Senderos y pruebas

Hay un texto interesante, casi humorístico, que se encuentra en Jeremías 12:5: «Si has corrido con hombres a pie, y te han agotado, ¿cómo podrás competir con los caballos?»

No intentes correr con los caballos, si no puedes seguir el ritmo de los lacayos. No intentes superar tiempos de estrés, si no puedes hacerlo en tiempos de paz. Si no se siente cómodo saltando de los escalones traseros, no practique el paracaidismo.  Si no estás relajado en la bañera, no bucees.  Y si no puedes lograrlo cuando soplen vientos débiles, no creas que lo lograrás cuando lleguen los vientos fuertes.

Algunos de estos pequeños vientos, no parecen muy pequeños.  Enfrentar una enfermedad terminal no parece poca cosa. Tener un hijo discapacitado no parece muy pequeño.  Sufrir un accidente repentino no parece poco. Pero estos golpes y moretones que surgen de vivir en el planeta equivocado, en realidad pueden ayudarnos a crecer.

Un día de estos, según Amós 8, aparentemente habrá millones de personas corriendo de mar a mar y de costa a costa, buscando la palabra del Señor ¡y no la encontrarán!  Será una ciudad de pánico, un país de pánico, un mundo de pánico, porque están buscando algo que pensaron que podrían conseguir en el último minuto, ¡y simplemente no sucede de esa manera!

Hermanos míos, tened por puro gozo cada vez que afrontáis diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe desarrolla la perseverancia.  La perseverancia debe terminar su obra para que seáis maduros y completos, sin que os falte nada.-Santiago 1:2-4