Santiago

Capítulo 1

Santiago, un humilde servidor de Dios y del Señor Jesucristo,

A los herederos de la promesa hecha a Abraham, que están esparcidos por todo el mundo: Reciban un saludo.

Mis hermanos y hermanas en la familia de Dios, quiero que se alegren y mantengan una actitud positiva cada vez que enfrenten dificultades de distintos tipos, porque cada prueba ejercita su confianza en Dios—lo cual vence el miedo y el egoísmo—y fortalece una aplicación constante del Remedio. Y esta participación firme en el tratamiento de Dios debe completarse para que sean plenamente sanados, maduros y con un carácter semejante al de Cristo—sin que les falte nada.

Si alguno de ustedes no entiende los métodos de Dios, si está confundido o le falta sabiduría, pídasela a Dios—quien no culpa ni castiga por preguntar, sino que con entusiasmo da sabiduría a todos los que la piden—y se les dará. Pero cuando pidan, háganlo con plena seguridad y confianza en que él anhela concedérselo: no duden ni titubeen con miedo e inseguridad, como un corcho flotando que es arrastrado por las olas del mar, porque el miedo obstaculiza la capacidad de recibir lo que él desea dar. Quienes están consumidos por el miedo no pueden pensar que recibirán algo del Señor, porque son inestables, controlados por sus emociones, e incapaces de tomar decisiones firmes.

El miembro de la familia de Dios que es pobre según los estándares del mundo debe alegrarse por su elevada posición en el reino de Dios, y quien es rico según los ojos del mundo no debe celebrar su riqueza terrenal, sino apreciar su humildad espiritual, porque los que confían en la riqueza terrenal se marchitarán y morirán como las flores del campo.

Piensen en cómo el sol abrasador quema y seca una planta: su belleza se desvanece y muere lentamente. Del mismo modo, quienes confían en las riquezas terrenales envejecerán, se debilitarán y desaparecerán mientras se esfuerzan por prosperar.

Pero la persona que persevera firmemente en el tratamiento de Dios a pesar de las pruebas, dificultades o incomodidades será sanada y recibirá la vida eterna—como fue prometido por Dios a quienes lo aman y confían en él.

Cuando sean tentados a desviarse del diseño de vida de Dios, nadie debe decir jamás: “Dios me está tentando”, porque Dios es la fuente de la vida y no puede ser tentado por desviaciones de su diseño, ni tienta a nadie. Cada persona es tentada cuando es engañada, arrastrada y seducida por sus propios sentimientos y deseos egoístas y basados en el miedo. Luego, cuando ese deseo egoísta es aceptado por la voluntad, produce elecciones que se desvían del diseño de vida de Dios; y las elecciones que se apartan del diseño de Dios producen muerte.

Así que, por favor, mi querida familia: ¡no se dejen engañar! Todo lo bueno, saludable y beneficioso se origina en el cielo y desciende del Padre que creó el universo. Él es siempre bueno y jamás cambia sus métodos de amor. No vacila, y ciertamente no es la fuente de oscuridad ni de muerte. Él es la fuente de vida, y eligió darnos nueva vida por medio de Jesús—la expresión verdadera de Dios—para que fuésemos la obra maestra de toda su creación.

Recuerden esto, mi querida familia cristiana: Busquen comprender antes de querer ser comprendidos, y no se ofendan con rapidez, porque la ira y el enojo surgen del egoísmo y no contribuyen a la restauración del carácter semejante al de Cristo que Dios desea. Por eso, desháganse de todas las influencias que degradan, contaminan y dañan el carácter, y con humildad alimenten el Remedio que Dios ha sembrado en ustedes, el cual puede sanarlos.

No se engañen a ustedes mismos siendo solo oyentes de la prescripción de Dios—aplíquenla y vivan según ella. Quien simplemente escucha la prescripción de Dios pero no la pone en práctica es como alguien que se mira en un espejo, ve que tiene suciedad en el rostro, pero se va sin lavársela, y luego se olvida. Pero aquellos que se examinan honestamente a la luz de la ley del amor de Dios—la ley que sana y libera del miedo y el egoísmo—y continúan haciéndolo cada día, sin ignorar lo que han aprendido, sino aplicándolo con diligencia, experimentan felicidad al ser sanados y transformados.

Quienes creen que están bien espiritualmente—pensando que todo marcha bien pero no pueden controlar lo que dicen—están negando su propio deterioro, y el tratamiento en el que creen no les está funcionando. El programa de tratamiento que Dios nuestro Padre reconoce como eficaz es este: amar activamente a los demás, cuidar a los huérfanos y a las viudas, y evitar contaminarse con el egoísmo del mundo.

Capítulo 2

Mi familia de Dios: Como personas que han recibido el Remedio de nuestro Señor Jesucristo, y que buscan reflejarlo en todo lo que hacen, no practiquen la discriminación.

