Elena de White escribe mucho sobre el estudio de la Biblia. Ella explica cuidadosamente la importancia y el uso de principios de interpretación adecuados. Sin embargo, puede sorprender a algunos que, en su opinión, el uso de un método de interpretación adecuado no sea el factor más importante para llegar a una nueva verdad divina.
Ella indica que un factor crucial para descubrir la verdad es un estilo de vida dedicado a seguir plenamente la luz que Dios ya ha dado al intérprete. El estilo de vida determina si uno es capaz de recibir los impulsos del Espíritu en el estudio de las Escrituras. En última instancia, el estilo de vida afecta la pregunta “¿Cómo lees?”. Por lo tanto, el estilo de vida puede explicar por qué los intérpretes, que aparentemente utilizan incluso los mismos principios bíblicos para interpretar la Biblia, llegan a puntos de vista opuestos sobre el significado de un texto.
¿Por qué es tan importante el estilo de vida? Elena de White analiza esta cuestión en el contexto del diseño creativo de Dios para el organismo humano. Cada ser humano se rige por leyes que se ocupan de las interrelaciones que regulan las operaciones entre el cuerpo, la mente, y el espíritu. Cuando Dios creó a Adán y Eva, tenían un estilo de vida perfecto que contribuía al funcionamiento armonioso de todas estas facultades. La entrada del pecado distorsionó esta relación, resultando en una naturaleza y un estilo de vida pecaminosos, con todos sus resultados perjudiciales para el cuerpo, la mente, y el espíritu.
A través del magnífico plan de redención, Cristo ha estado trabajando incesantemente para restaurar en la raza caída la imagen del Creador. Especialmente desde el siglo XIX, Dios ha proporcionado una abundancia de conocimiento científico sobre las leyes de la salud, y cómo influyen en el correcto funcionamiento del cuerpo humano. Esto ha llevado a una profunda comprensión de cómo el organismo humano podría recuperar, hasta cierto punto, su propósito original: un funcionamiento armonioso de todas las facultades humanas. En este sentido, Elena de White proporciona mucha información sobre el mejor desempeño del cuerpo, la mente, y el espíritu, y su efecto en el estudio de la Biblia.
El impacto del estilo de vida en el discernimiento espiritual
Elena de White presenta la opinión de que existe una relación íntima entre la condición del cuerpo y el discernimiento espiritual. Ella dijo: “Cualquier cosa que disminuya la fuerza física debilita la mente, y la hace menos capaz de discriminar entre el bien y el mal”. 1 Esto significa que “todo hábito incorrecto que daña la salud del cuerpo, reacciona en efecto sobre la mente”. 2 Para comprender correctamente la verdad bíblica, “necesitamos mentes claras y enérgicas”. Los hábitos de vida incorrectos debilitan los “poderes intelectuales”. 3 Por el contrario, “los hábitos físicos correctos promueven la superioridad mental. El poder intelectual, la fuerza física, y la longevidad dependen de leyes inmutables.”4
Estas convicciones se basan en su comprensión de cómo Dios comunica Su verdad a los humanos. La parte del cuerpo humano con la que Él interactúa es la mente. Al describir los procesos fisiológicos, afirma: “Los nervios del cerebro, que se comunican con todo el sistema, son el único medio a través del cual el Cielo puede comunicarse con el hombre, y afectar su vida más íntima. Cualquier cosa que perturbe la circulación de las corrientes eléctricas en el sistema nervioso disminuye la fuerza de las fuerzas vitales, y el resultado es un adormecimiento de las sensibilidades de la mente”5. Esto establece firmemente el principio de que existe una fuerte relación entre salud y espiritualidad, por lo que es absolutamente necesario tener una mente clara, cuando se dedica al estudio de la palabra de Dios.6 Ella dice: “Es imposible para hombres y mujeres, con todos sus hábitos pecaminosos, destructores de la salud y enervadores del cerebro, discernir la verdad sagrada” 7
Al analizar los factores que influyen en la mente, descubrí que lo que Elena de White llama “remedios naturales”, recomendados para restaurar a los enfermos, también desempeñan un papel importante para ayudar al cerebro a lograr el máximo rendimiento. Estos “remedios” frecuentemente se enumeran como nutrición, agua, ejercicio, aire, luz solar, templanza, descanso, y confianza en el poder divino.
Uno de estos remedios, la templanza, regula la mayoría de los demás. Al definir su alcance, dijo: “La verdadera templanza nos enseña a prescindir por completo de todo lo perjudicial, y a usar juiciosamente lo que es saludable”. 8 Como se mostrará más adelante, el impacto de estos remedios en el cerebro, y el efecto subsiguiente en la mente y la espiritualidad, es profunda.
