¿Qué es lo más eficaz para traer a otros a Jesús?
“Nuestra confesión de su fidelidad es el factor escogido por el Cielo para revelar a Cristo al mundo. Debemos reconocer su gracia como fue dada a conocer por los santos de antaño; pero lo que será más eficaz es el testimonio de nuestra propia experiencia. Somos testigos de Dios mientras revelamos en nosotros mismos la obra de un poder divino. Cada persona tiene una vida distinta de todas las demás y una experiencia que difiere esencialmente de la suya. Dios desea que nuestra alabanza ascienda a él señalada por nuestra propia individualidad. Estos preciosos reconocimientos para alabanza de la gloria de su gracia, cuando son apoyados por una vida semejante a la de Cristo, tienen un poder irresistible que obra para la salvación de las almas.” (DTG 313.2)
¿A qué enviaba Jesús a las personas luego de sanarlas?
Salvo cuando no quería todavía que lo declararan Mesías, siempre enviaba a contar el testimonio personal de lo que Él había hecho por la persona:
Endemoniado de Gadara (Lc 8, Mt 8, Mr 5)
Paralítico de Betesda (Jn 5)
Ciego de nacimiento (Jn 9)
¿La testificación es natural o debo esforzarme en hacerlo?
“El primer impulso del corazón regenerado es el de traer a otros también al Salvador” (CS 76)
“Los que han experimentado el poder de la gracia de Cristo tienen una historia que contar” (CDCD 107)
“Tan pronto como uno acude a Cristo nace en el corazón un vivo deseo de hacer saber a otros cuan precioso Amigo encontró en Jesús» (CC 78)
¿Para qué se nos da la tarea de testificar?
Cambio de carácter
“Dios podría haber alcanzado su objeto de salvar a los pecadores sin nuestra ayuda, pero a fin de que podamos desarrollar un carácter como el de Cristo, debemos participar en su obra” (DTG 116)
Fortalecer la fe
«Para nuestro propio beneficio, debemos refrescar en nuestra mente todo don de Dios. Así se fortalece la fe para pedir y recibir siempre más. Hay para nosotros mayor estímulo en la menor bendición que recibimos de Dios, que en todos los relatos que podemos leer de la fe y experiencia ajenas» (DTG Cap 36)
“No tenemos nada que temer del futuro, a menos que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido, y lo que nos ha enseñado en nuestra historia pasada.” (EUD 64)
¿Es lo mismo testificar contando testimonios ajenos?
«Para nuestro propio beneficio, debemos refrescar en nuestra mente todo don de Dios. Así se fortalece la fe para pedir y recibir siempre más. Hay para nosotros mayor estímulo en la menor bendición que recibimos de Dios, que en todos los relatos que podemos leer de la fe y experiencia ajenas» (DTG Cap 36)
¿Qué pasa si elijo no testificar?
“La gracia de Dios no permanecerá mucho tiempo en el alma de aquel que, habiendo tenido grandes privilegios y oportunidades, permanece en silencio. Tal persona descubrirá pronto que no tiene nada que contar” (RH 22 de Agosto de 1899)
«Y había cuatro hombres leprosos a la entrada de la puerta, los cuales dijeron el uno al otro: ¿Para qué nos estamos aquí hasta que muramos? Si tratáremos de entrar en la ciudad, por el hambre que hay en la ciudad moriremos en ella; y si nos quedamos aquí, también moriremos. Vamos pues ahora, y pasémonos al ejército de los sirios; si ellos nos dieren la vida, viviremos; y si nos dieren la muerte, moriremos. Se levantaron, pues, en el principio de la noche, para irse al campamento de los sirios; y al llegar a la entrada del campamento de los sirios, no había allí hombre. Porque el Señor había hecho que en el campamento de los sirios se oyese estruendo de carros, ruido de caballos y estrépito de grande ejército; y se dijeron unos a otros: He aquí el rey de Israel ha pagado contra nosotros a los reyes de los heteos, y a los reyes de los egipcios, para que vengan contra nosotros. Y así se levantaron y huyeron al anochecer, dejando sus tiendas, sus caballos, sus asnos, y el campamento como estaba; y huyeron para salvar sus vidas. Y cuando los leprosos llegaron a la entrada del campamento, entraron en una tienda y comieron y bebieron, y tomaron de allí plata y oro y vestiduras, y fueron y lo escondieron; y volvieron y entraron en otra tienda, y de allí también tomaron, y fueron y lo escondieron. Y se dijeron el uno al otro: No hacemos bien; hoy es día de buena nueva, y nosotros callamos; y si esperamos hasta la luz de la mañana, nos alcanzará la maldad. Vamos pues, ahora, entremos y demos la nueva en casa del rey.» (RVG 2R 7:3-9)
¿Cuáles son los métodos de testificación?
Oral
Endemoniado de Gadara (Lc 8, Mt 8, Mr 5)
Paralítico de Betesda (Jn 5)
Ciego de nacimiento (Jn 9)
Escrito
Diario personal: “Lleven… un registro diario, y cuando el Señor les dé una experiencia interesante, anótenla como hizo Samuel cuando los ejércitos de Israel obtuvieron una victoria sobre los filisteos. Levantó un monumento de gratitud, diciendo: «Hasta aquí nos ayudó Jehová». Hermanos, ¿dónde están los monumentos mediante los cuales recuerdan el amor y la bondad de Dios?… Anoten en el registro de su diario cada lágrima que el Señor les ha ayudado a enjugar de ojos dolientes, cada temor que ha sido ahuyentado, cada misericordia manifestada: «Como tus días serán tus fuerzas».” (MS 62, 1905).
Biblia y Publicaciones
Audiovisuales
Sermones o grabaciones testimoniales en audio o video.