Imaginen que en su reunión entra una persona famosa, vestida con ropa costosa, y al mismo tiempo entra un desconocido pobre, con ropa sucia y desgastada. Si ustedes halagan al personaje importante, le prestan atención especial y le dan el mejor asiento, pero ignoran al pobre, dejándolo de pie o haciéndolo sentarse en el suelo, ¿acaso no están fallando en amar a todas las personas por igual? ¿No están actuando con egoísmo, intentando congraciarse con aquel que ustedes juzgaron más valioso?

Escuchen bien, mis hermanos y hermanas: Dios ha elegido tomar a las personas que el mundo desprecia—los que son pobres según los ojos del mundo pero ricos en salud espiritual—y restaurarlas a su diseño original, haciéndolas herederas del reino de amor que ha prometido a quienes lo aman. Y sin embargo, ustedes desprecian y minimizan al pobre. Pero, ¿acaso no son los ricos y políticamente influyentes quienes los manipulan, explotan y maltratan? ¿No son ellos quienes los arrastran a los tribunales y presentan demandas en su contra? ¿Y no son los ricos y famosos quienes se burlan del humilde carácter de Cristo que ustedes han abrazado?

Vivir verdaderamente en armonía con la ley majestuosa de Dios—el diseño sobre el cual construyó la vida, y que la Escritura enseña con estas palabras: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”—es hacer lo correcto. Pero si muestran favoritismo hacia los ricos y poderosos, mientras ignoran o desprecian a los pobres y débiles, están violando los principios del amor de Dios y son diagnosticados como fuera de armonía con su diseño para la vida.

Porque quien ama en un área pero vive egoístamente en otra, aún está fuera de armonía con el diseño de Dios. El mismo que nos dio la prescripción “No cometas adulterio”, también dio “No mates”. Si no cometes adulterio pero sí asesinas, estás igualmente actuando fuera del diseño de vida de Dios y su plan de restauración.

Vivan como personas que comprenden cómo Dios construyó la vida para que funcione: actúen como quienes serán evaluados según el estándar de salud y libertad. Porque la condición real de cada uno será diagnosticada con precisión, sin encubrimientos ni disfraces espirituales, y quedará al descubierto si uno no ha sido restaurado al amor desinteresado. ¡Pero el amor desinteresado sana nuestra condición terminal!

Mis hermanos y hermanas, ¿de qué sirve que una persona afirme confiar en Dios y seguir su tratamiento si no vive de acuerdo a lo que es correcto? ¿Acaso la confianza en la capacidad de Dios para sanar, y en la efectividad del Remedio, tiene algún valor si ese Remedio no se toma ni se aplica?

Supongamos que un hermano o hermana tiene hambre, no tiene hogar ni ropa. Si alguien les dice: “Estoy orando por vos, espero que consigas comida y abrigo”, pero no hace nada para ayudar, esa oración no sirve ni para ellos ni para vos, y en realidad está malrepresentando a Dios y endureciendo tu corazón. De igual manera, afirmar que se confía en Dios sin aplicar su plan de tratamiento no tiene ningún efecto sanador, y la condición de la persona sigue siendo terminal.

Pero algunos dirán: “Los gentiles solo confían en Dios, mientras que los judíos se esfuerzan por ser salvos.” Mostrame cómo una persona puede sanar solo confiando pero sin aplicar el tratamiento de Dios, y yo te mostraré que la verdadera sanación solo ocurre cuando confiamos en Dios y seguimos su plan de tratamiento.

¿De qué sirve creer que hay un solo Dios? Hasta Satanás y sus demonios lo creen… y tiemblan de miedo.

¡Gente sin efecto! ¿Necesitan pruebas de que confiar en un remedio sin aplicarlo es inútil? ¿No comprenden que nuestro antepasado Abraham fue restaurado a una relación correcta con Dios cuando su confianza lo llevó a actuar, ofreciendo a Isaac en el altar? ¿No ven que fue su confianza lo que lo impulsó a actuar como lo hizo? Su confianza se volvió efectiva por lo que hizo. Ese es el significado de la Escritura que dice: “Abraham confió en Dios y fue restaurado a la armonía con él”, y por eso fue llamado amigo de Dios. ¿Lo ven ahora? Una persona es restaurada a la armonía con Dios al aplicar sus métodos con confianza, no simplemente por confiar sin actuar.

Así ocurrió también con Rahab, la prostituta: su confianza en Dios la llevó a actuar—arriesgó su vida al proteger a los espías en vez de protegerse a sí misma, y los envió por otro camino. Así como el cuerpo sin aliento de vida está muerto e inerte, también la confianza sin aplicación está muerta e inútil.