Hábitos físicos
La Nutrición. Ninguna dimensión del estilo de vida recibe tanta atención en sus escritos como la nutrición. Elena de White señala que una variedad de buenos alimentos proporciona el alimento necesario para el funcionamiento eficiente del cerebro. Entregar nutrientes a la mente, implica convertir los alimentos, mediante la digestión, en elementos básicos que la sangre transporta por todo el sistema. Tanto el sistema digestivo como el circulatorio son responsables de garantizar que todas las células cerebrales reciban el combustible adecuado para un rendimiento máximo. Se debe evitar cualquier cosa que perjudique la función del cerebro. Los alimentos no saludables ponen en peligro estas funciones, y “la mente se oscurece”,9 teniendo a su vez un efecto negativo en el resultado del estudio de las Escrituras.
La calidad de los alimentos. La nutrición beneficiosa para la mente se encuentra en una dieta que fortalece el funcionamiento del cerebro. Los mejores alimentos, dice Elena de White, son aquellos que Dios proporcionó originalmente para la humanidad: una dieta vegetariana sin el uso de productos animales. Ella escribe: “En los cereales, las frutas, las verduras, y las nueces se encuentran todos los elementos alimenticios que necesitamos”. 10 Esta es “la dieta elegida para nosotros por nuestro Creador” 11, y contiene “todos los elementos de nutrición”. 12
Debe evitarse la nutrición que sea perjudicial para el cerebro. Esto incluye todos los alimentos cárnicos, como carnes, aves, y pescado. La exclusión es muy importante, ya que su uso no proporciona “sangre pura y mentes claras”. 13 Contrariamente a la opinión común, el alimento cárnico produce “una mala calidad de sangre y carne” 14 y “excita y fortalece la pasiones animales”. 15 Muchos no ven que cuando esta naturaleza carnal se fortalece, “los poderes intelectuales disminuyen proporcionalmente”. 16 Esto, a su vez, “debilita la naturaleza moral y espiritual” 17.
Otras sustancias que perjudican la mente son los condimentos y las especias nocivas. El uso de “mostaza, pimienta, especias, encurtidos, y otras cosas similares” irrita el revestimiento del estómago, y eventualmente destruye su sensibilidad natural.18 Las especias también despiertan las propensiones animales, y en consecuencia, debilitan “las facultades morales e intelectuales”19, y “ocultan las facultades de razonamiento.”20
El azúcar también es un problema para la mente. Debe usarse con moderación. Su uso indiscriminado no es bueno para el estómago porque “obstruye el sistema”, “dificulta el funcionamiento de la máquina viva”21, y provoca una “fermentación” que “nubla el cerebro”.22 En grandes cantidades es aún “más nocivo que la carne”. 23 Por lo tanto, se deben evitar los postres ricos y dulces. 24
Las comidas que consisten principalmente en “alimentos blandos, sopas, y alimentos líquidos”, no son las mejores para producir “músculos sanos, órganos digestivos sanos, o cerebros claros”. 25 Las “combinaciones inadecuadas de alimentos” también crean problemas para el estómago. Producen “fermentación”, provocando que la sangre se “contamine y el cerebro se confunda”.26
Patrones alimenticios. Elena de White da muchos consejos contra el comer en exceso, llamándolo “el pecado de este siglo”. 27 La gravedad de este hábito pernicioso se ve subrayada por el hecho de que la Biblia coloca el pecado de la glotonería en la misma categoría que la embriaguez (Deuteronomio 21:20-21).28 Demasiada comida sobrecarga el estómago y afecta gravemente la mente. “La energía nerviosa del cerebro queda entumecida y casi paralizada al comer en exceso”. 29 Comer en exceso incluso conduce al “olvido y pérdida de la memoria”. 30
Comer de forma irregular o con demasiada frecuencia también afecta a la mente. Las “horas irregulares” para comer agotan “las fuerzas cerebrales”31, y “depravan la mente”. 32 “El pecado de comer intemperantemente, comer con demasiada frecuencia, en exceso, y de alimentos ricos e insanos, destruye la acción saludable de los órganos digestivos, afecta el cerebro, y pervierte el juicio, impidiendo pensar y actuar de forma racional, tranquila y saludablemente.”33
El impacto de este tipo de estilo de vida descalifica a una persona para un estudio serio de la Biblia. “Si nuestros apetitos no están bajo el control de una mente santificada, si no somos templados en todo lo que comemos y bebemos”, dice, “no estaremos en un estado de solidez mental y física, para estudiar la palabra con un propósito, para aprender lo que dice la Escritura.”34 Ella hace un fuerte llamado a evitar todo alimento “que tenga tendencia a irritar o excitar los nervios. A la excitación le seguirá la depresión, el exceso nublará la mente, y hará que el pensamiento sea difícil y confuso. Ningún hombre puede llegar a ser un trabajador exitoso en las cosas espirituales hasta que observe una estricta templanza en sus hábitos dietéticos. Dios no puede permitir que su Espíritu Santo descanse sobre aquellos que, aunque saben cómo deben comer para tener salud, persisten en un proceder que debilitará la mente y el cuerpo”.35
