. Y ahora mismo en el cielo, Jesús está trabajando activamente para completar la misión del Padre, dirigiendo todas las agencias de la Deidad para nuestra salvación, y el Espíritu Santo escucha al Hijo para llevar a cabo la obra del Hijo salvando a los pecadores aquí hoy. El apóstol Pablo lo expresa así:
“¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la diestra de Dios e intercede también por nosotros. [Nota la palabra “también”, que significa “además del Padre”. El Padre intercede por nosotros, y también lo hace Jesús, quien es la Diestra de Dios cumpliendo lo que el Padre desea lograr: ¡nuestra salvación!] ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, o la persecución, o el hambre, o la desnudez, o el peligro, o la espada? Así está escrito: “Por tu causa siempre nos llevan a la muerte; ¡nos tratan como a ovejas para el matadero!”
Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor” (Romanos 8:31-39 NVI84, énfasis añadido).
Así que, no importa la tentación que enfrentes, ni la prueba que te ataque, ni el problema que te asalte, recuerda que Jesús, la Diestra de Dios, aquel en quien habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, está activo e intercede contra todos los poderes del enemigo por tu liberación, protección y salvación eterna. ¡Sí, tenemos un Salvador que es la Diestra de Dios!