Capítulo 3

Mis hermanos y hermanas, no muchos de ustedes están listos para ser maestros, porque quienes enseñan deben vivir con los más altos estándares. Todos cometemos errores, pero aquellos que siempre dicen la verdad y nunca hablan con malicia son personas sanadas, maduras, y capaces de mantener el control sobre todo su ser.

Un freno en la boca de un caballo puede controlar a todo el animal. Un barco, aunque sea grande y enfrente vientos fuertes, es dirigido por un pequeño timón hacia donde el piloto quiere. Así también la lengua, aunque es una parte pequeña del cuerpo, puede presumir, exagerar o incluso inventar historias. Solo se necesita una chispa para encender un incendio forestal. Las palabras equivocadas pueden provocar un infierno: las mentiras han infectado el cosmos con el mal. Dañan a todo el ser, cauterizan la conciencia y queman el corazón, pero las mentiras serán consumidas por el fuego eterno.

Los humanos han domesticado todo tipo de animales, aves, reptiles y criaturas marinas, pero nadie ha logrado que su boca sea completamente inofensiva. La lengua puede emitir palabras venenosas, que expresan el caos y el mal que habita en el corazón.

En un momento alabamos a Dios, nuestro Padre, y al momento siguiente maldecimos a los hombres y mujeres creados a su imagen. Pensalo bien: de una misma boca salen alabanzas y maldiciones. Mis hermanos y hermanas, esto está mal, y debe terminar. ¿Acaso una fuente da agua pura un momento y agua sucia al siguiente? ¿Puede una higuera producir aceitunas, o una vid dar higos? Tampoco puede una cloaca dar agua potable.

¿Quién de ustedes es verdaderamente sabio y comprende los métodos y principios de Dios? Entonces demuéstrelo viviendo en armonía con el diseño de Dios para la vida—una vida de amor en acción, que da con humildad para bendecir y elevar a los demás.

Pero si en el corazón alimentás motivos egoístas, arrogantes, agresivos o celosos, estás malrepresentando a Dios y desfigurando la verdad. Esos principios no tienen su origen en Dios, ni provienen del cielo, sino que son profanos y destructivos, y vienen de Satanás. Porque el egoísmo, la envidia y toda violación de la ley de amor de Dios rompen su diseño para la vida y causan caos, enfermedad, sufrimiento y toda clase de males.

La verdadera sabiduría tiene su origen en el cielo y siempre es pura, sanadora, restauradora, amable, compasiva, desinteresada, misericordiosa, pacífica, transformadora, imparcial y sincera. Quienes comparten el Remedio en paz siembran una cosecha de personas restauradas a la justicia.

Capítulo 4

¿Por qué hay tanta hostilidad, peleas y discusiones entre ustedes? Porque los controla el instinto de supervivencia del más fuerte. Si desean algo y no lo consiguen, están dispuestos a dañar o incluso matar. Son egoístas, codician lo que no pueden tener, pelean constantemente y tratan de obtenerlo todo por sí mismos. Pero no reciben lo que desean porque no se lo piden a Dios. Y cuando finalmente se lo piden, como sus motivos siguen siendo egoístas y buscan solo gratificación personal, no reciben lo que piden, porque Dios no usa su poder para darles medios que los dañen aún más.

¡Gente desleal e infiel! ¿No se dan cuenta de que abrazar el principio egoísta de “yo primero” y vivir según la ley del más fuerte es hacerle la guerra a Dios? Cualquiera que se alía con este mundo egoísta elige volverse enemigo del Dios de amor. ¿No lo entienden? La Escritura es clara: Dios los desea intensamente y anhela que su Espíritu viva en ustedes para sanarlos con gracia. Por eso la Escritura dice:

“Dios se opone al egoísmo, la arrogancia y el orgullo, pero sana al que es humilde y desinteresado.”

Así que ríndanse a Dios y su tratamiento. Díganle “no” al diablo, y escaparán de él. Acérquense a Dios, y Dios se acercará a ustedes. ¡Ustedes, que viven centrados en sí mismos! Dejen de ceder a sus deseos egoístas. Dejen de ir y venir entre el amor y el egoísmo, y limpien sus corazones con amor verdadero.

Dejen de jugar con esto y pónganse serios. Dejen que sus corazones se quiebren: lloren por su condición terminal, reconozcan que están enfermos, y dejen de fingir que todo está bien. Luego acérquense humildemente al Señor, y él los sanará y restaurará.

Hermanos y hermanas, no se desprecien ni hablen mal unos de otros. Cuando critican o menosprecian a otros, distorsionan la ley del amor de Dios y hacen que sus métodos parezcan dudosos. Cuando malinterpretan la ley de amor de Dios, ya no están viviendo en armonía con ella, sino actuando como si supieran diseñar la vida mejor que Dios. Pero solo hay un Diseñador de la vida y un Médico que puede sanar nuestra condición terminal. ¿Quiénes se creen que son para diagnosticar a su prójimo como alguien “irrecuperable”?