“Un estómago desordenado produce un estado mental desordenado e incierto. Un estómago enfermo produce una condición enfermiza del cerebro, y a menudo, hace que uno se obstine en mantener opiniones erróneas”. 36 No es hasta que las personas niegan la gratificación del apetito y practican la templanza en todas las cosas, que “pueden comprender la verdad en su belleza y claridad, y llevarla a cabo en sus vidas”37
Las personas que estudian la Biblia deben mantener la mente clara. Aquellos que se complacen en un apetito pervertido al comer, confunden el cerebro, y serán incapaces de “soportar la tensión de profundizar” en las Escrituras.38
Hábitos de bebida. Los hábitos de bebida también afectan el correcto funcionamiento del cerebro. El agua es la bebida preferida. Al ensalzar sus beneficios, Elena de White escribe: “El agua pura es una de las bendiciones más selectas del cielo. Su uso adecuado promueve la salud. Es la bebida que Dios proporcionó para saciar la sed de los animales y del hombre. Bebida libremente, ayuda a satisfacer las necesidades del sistema, y ayuda a la naturaleza a resistir las enfermedades”. 39 El agua también ayuda a eliminar las impurezas de la sangre 40, y es el “mejor líquido posible para limpiar los tejidos”. 41
Recomienda el uso de “agua blanda pura”42, pero no expresa ninguna objeción a los jugos de frutas siempre que sean “puros”, y “libres de fermentación”.43 El jugo de uva ella lo describe como una “bebida saludable”.44
Las bebidas que se deben evitar, en todo momento, son el té, el café, y las bebidas alcohólicas. La diferencia entre ellas es que el té, el café, y las bebidas alcohólicas “son grados diferentes en la escala de los estimulantes artificiales”. 45 Al describir su impacto de gran alcance en el cuerpo, Elena White escribe: “A través del uso de estimulantes, todo el sistema sufre. Los nervios están desequilibrados, el hígado tiene una acción morbosa, la calidad y circulación de la sangre se ven afectadas, y la piel se vuelve inactiva y cetrina.”46
Estas bebidas no sólo afectan el cuerpo sino también la mente, distorsionando el juicio. Ella explica: “La mente también resulta herida. La influencia inmediata de estos estimulantes es excitar el cerebro a una actividad indebida, sólo para dejarlo más débil y menos capaz de realizar esfuerzos. El efecto secundario es la postración, no sólo mental y física, sino moral. Como resultado, vemos hombres y mujeres nerviosos, de juicio erróneo, y mente desequilibrada.”47
Al igual que con la alimentación, los malos hábitos de bebida conducen a “errores de pensamiento y acción”. 48 Por lo tanto, las personas cuyo apetito por la bebida está pervertido, confunden su cerebro y su mente. En consecuencia, no podrán participar en un estudio bíblico profundo.49
Actividad física. Las actividades físicas al aire libre y al sol son indispensables para el funcionamiento eficiente de la mente, y la interpretación correcta de las Escrituras. Las personas que participan con frecuencia en el estudio de la Biblia (como estudiantes, eruditos, teólogos, y ministros) suelen llevar un estilo de vida sedentario. Estas ocupaciones, advierte Elena de White, son “las más peligrosas, porque alejan a los hombres del aire libre y del sol, y entrenan un conjunto de facultades, mientras que otros órganos se debilitan por la inacción”. 50
Ejercicio. Las actividades que recomienda Elena de White son aquellas que fortalecen la mente. Para obtener el mayor beneficio, estas deben realizarse con regularidad. Destaca la necesidad de realizar ejercicio físico diario.51
Aunque todas las actividades físicas tienen algunos beneficios, no todas las formas de ejercicio son recomendables. El ejercicio debe ser regulado y equilibrado. Señala que “la disciplina de un trabajo bien regulado”, es “esencial para asegurar una mente fuerte y activa, y un carácter noble”. 52 Para obtener resultados máximos, uno debe equilibrar la actividad de la mente y el cuerpo. 53 Recomienda trabajo manual útil como el ejercicio más beneficioso, no el atletismo o los deportes.54
El mejor lugar y momento para hacer ejercicio es al aire libre, y durante las horas de sol.55 Se recomienda encarecidamente la jardinería, que incluye estos componentes.56 Caminar, lo considera la mejor forma integral de ejercicio, porque utiliza “todos los órganos del cuerpo”, mejorando enormemente la “circulación de la sangre”. 57 Esta forma de ejercicio está fácilmente disponible para todas las personas dondequiera que residan.
