¿Cuáles son las cosas que podemos hacer, para estar preparados para la venida de Jesús? Primero, encomienda la custodia de tu alma a Dios. ¡La única manera de que alguien pueda tener seguridad es teniendo compromiso! Segundo, habla y piensa en Jesús. Y tercero, déjate en sus manos. Eso significa que ya hemos llegado a Su presencia y ahora podemos permanecer con Él.
Hace varios años, mi hermano y yo estábamos en el calabozo mamertino, junto al río Tíber en Roma. Leímos el libro de 2 Timoteo, que fue escrito en ese lugar. Vimos el agujero por donde arrojaron al apóstol Pablo para sus últimos días. Vimos la apertura del pasaje subterráneo por donde lo condujeron al bloque del decapitador.
Y casi podíamos ver a Pablo, mirando hacia el cielo. Casi pudimos leer su mente cuando cayó el hacha del decapitador: «Estoy… siendo derramado como libación, y ha llegado el tiempo de mi partida. He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe. Ahora tengo guardada la corona de justicia, la cual el Señor, Juez justo, me dará en aquel día» (2 Timoteo 4:6-8). Y al instante siguiente, en lo que respecta a Pablo, ve «ese día» de la venida de Jesús.
Ya sea que vivamos o muramos, veremos a Jesús venir. Y la pregunta importante es: ¿sé en quién he creído? ¿Me he comprometido con Él, como los fieles de todas las épocas?
Desde ahora me está guardada la corona de justicia, que el Señor, juez justo, me dará en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida. 2 Timoteo 4:8 (RV)