¿Para qué contarle mis cosas a Jesús si ya sabe todo?
“Orar es el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo. No es que se necesite esto para que Dios sepa lo que somos, sino a fin de capacitarnos para recibirle. La oración no baja a Dios hacia nosotros, antes bien nos eleva a Él” (CC 93.2)
¿No hay que orar únicamente por pedidos y agradecimientos?
“Debemos ir a Jesús y explicarle todas nuestras necesidades. Podemos presentarles nuestras pequeñas cuitas y perplejidades, como también nuestras dificultades mayores. Debemos elevar al Señor en oración cualquier cosa que se suscite para perturbarnos o angustiarnos. Cuando sintamos que necesitamos la presencia de Cristo a cada paso, Satanás tendrá poca oportunidad de introducir sus tentaciones. Su estudiado esfuerzo consiste en apartarnos de nuestro mejor Amigo, el que más simpatiza con nosotros. A nadie, fuera de Jesús, deberíamos hacer confidente nuestro. Podemos comunicarle con seguridad todo lo que está en nuestro corazón” (5TPI 187).
“Cuando estéis desalentados, permaneced mudos ante los hombres; no echéis sombra sobre la senda de los demás; mas decídselo todo a Jesús.” (Or 33)
“Si mantenemos al Señor constantemente delante de nosotros… Nuestras oraciones tomarán la forma de una conversación con Dios, como si habláramos con un amigo” (PVGM 99)