Los beneficios del ejercicio son amplios. Aumenta la circulación de la sangre, mejora el rendimiento de los músculos, las venas 58, y los pulmones 59, ayuda en “el trabajo de la digestión”60, y mejora la función del corazón 61. También fortalece el hígado y los riñones 62. «El ejercicio inducirá la sangre a la superficie y así aliviará los órganos internos”. 63 Cuanto más se ejercite “mejor será la circulación de la sangre” 64, lo cual es indispensable para el funcionamiento eficiente y el fortalecimiento de la mente. Como ocurre con todas las cosas buenas, hay que tener en cuenta el principio de templanza. Mucho ejercicio, sin un desarrollo proporcional de las capacidades mentales, forma un estilo de vida desequilibrado que también es perjudicial para el bienestar personal.65
Las consecuencias de la inactividad. Todos los que estudian seriamente la Biblia para descubrir la verdad deben evitar la inactividad a toda costa, porque “es una de las mayores causas de debilidad corporal, y debilidad mental” 66.
Los efectos perjudiciales de la inactividad se agravan cuando las personas viven en condiciones insalubres. Se deben evitar las residencias que no ofrecen la oportunidad de que entre la luz del sol en las habitaciones.67 Todas las habitaciones deben tener mucha luz, y una buena circulación de aire fresco.68 También se deben evitar los lugares con instalaciones antihigiénicas, porque la inhalación de aire impuro contamina los pulmones, envenena la sangre, y enferma todo el sistema.69
Las personas que no hacen ejercicio al aire libre perjudican su salud. La ausencia de aire fresco impide el funcionamiento de la piel. Los poros de la piel, a través de los cuales respira el cuerpo, permanecen cerrados, dice Elena de White, “haciendo imposible eliminar las impurezas”. Esto conduce a una sobrecarga del “hígado, los pulmones, los riñones, etc.” porque estos “órganos internos están obligados a hacer el trabajo de la piel”. 70
La inactividad prolongada conduce finalmente a la hipotrofia. Los intestinos se “debilitan” 71, y los músculos “disminuyen de tamaño y fuerza”, acompañado de una desaceleración de la circulación sanguínea.72
Un factor importante, que a menudo se descuida a la hora de obtener un suministro adecuado de aire fresco, es la respiración superficial. Ella comentó: “El estómago, el hígado, los pulmones, y el cerebro sufren por falta de inspiraciones profundas y plenas de aire, que electrificarían la sangre, y le impartirían un color brillante y vivo, y que es lo único que puede mantenerla pura, y darle tono y vigor a cada parte de la maquinaria viviente”. 73 Para tener “buena sangre, debemos respirar bien”. 74
Por lo tanto, “dejar de ejercitar todo el cuerpo, o una parte de él, provocará condiciones morbosas”75, que impactarán negativamente el estudio de las Escrituras. Un estilo de vida con buenos hábitos de actividad física, por tanto, no es opcional, sino una necesidad vital para obtener una mente fuerte y activa, que pueda distinguir claramente entre la verdad y el error.
Hábitos mentales
Las actividades mentales como leer y estudiar también tienen una profunda influencia en la mente. Elena de White recomienda la lectura de la Biblia y de los libros relacionados con ella, como el mejor alimento mental para el desarrollo de la mente. Sin embargo, la lectura de libros de cuentos, novelas, y cuentos frívolos y emocionantes, tiene un efecto perjudicial sobre la mente. Ella explica que la lectura ficticia distorsiona la imaginación y, en última instancia, provoca una imaginación enferma.76 En consecuencia, tuerce la realidad, lo que lleva a conclusiones incorrectas en la interpretación de la Biblia.