Presten atención—especialmente aquellos que dicen: “En unos días, nos mudaremos a otra ciudad, viviremos allí un año, abriremos un negocio y ganaremos mucho dinero.” No saben lo que les depara el futuro. Sus vidas son como una estela de vapor: están aquí por un instante y luego desaparecen. Puede que ni siquiera estén vivos en un año, así que dejen de hacer planes tan rígidos—solo les generan más estrés. En cambio, aprendan a decir: “Si esto está en armonía con el plan de Dios para mi vida, entonces eso haré”, y verán cómo disminuye su ansiedad.

Tal como están ahora, están demasiado centrados en ustedes mismos: presumen, se jactan y tratan de controlar todo para hacer avanzar su propia agenda. Todo egoísmo es destructivo. Y quien conoce los métodos de amor de Dios pero elige el egoísmo, se está desviando del diseño de vida de Dios.

Capítulo 5

Ahora, ustedes que se han desviado del camino del amor y han perseguido el crecimiento personal a través de las riquezas, pueden comenzar a llorar y a lamentarse, porque viene un dolor terrible.

Sus riquezas se pudrirán, y sus ropas finas se volverán harapos. El oro y la plata que han acumulado están envenenados: su corrupción ha infectado su carácter, consumiéndolo como fuego devora la carne. Hasta el final, siguieron acumulando para aumentar su patrimonio.

La realidad de lo que han hecho—engañando y privando de sus salarios a los trabajadores—ha deformado su carácter y habla en su contra. El Señor Todopoderoso ha escuchado el clamor de aquellos a quienes han herido.

Vivieron egoístamente, complaciendo cada deseo, pero lo único que lograron fue alimentar y agravar su condición terminal. Y luego culparon a los inocentes y sanos por ello. Han matado a personas que no les hicieron ningún mal.

Hermanos y hermanas, tengan paciencia. Esperen el regreso del Señor. Piensen en el agricultor, cómo espera con paciencia las lluvias de otoño y primavera, y luego el crecimiento de los cultivos. No se desanimen, sino permanezcan alineados con el plan de Dios, porque el regreso del Señor está cada día más cerca. Y no albergues resentimiento hacia otros; hacer eso solo revela cuán enfermo está tu propio corazón. El único que puede diagnosticar correctamente está justo a la puerta.

Hermanos y hermanas, si necesitan un ejemplo de perseverancia en tiempos difíciles, recuerden a los portavoces de Dios que comunicaban la verdad sobre él. Todos sabemos que los que perseveran se sanan y terminan felices. Ustedes conocen la historia de Job, cómo soportó, y lo que el Señor hizo finalmente. Eso es porque Dios realmente se interesa y busca compasivamente sanar y restaurar.

Y lo más importante: sean honestos y veraces. No intenten engañar ni manipular a otros haciendo juramentos ni invocando al cielo, a la tierra o a ninguna otra cosa. Sean tan íntegros que su “sí” siempre signifique sí, y su “no”, no. De lo contrario, su mente se corromperá y su carácter se debilitará.

¿Alguien está pasando por un momento difícil? Háblelo con Dios. ¿Alguien está feliz? Que cante canciones de alabanza. Si alguien está enfermo, que llame a los líderes espirituales para pedir la intervención de Dios y que lo asistan con medicinas apropiadas—como aplicar aceite para aliviar—trabajando en armonía con el diseño, los métodos y los principios de Dios. Después de pedir la intervención de Dios, confíen lo suficiente como para seguir sus métodos y principios. Esto sanará el carácter, y si está en armonía con el plan del Señor, también restaurará la salud física; y el Señor levantará a esa persona. Si la enfermedad fue consecuencia de desviarse voluntariamente del diseño de Dios, no importará una vez que se restaure la confianza en él y la persona recupere la salud.

Así que asegúrense de reconocer ante los demás dónde se han desviado del diseño de Dios, y pídanse mutuamente la intervención y el tratamiento de Dios, para que puedan ser sanados. La oración de una persona que vive en armonía con Dios es poderosa y eficaz.

Elías era un hombre que vivía en unidad con Dios. Comprendía sus métodos y lo que Dios quería lograr, así que pidió con fervor que no lloviera, y no llovió durante tres años y medio. Después, cuando fue el momento adecuado para cumplir el plan de Dios, pidió que lloviera, y el cielo derramó lluvia, y la tierra produjo sus cosechas.

Mis hermanos y hermanas, si una persona se aparta del plan de tratamiento de Dios, hagan todo lo posible por traerla de vuelta. Porque quien aparta a alguien egoísta del camino terminal de la autoindulgencia lo salva de la muerte y hace irrelevante una multitud de actos autodestructivos.