No sólo el tipo, sino también la cantidad de lectura, afecta la mente. “Leer mucho” puede debilitar los poderes morales e intelectuales de la mente. “Las mentes fuertes”, dice, “han quedado desequilibradas, y parcialmente entumecidas o paralizadas, por la intemperancia en la lectura”. 77 “Los hábitos intemperantes en la lectura ejercen una influencia perniciosa sobre el cerebro, tan seguramente como la intemperancia en la comida y la bebida”. 78 Este hábito es muy perjudicial para el cerebro. Advierte contra “reunir muchos libros para estudiar”, porque a menudo proporcionan “una masa de conocimiento que debilita la mente, y la vuelve incapaz de asimilar lo que ya ha recibido”. 79 En consecuencia, “la mente se vuelve dispéptica. » Se necesita sabiduría para distinguir entre estos muchos autores y la Palabra de Dios.80
Las personas que tienen el hábito de estudiar constantemente las opiniones de historiadores, teólogos, y otros eruditos, no están mucho mejor. Ella menciona que Cristo “no animó a nadie a asistir a las escuelas rabínicas de su época, porque sus mentes se corromperían con la repetida frase: «Ellos dicen, se ha dicho». 81 El sexto capítulo de Juan, dice, tiene más ofrecer que “bibliotecas repletas de voluminosos volúmenes de conocimientos históricos y teológicos”. 82 “En gran medida, la teología, tal como se estudia y se enseña, no es más que un registro de la especulación humana, que sólo sirve para oscurecer el ‘consejo, con palabras sin conocimiento'( Job 38:2).”83 El “estudio laborioso de las opiniones de los hombres” tiende a debilitar, en lugar de fortalecer a una persona.84 Ella dijo: “Un estudio de los diferentes autores confunde y cansa la mente, y tiene una influencia perjudicial sobre la vida religiosa.”85
Las facultades mentales también se ven debilitadas por la sobrecarga de estudios. “Muchos”, dijo, “están amontonando demasiados estudios en un período de tiempo limitado. Están trabajando demasiado sus poderes mentales; y como consecuencia, ven muchas cosas bajo una luz pervertida… Se desequilibran mentalmente”.86
Elena de White percibe, que en el área de los hábitos mentales, una persona necesita poner la Biblia en el centro de toda su lectura y estudio. Esto fortalecerá la mente y evitará cualquier distorsión de la imaginación, para impedir conclusiones erróneas en la interpretación de la Biblia.
Hábitos de placer. Elena de White considera muy perjudicial la complacencia de las pasiones. “Oculta la mente, disminuye la fuerza física, y debilita el poder moral”. Como resultado, los “pensamientos no son claros”. La sujeción de las pasiones animales a la naturaleza espiritual superior es absolutamente vital para tener facultades de razonamiento correctas. Dice Elena de White: “el control de todas las pasiones preservará el intelecto, y dará vigor mental y moral, permitiendo a los hombres poner todas sus propensiones bajo el control de los poderes superiores, y discernir entre el bien y el mal, lo sagrado y lo común. ”87
Una pasión, que identificó específicamente, es la actividad sexual excesiva dentro del matrimonio. Esto puede causar “parálisis de los nervios y del cerebro”88. “La indulgencia sensual debilita la mente y degrada el alma. Los poderes morales e intelectuales quedan entumecidos y paralizados por la gratificación de las propensiones animales”. 89 Otra pasión contra la que advierte son los efectos destructivos de la autocontaminación, también denominada autoabuso (masturbación). 90
Las fiestas de placer frívolas y mundanas 91, y las diversiones excitantes tienen una influencia desfavorable sobre la fuerza física, y las capacidades mentales. Al explicar los efectos de estas diversiones, Elena de White escribe: “La mente no se mantiene en un estado tranquilo y saludable para pensar, sino que, la mayor parte del tiempo, está bajo excitación, en resumen, está intoxicada con las diversiones que anhela, lo que la vuelve incapaz de una aplicación, reflexión, y estudio minuciosos.”92
Aunque Elena de White condena los hábitos de placer antes mencionados, reconoce que el cuerpo y el cerebro humanos necesitan diversión y descanso, para poder restaurarse. El exceso de trabajo nubla el intelecto, y disminuye la espiritualidad.93 Ella dice: “Si al cerebro se le dieran períodos de descanso adecuados, los pensamientos serían claros y agudos”.94 “Períodos adecuados de sueño y descanso”, son esenciales para la salud del cuerpo y la mente. 95 Las horas irregulares para dormir perjudican el cerebro.96
Sin embargo, en lugar de involucrarse en diversiones “que se buscan por placer, y que a menudo se llevan en exceso”, recomienda que los cristianos dediquen su tiempo libre a la “recreación”, que “cuando es fiel a su nombre, recreación, tiende a fortalecer y construir. Al apartarnos de nuestras preocupaciones y ocupaciones ordinarias, proporciona refrigerio para la mente y el cuerpo”97. Esta forma de actividad prepara la mente para un estudio renovado y vigorizante de las Escrituras.
Hábitos espirituales
Los hábitos espirituales de las personas que buscan la verdad son la clave para un estilo de vida totalmente semejante al de Cristo. Quienes imitan ese estilo de vida, se dan cuenta de que en sí mismos son incapaces de vivir la vida que los colocaría en condiciones de recibir nueva luz sobre las Escrituras. Saben que deben tener la gracia de Dios para poder ser plenamente obedientes a las leyes de la vida. “Los hombres nunca serán verdaderamente temperantes”, dice, “hasta que la gracia de Cristo sea un principio permanente en el corazón”, y “sus corazones sean transformados por la gracia de Dios”. 98 Es la manifestación de esta gracia la que produce los resultados deseados. “Las mentes de todos los que son renovados por la gracia serán un medio abierto, recibiendo continuamente luz, gracia y verdad desde arriba, y transmitiéndolas a los demás”99.
Una relación con Cristo. Las personas que tengan una conexión vital con Cristo recibirán más luz. Elena de White dice: “Siempre se revelará nueva luz sobre la palabra de Dios a aquel que esté en conexión viva con el Sol de Justicia”.100 Los resultados son de largo alcance. Cuando el creyente tiene tal relación con Cristo, que se puede decir que come Su carne y bebe Su sangre, por así decirlo, “las viejas verdades serán presentadas, pero serán vistas bajo una nueva luz. Habrá una nueva percepción de la verdad, una claridad y un poder que todos discernirán”. 101 Mientras las personas crezcan en gracia, “obtendrán constantemente una comprensión más clara de Su palabra. Disciernen nueva luz y belleza en sus verdades sagradas.”102
Obedeciendo la Luz Ya Revelada. La obediencia a la luz que Dios ya ha dado, determina si el intérprete recibirá más luz. Elena de White señala que “es cuando caminamos en la luz que brilla sobre nosotros, obedeciendo la verdad que está abierta a nuestro entendimiento, que recibimos mayor luz”. 103 “Sólo aquellos que aceptan y aprecian fielmente la luz que Dios ha dado”, y que adoptan una posición elevada y noble en la abnegación y el sacrificio, serán canales de luz para el mundo”. 104 Aquellos que no sigan la luz tan rápido como la providencia de Dios revela, estarán “en oscuridad.”105
Dependiendo de Dios. Un estilo de vida de dependencia continua de Dios es más importante que toda educación y erudición. Elena de White explica: “A veces ocurre, que hombres de capacidad intelectual, mejorados por la educación y la cultura, no logran comprender ciertos pasajes de las Escrituras, mientras que otros que carecen de educación, cuyo entendimiento parece débil, y cuyas mentes son indisciplinadas, captan el significado, encontrando fuerza y consuelo en aquello que el primero declara misterioso, o pasa por alto como sin importancia”.
¿Cómo es esto posible? ¿Qué marca la diferencia? Ella responde: “Me han explicado que esta última clase no depende de su propio entendimiento. Acude a la Fuente de luz, Aquel que ha inspirado las Escrituras, y con humildad de corazón piden a Dios sabiduría, y la reciben”106.
Respeto y Reverencia por la Biblia. El tratamiento respetuoso de las Escrituras es otro factor importante, que determina si la mente será iluminada durante el estudio del intérprete. “Cuando la palabra de Dios se abre sin reverencia y sin oración, cuando los pensamientos y afectos no están fijos en Dios, o en armonía con Su voluntad, la mente se nubla con la duda, y en el mismo estudio de la Biblia, el escepticismo se fortalece. El enemigo toma control de los pensamientos, y sugiere interpretaciones que no son correctas.”107
Conclusión
A partir de esta investigación, hemos observado que el estilo de vida tiene un impacto muy significativo en el cerebro/mente y el resultado del estudio de las Escrituras. Está claro que las diferencias en el estilo de vida pueden ser un factor determinante, por el cual los intérpretes de la Biblia llegan a conclusiones opuestas sobre el significado de los pasajes bíblicos, incluso cuando utilizan los mismos principios de interpretación.
Sin embargo, hay muchos factores del estilo de vida que pueden influir en la interpretación de la Biblia, como comer, beber, nivel de actividad física, tipo de lectura, entretenimiento, una relación personal con Cristo, obediencia a la luz divina, una actitud de total dependencia de Dios, y reverencia por la Biblia. Vimos que es imposible sacar conclusiones sobre la validez de la interpretación, simplemente sobre la base de una exégesis dada del texto. La dificultad de obtener información precisa sobre todos esos factores, es una de las principales razones por las que Elena de White anima fuertemente a las personas a poner sus vidas en plena armonía con las leyes morales y de salud de Dios, imitar la vida de Cristo, y centrar su estudio en las Escrituras, en lugar de hacerlo en Comentarios Bíblicos.
Su preocupación es que el pueblo de Dios crezca unido en la comprensión de la verdad, tal como es en Jesús. Ella anima firmemente al remanente de Dios a purificar sus mentes, para que su visión borrosa se aclare. Esta falta general de percepción clara, explica por qué ella llama a la iglesia remanente Laodicea, una comunidad con una visión distorsionada, y una idea errónea de su verdadera condición. Se creen ricos, pero en realidad su pobreza es claramente visible, porque están desnudos y no tienen nada para dar (Apocalipsis 3:14-19).
Es cierto que hay excepciones, pero en general el panorama es de pobreza. Si escuchan al Mercader Celestial, y creen y hacen lo que Él les dice, su situación mejorará. Sólo cuando Su pueblo se da cuenta de que no son nada en sí mismos, y que sus obras justas y sus trabajos académicos son como trapos de inmundicia, hay alguna esperanza. Cuando la verdad se perciba tal como es en Jesús, cuando el Cordero de Dios sea exaltado en toda Su gloria, entonces el Salvador se revelará con Su mensaje de verdad presente.
Por lo tanto, es de crucial importancia que su pueblo elimine los últimos vestigios de un estilo de vida mundano e insalubre, para que el amor y la justicia de Cristo puedan brillar a través de sus vidas dedicadas y transparentes. Sólo entonces, el mundo verá la unidad por la que Cristo oró: una unidad en fe, doctrina, y estilo de vida, proclamando poderosamente las buenas nuevas de su inminente regreso.
Notas finales
1 Christ’s Object Lessons, p. 346.
2 Healthful Living, p. 195.
3 Testimonies for the Church, 2:66.
4 Counsels on Diet and Foods, p. 29.
5 Testimonies for the Church, 2:347.
6 Testimonies for Ministers, p. 114.
7 Testimonies for the Church, 3:162.
8 Patriarchs and Prophets, p. 562.
9 Counsels on Diet and Foods, p. 426.
10 Ibid., p. 92.
11 Ministry of Healing, p. 296.
12 “Practical Thoughts for Camp-Meetings,” Review and Herald, May 8, 1883; Education, p. 204.
13 Counsels and Diet and Foods, p. 383.
14 Testimonies for the Church, 2:61.
15 Ibid., p. 63. Ella dice: Una dieta cárnica “estimula hacia una actividad intensa las propensiones lujuriosas”; Healthful Living, p. 102.
16 Healthful Living, p. 101.
17 Ibid., p. 102. Ver también Counsels on Diet and Foods, p. 83.
18 Ministry of Healing, p. 325.
19 Counsels on Health, p. 114.
20 Counsels on Diet and Foods, p. 150.
21 Testimonies for the Church, 2:369.
22 Counsels on Diet and Foods, pp. 331, 534, 535.
23 Testimonies for the Church, 2:370.
24 Ella aconsejó que en lugar de gastar dinero en cosas innecesarias como dulces, chicles, helados y otras chucherías, esos ahorros deberían usarse para la obra de Dios. (Counsels on Diet and Foods, p. 329).
25 Fundamentals of Christian Education, p. 226.
26 Testimonies for the Church, 7:257.
27 Testimonies for the Church, 4:454 (Ella advierte que los Adventistas del Séptimo Día, con toda su profesión de reforma pro salud, comen demasiado. Counsels on Diet and Foods, p. 135).
28 Testimonies for the Church, 4:454.
29 Testimonies for the Church, 2:414.
30 Counsels on Diet and Foods, p. 138.
31 “Word to Students,” Youth Instructor, May 31, 1894, p. 174.
32 Counsels on Diet and Foods, p. 62.
33 Testimonies for the Church, 2:618, 619.
34 Counsels on Diet and Foods, p. 52.
35 Ibid., pp. 55, 56.
36 Testimonies for the Church, 7:257.
37 Testimonies for the Church, 1:619.
38 Testimonies to Ministers, p. 114.
39 Ministry of Healing, p. 237.
40 My Life Today, p. 139.
41 “The Duty to Preserve Health,” Review and Herald, July 29, 1884, p. 481.
42 Counsels on Diet and Foods, p. 419.
43 Ibid., p. 436.
44 Ibid., p. 436.
45 Ibid., p. 421.
46 Ibid., pp. 422, 423.
47 Ibid., p. 423. Una práctica perjudicial es la costumbre de beber con las comidas. Usar agua helada durante las comidas es especialmente perjudicial para el sistema digestivo. La sed se puede calmar bebiendo agua poco tiempo antes o después de la comida. (Ibid., p. 420). 48 “Sanctification,” Review and Herald, Jan. 25, 1881, p. 50. Irregularity in drinking depraves the mind. (Counsels on Diet and Foods, p. 62).
49 Testimonies to Ministers, p. 114.
50 Fundamentals of Christian Education, p. 319.
51 Gospel Workers (1892), p. 173, “Daily outdoor exercise” Ella hizo especial hincapié en las personas que hacen poco ejercicio y pasan mucho tiempo en interiores (Testimonies for the Church, 2:531, 533).
52 Patriarchs and Prophets, p. 601.
53 “Right Methods in Education,” Signs of the Times, Aug. 26, 1886, p. 513. 54 Education, pp. 207-222.
55 “Right Methods in Education,” Signs of the Times, Aug. 26, 1886, p. 513.
56 Gospel Workers (1892), p. 174; Ibid., (1915), p. 240.
57 Testimonies for the Church, 3:78.
58 Testimonies for the Church, 2:529.
59 Ibid., 2:533.
60 Ibid., 2:530.
61 Testimonies for the Church, 3:490.
62 Testimonies for the Church, 2:533.
63 Ibid., p. 530.
64 Ibid., p. 525.
65 Testimonies for the Church, 3:157, 158.
66 Testimonies for the Church, 2:524.
67 Ministry of Healing, pp. 274, 275; Counsels on Health, p. 57.
68 Ministry of Healing, p. 274.
69 Healthful Living, p. 172.
70 Testimonies for the Church, 2:524.
71 Testimonies for the Church, 3:78.
72 Ibid., p. 76.
73 Testimonies for the Church, 2:67, 68.
74 Healthful Living, pp. 171, 172.
75 Testimonies for the Church, 3:76.
76 “Search the Scriptures,” Review and Herald, Nov. 28, 1878. Ver también Testimonies for the Church, 7:165, 203; Counsels to Writers and Editors, p. 134; Messages to Young People, p. 290.
77 Testimonies for the Church, 2:410.
78 Fundamentals of Christian Education, p. 164.
79 Testimonies for the Church, 7:205.
80 Ibid.,7:205. Ella exhorta: “Cerremos la puerta a tanta lectura”. Ver también Fundamentals of Christian Education, pp. 446,
447.
81 Testimonies for the Church, 8:31.
82 Counsels to Parents, Teachers, and Students, p. 379.
83 Ibid., p. 380.
84 Ibid., p. 379.
85 Fundamentals of Christian Education, p. 446.
86 Ibid., p. 350.
87 Testimonies for the Church, 3:491.
88 Testimonies for the Church, 2:477.
89 Patriarchs and Prophets, p. 458.
90 Testimonies for the Church, 2:481.
91 Testimonies for the Church, 8:66.
92 “The Life of Christ, No. 9,” Youth Instructor, Sept. 1873, p.
69.
93 Testimonies for the Church, 1:488; Testimonies for the Church, 2:71.
94 Testimonies for the Church, 7:256.
95 Ibid., p. 247.
96 “Word to Students,” Youth Instructor, May 31, 1894, p. 174.
97 Education, p. 207. La recreación que recomienda especialmente se desarrolla en el campo donde se puede disfrutar de la belleza de la naturaleza. Las salidas familiares en las que padres e hijos se reúnen en picnics saludables y hacen ejercicio al aire libre traerán nueva vida para que todos puedan afrontar los deberes de la vida con nuevo coraje. (Adventist Home, pp. 498-520).
98 Counsels on Diet and Foods, p. 35.
99 Testimonies for the Church, 2:488.
100 Counsels to Writers and Editors, p. 35.
101 Christ’s Object Lessons, pp. 130, 131.
102 Testimonies for the Church, 5:706.
103 My Life Today, p. 310.
104 Testimonies for the Church, 5:534.
105 Testimonies for the Church, 2:67.
106 Testimonies for the Church, 5:704.
107 Ibid., pp. 704, 705.